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martes, 15 de junio de 2021

Creatividad: Mascarillas ahora que se van nos dejan...



 

Mascarillas de diseño en las farmacias. La Asociación Creadores de Moda de España (Acme) ha puesto en marcha un proyecto que llevará hasta los lineales de las farmacias una colección de diez mascarillas creadas por Juanjo Oliva, Maya Hansen, Ángel Schlesser, Duarte, Duyos y Pedro del Hierro. 

 Se trata de una colección de diez mascarillas reutilizables para hombre, mujer y niños, diseñadas exclusivamente para su venta en farmacias. Las mascarillas vienen acompañadas de su propia bolsa portamascarilla a juego. 

 Las mascarillas están compuestas de cinco capas: dos exteriores de tejido de punto antibacteriano, dos capas intermedias de poliéster y una capa interior de tejido liso 100% algodón. Cada una de las mascarillas admite hasta cuarenta lavados. 

 La firma Pedro del Hierro, propiedad de Tendam, ha diseñado un modelo de mascarilla para mujer de la mano de su director creativo Nacho Aguayo. “Para el desarrollo de esta mascarilla hemos querido rendir un homenaje a la moda en un momento en el que lo necesita más que nunca”, ha explicado el diseñador. 

El diseñador Juanjo Oliva, por su parte, ha creado un modelo para hombre basándose en las líneas de la sastrería tradicional. “Queríamos crear un diseño de mascarilla de aire retro, inspirado en los tejidos de la sastrería clásica para conseguir un accesorio funcional y contemporáneo”, ha indicado Oliva. 

Ángel Schlesser ha creado dos modelos de mascarilla infantil con mensaje positivo, obra del director creativo de la compañía, Juan Carlos Mesa. Duarte ha creado dos diseños para hombre y uno de mujer en los que la marca ha querido unir diseño y seguridad. 


Duyos firma un diseño de mascarilla infantil inspirado en el mundo del cómic. “Queríamos que los niños viesen el momento de usar mascarilla con alegría y diversión”, ha justificado el creador madrileño. 

Maya Hansen ha creado dos modelos: uno de mascarilla infantil recreando los estampados de su colección Blue Vendela. “Una propuesta que remite a los años 90, de inspiración marinera”, explica la diseñadora madrileña. Maya Hansen también ha diseñado un modelo de mascarilla para mujer, recuperando el clásico plumeti sobre fondo rosa palo, insignia de la casa.(Ver)

 

By Nono

Ver:

Todo sobre mascarillas en PHARMACOSERÍAS

martes, 26 de mayo de 2020

Creatividad: Mascarillas patrióticas COVID-19




Vivimos tiempos inciertos y a todos de alguna manera nos está afectando esta situación. Es el momento de unir nuestras fuerzas. Sólo la sociedad civil y la solidaridad espontánea podrán frenar las adversidades que acechan a nuestra nación.




La iniciativa de producir mascarillas comenzó hace unas semanas hablando con el dueño de la fábrica de Asturias donde nos hacen las bolsas de tela. Iván nos comentó que ahora mismo estaban en una situación un poco complicada y tenían la fábrica a medio gas con un futuro incierto. Les dimos la idea de aprovechar las instalaciones que tienen para producir mascarillas, a pesar de las dificultades burocráticas lo hemos conseguido. 




  





Nuestra idea es venderla a un precio asequible (con posibilidad de aportar más para la causa solidaria) para que todos vosotros podáis acceder a una mascarilla, tan necesaria en estos tiempos y cuyo desabastecimiento es cada vez más preocupante. 

Además, todos los beneficios de las mascarillas irán destinados a Jóvenes por España. Una asociación benéfica que lleva a cabo acciones solidarias de reparto de material sanitario y alimentos durante la pandemia. Además, su acción va más allá del COVID-19 y han realizado y realizarán más acciones para ayudar a personas desfavorecidas.
Más

Ver también:

Covid 19: De la inmoralidad de lo frívolo o las excusa de branding

martes, 15 de septiembre de 2020

Creatividad: Mascarillas de diseño Grilletes de autor / M. Vallés

 

Existe un crimen más abyecto que imponer la esclavitud, endulzarla, no liberar a sus víctimas a cambio de persuadirlas de los aspectos positivos de su sumisión obligatoria. En los tiempos actuales, esta complicidad se materializa a través de la moda. Era inevitable por tanto que la obligatoriedad de las mascarillas, meses después de los peores momentos de la covid, viniera agravada por la pinturera propuesta de mordazas de diseño. Ni siquiera necesitan insinuar que se trata de suavizar el carácter forzoso, sin desdeñar la separación por castas. La plebe homogénea frente a los selectos con marcas de lujo. 

 

Ver:

Creatividad: Mascarillas de al gusto de todos...

Las mascarillas de diseño equivalen a los grilletes de autor, y solo confirman que el instrumento de tortura debe prevalecer sobre cualquier debate sanitario. Tampoco significan una novedad. Mientras las iraníes que se levantan el velo ingresan en prisión, las marcas de lujo del planeta diseñan hiyab o niqab de elevado precio y confección. Los colectivos reivindicativos ni siquiera se plantean la protesta ante este agravamiento de la esclavitud de la mujer, porque ya se sabe que el Islam es la única religión verdadera y feminista.

 

 

Si la mascarilla era imprescindible, un dato que no viene refrendado por los datos de contagios desde que fue impuesta, debería ser obligatoria en una única variante uniformada, al igual que ocurre en los hospitales, prisiones y ejércitos que sus proponentes desean como modelo de convivencia. Al tratarse de una coacción incompatible con las libertades más elementales, también debió ser asignada durante un plazo concreto aunque fuera revisable. 

 Ver:

 COVID-19: Mascarilla y camiseta

La única gracia de las mordazas de diseño se aprecia cuando alguien puede negarse a llevarlas. Agravar la indumentaria obligatoria con la falacia estética no demuestra la cantarina adaptación del ser humano a la adversidad que persiguen los risueños, solo confirma la frivolidad de la epidemiología de diseño.


sábado, 9 de mayo de 2020

Covid 19: De la inmoralidad de lo frívolo o las excusa de branding


Mascarillas de lujo para los aprensivos más ricos

Aunque las autoridades sanitarias afirman que el uso de mascarillas contra el coronavirus es una medida inútil y su uso es irracional, lo cierto es que se han agotado en las farmacias españolas. 

La OMS aconseja utilizar una mascarilla si se presentan síntomas respiratorios, tos o estornudos, si se cree que se ha contraído el COVID-19 con síntomas leves o si se está cuidando de alguien que podría estar infectado. 

Al parecer, mucha gente que la usa está infectada, pero no por el coronavirus, sino por el virus de la moda. Y, como ahora es innegable que este pequeño gran microbio es tendencia (al igual que su histeria) las grandes marcas han decidido sacarle provecho: mascarillas sanitarias de lujo. 

Louis Vuitton ha sido una de las primeras marcas en sacar estas mascarillas. Sus diseños están causando sensación entre los famosos y se pueden adquirir a un módico precio de casi 100 euros.



aaaaa

sábado, 20 de junio de 2020

Citario /El dijo que...: Karelia Vázquez: Manual de instrucciones para la vida con mascarilla



Nuestro idilio con las mascarillas encaja en el esquema de un romance tóxico. De no querer saber de ellas pasamos, cuando se pusieron difíciles, a la lista de espera para pagarlas a precio de oro. Ahora las llevamos como el DNI personal e intransferible obligatorio para entrar en algunos sitios. Pero ya las reparten gratis, así que estamos a punto de superarlas. “Al principio, cuando veíamos a alguien con mascarilla tendíamos a invisibilizarlo, como si fuera mobiliario urbano”, señala la psicoterapeuta Isabel Larraburu.

Ver:
Todo sobre mascarillas en PHARMACOSERÍAS

Habla, claro, de la prehistoria de la pandemia, ahora todos somos mobiliario urbano. Cree que para evitar confusiones entre enmascarados hay que “usar los ojos y las cejas para expresarse, y fijarse en la mirada de los demás para comprenderlos”. Pero reconoce que establecer contacto visual mascarilla mediante puede ser un acto temerario. “Muchos prefieren las expresiones de la boca y las mejillas porque les cuesta mirar a los ojos”.

 “La cara tiene poder para seducir o amenazar, pero no comunica mensajes inequívocos sobre emociones como ‘soy feliz’ o ‘estoy enfadado”, opina el profesor José Miguel Fernández-Dols de la Universidad Autónoma de Madrid, que investiga la relación entre expresión facial y emociones. “Es una herramienta no verbal, pero tenemos multitud de recursos como las manos y las posturas que suplen de forma natural la parte oculta del rostro, y el ser humano tiene gran flexibilidad adaptativa”. 

En breve, se nos pasará la mascarilla y tendremos que someternos a continuos llamados al orden. “Hay que recordar una y otra vez que la llevamos y que hemos perdido una vía importante de expresión, y que se nos puede malinterpretar y las disculpas con una sonrisa ya no son tan eficientes”, apunta Larraburu. En cambio, Fernández-Dols cree que la distancia social será más dura de llevar que una mascarilla. “Es más disruptivo. Hablar a distancia es molesto y estresante porque en nuestra cultura la intimidad y el afecto se expresan con la proximidad física. A la larga echaremos más de menos un abrazo que una sonrisa”.

Manual de instrucciones para la vida con mascarilla 
 Karelia Vázquez —EPS El País Semanal 24 mayo 2020

viernes, 8 de enero de 2021

Ratón de biblioteca: Manual de incompetencia en tiempos de coronavirus / Pablo Planas & Iñaki Ellakuria



Este libro es la lúcida y necesaria contracrónica y radiografía de una crisis sanitaria que ha revelado las profundas carencias del primer Gobierno de coalición de la historia de la democracia en España. Frente al relato complaciente de una parte de los medios de comunicación, los periodistas Pablo Planas e Iñaki Ellakuría exponen todas las contradicciones, patinazos y bulos procedentes de las fuentes oficiales, los errores de diagnóstico y tratamiento de los asesores monclovitas, así como las técnicas empleadas para desviar la atención y extender cortinas de humo, camuflar aspectos como la tardía reacción, la improvisación, la ocultación de los muertos, el fiasco en la compra de material para el personal sanitario, la catástrofe económica y la crisis institucional de un país roto por el ejercicio caníbal de la política.

 Simón –leemos en Manual de incompetenciaes capaz de decir una cosa y su contraria, a veces hasta en la misma rueda de prensa. Sin embargo, los medios de comunicación afectos al Gobierno disculpan todos sus errores”. 

Poco importa, en efecto, que un día se rían de las mascarillas, o que se compare la gravedad del coronavirus con la de la gripe común, y pocos días más tarde se imponga un confinamiento estricto a la población española, o se obligue –ahora sí– a llevar siempre las mascarillas fuera de casa. 

De esta nueva normalidad, en la que los hechos y las palabras se confunden en un mismo ejercicio destinado a encubrir la incompetencia, han quedado heridas la economía nacional, la separación de poderes –aunque sea temporalmente– y la confianza en la clase política.

Todo un «manual de incompetencia» que refuta de manera inmisericorde el Manual de resistencia publicado en su día por Pedro Sánchez, compendio de las virtudes ausentes en la gestión de la pandemia por coronavirus en España, convertida hoy en la zona cero de la pandemia en Europa.
 

viernes, 5 de junio de 2009

Cinema Paradiso: La amenaza de Andrómeda



"Han surgido nuevas enfermedades contagiosas -sida, vacas locas, gripe aviar-, pero ninguna de ellas ha dado pié a un despliegue de imágenes tan espectacular como la gripe porcina, con una semiótica más propia de una fuga radioactiva o de un filme de ciencia ficción. En Tailandia, Japón, Rusia, China, México o Europa, personal sanitario enfundado en trajes protectores custodia a enfermos calificados de sospechosos; la población circula con mascarillas; se cierran restaurantes y locales públicos; se aislan aviones; se decreta la cuarentena en habitaciones de hotel; el presidente mexicano emite un mensaje televisado a la nación y gobiernos como el ruso adoptan y levantan en pocos días vetos a la carne porcina española. Como una película de Hollywood."

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"La imagen de las mascarillas, al margen de su utilidad médica, tiene otra lectura simbólica. "Es el aislamiento; lo importante de la máscara es que comunicas al otro que no quieres comunicarte con él; ´Yo estoy sano, no quiero que me contagies´, y es esencial que la lleve todo el mundo, porque si sólo la llevamos los enfermos los estigmatizas. Es el miedo al otro, a cualquier otro. La sociedad no está enferma de gripe, sino colectivamente de miedo"
Josep Massot Miedo al virus
LA VANGUARDIA sábado 9 de mayo 2009

Ahora que las aguas bajan "más calmas" bueno es recordar que el cine (Hollywood) tambien se ocupó de epidemias/pandemias. Ejemplo de ello es "La amenaza de Andrómeda" del director Robert Wise (1971) basada en un libro de Stephen King


Después de que un satélite extraviado se estrelle en la Tierra cerca de una remota aldea de Nuevo Méjico, el equipo encargado de recuperarlo descubre que casi todos los habitantes del lugar han perecido víctimas de una horrible muerte, con la misteriosa excepción de un niño y de un anciano sin hogar. Los superviventes son trasladados a un laboratorio de avanzadísima tecnología situado a una profundidad de cinco pisos bajo la tierra, donde los perplejos científicos corren contra el reloj para determinar la naturaleza del mortífero microbio antes de que cause estragos en todo el mundo.
En 2008 se hizo, en capítulos, un remake para la tele.



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viernes, 24 de diciembre de 2021

Ratón de biblioteca: Meditaciones para una pandemia / Adrián Alonso Enguita*

 


 


La Covid-19 se nos ha llevado por delante. Ha llegado de improviso y, mientras asustados aprendíamos a llevar una mascarilla y a saludar con el codo, hemos olvidado hacer un alto entre tanto incendio sobrevenido y otear el horizonte. 

Es el momento en que la filosofía ha de justificar su misma existencia no tanto para apurar respuestas como para acertar en las preguntas. 

A vuelo rasante, este texto se pregunta por asuntos como la vida virtual —teletrabajo, teleeducación, telesanidad, telecompra—, el Big Data, la cooperación y la solidaridad internacional o las suspicacias tras las mascarillas… 

Y todo ello en un ágil diálogo con quiénes están afilando su pensamiento para una pandemia: Slavoj Žižek, Noah Harari, Byung-Chul Han, Naomi Klein, etc. 

En el libro, ameno y profundo, se zarandean intelectualmente series, películas y personajes que forman parte del imaginario del autor, profesional confeso de la filosofía que viaja de la cátedra al supermercado, y en cuyo camino no se desprecia ninguna pared para estampar verdades. 

Ni los algoritmos, ni las “fakes”, ni los monstruos ciegos engullidores de datos, detienen el viaje zigzagueante del odiseo-autor, que oculta el yo mientras usa -como si fueran velas- las mascarillas y, tripulándose con Platón, Aristóteles, algún monje del Medievo, Locke, Harari, Byung-Chul Han o Žižek, pone rumbo a Ítaca (sin cooperación no hay futuro) en medio de un mar incierto. 

 Tómense sus “Meditaciones” como carta de navegación.

(*) Adrián Alonso Enguita es profesor de filosofía
 

sábado, 2 de mayo de 2020

La era de las mascarillas / Gemma Tramnullas




El día que el enviado especial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Covid-19, David Nabarro, anunció que llevar mascarilla en público será la nueva normalidad, la visión de la humanidad como una masa enmascarada más propia de un futuro distópico empezó a ser una realidad inquietante. Sin embargo, la sociedad ya se había adelantado a los expertos, convirtiendo esta engorrosa obligación en una forma de expresión creativa de la identidad y del momento histórico.

Las redes sociales van llenas de imágenes de máscaras con reivindicaciones de todo tipo, frases motivadoras y tejidos estampados. Ingenieros y diseñadores trabajan en prototipos de protectores faciales que incorporan auriculares o sensores de contaminación del aire y también en modelos inclusivos que permiten leer los labios a las personas sordas. Como declaró el artista Jaume Plensa: "La cualidad del ser humano es la capacidad de transformar lo inesperado".

¿Estamos ante una nueva moda? "Los seres humanos somos ingeniosos por naturaleza y eso nos distingue de los animales", afirma Núria Mora, presidenta de la Asociación para el Fomento de la Moda (Moda-Fad). Si esta situación se prolonga mucho más, la máscara terminará convirtiéndose en un accesorio que configurará tribus que las customizarán. Si en verano podemos ir a la playa será manteniendo la distancia social y seguramente llevando mascarilla, que podrá ir a juego con el bikini y la toalla".

Ya hace años que en países como China, Hong Kong, Japón o Corea del Sur es habitual ver caras cubiertas por la calle, por la contaminación, pero también como símbolo de solidaridad desde la epidemia del SARS de 2003. En cambio, en Europa esta prenda protectora se asociaba siempre a la enfermedad y la imagen de un turista asiático paseando enmascarado por Barcelona resultaba desconcertante o directamente risible.

Las estrellas del K-Pop surcoreano, como los BTS, las usan para protegerse del aire sucio, para evitar contagiar a otras personas y también para pasar desapercibidos. También el rapero Bad Bunny se apuntó hace meses a esta tendencia que, dice, le protege tanto de los gérmenes como de los haters. Desde el estallido de la pandemia, esta pequeña prenda también se está convirtiendo en un símbolo de compromiso con el medio ambiente.

"Es una revolución, como cuando en 1850 se descubrió que el agua contaminada contagiaba el cólera o cuando hace 25 años supimos que el virus del VIH que causa el sida estaba relacionado con las prácticas sexuales -declaraba David Nabarro a la BBC-. Entonces cambiamos y nos adaptamos, aprendimos a vivir estas nuevas realidades".

Siguiendo con el paralelismo del VIH, la mascarilla vendría a ser un preservativo facial y su uso estaría restringido a las prácticas de riesgo, sobre todo en aglomeraciones, espacios cerrados y contacto con grupos vulnerables. Sin embargo, la cacofonía de voces científicas a quienes la astuta naturaleza del Covid-19 ha cogido por sorpresa convierte cualquier vaticinio sobre el futuro en un ejercicio especulativo.

Los expertos no acaban de ponerse de acuerdo sobre si el uso universal de la mascarilla en el espacio público tiene más ventajas o inconvenientes. "La posibilidad de contagiarse de Covid-19 a través de una interacción pasajera en el espacio público es mínima -publicaba el prestigioso New Englad Journal of Medicine-. En muchos casos, el deseo de llevar máscara es una reacción automática a la ansiedad que provoca la pandemia".

El hábito de taparse la cara también genera problemas como la sensación de calor y asfixia, entre otros. "Usarla mal puede ser peor que no llevarla", advierte Robert Thompson, director científico del centro de materiales de Barcelona MaterFad, que añade: "No se trata solo de llevar mascarilla, sino de cómo se pone, cómo se saca y qué hacer con ella". Thompson lleva un mes en contacto con empresas y asesorando al Gobierno sobre nuevos materiales. De cara al verano, ofrece tres soluciones para controlar la temperatura: fabricarlas con materiales que absorben el exceso de calor (conocidos como phase change materials), cubrirlas con un tejido fino para que el sol no las caliente o hacerlas más grandes, para que la humedad se deposite en el fondo.

Pervivencia del virus

También hay un tipo inteligencia química que podría ser interesante para aumentar su seguridad: "El virus aguanta hasta nueve días en la superficie de la mascarilla -explica Thomero, pero se podrían generar tejidos impregnados con metales óxidos, como el óxido de cobre, que matan al virus en contacto directo. De esta forma, se desinfectaría automáticamente".


Thompson apunta a otra inteligencia, la del diseño: "Tenemos que desarrollar mascarillas que incorporen también una capa plástica para proteger los ojos, o bien tendremos que usar gafas, puestas encima de la mascarilla para que no se empañen. Este virus está muy bien diseñado", afirma el científico.(Ver)


sábado, 2 de enero de 2021

Citario/El dijo que...: Caramba con el tráfico / Ignacio Camacho

 

 

 

 

Simón es el impostor que el Gobierno utiliza para revestir sus mentiras con una pringosa, patética coartada científica

CARAMBA CON EL TRÁFICO 

Ignacio Camacho

ABC 11.12.2020 

De todas las dramatis personae de la pandemia en España, la figura más despreciable es la de Fernando Simón, el desahogado fámulo que el Gobierno utiliza para propagar falsedades con cobertura científica. La mentira se ha convertido en un instrumento usual en política, tan amortizado que muchos ciudadanos sólo se escandalizan cuando los embustes los profiere el adversario mientras los legitiman si proceden de sus propias filas. Pero Simón no es un político, al menos en teoría; pasa por un epidemiólogo, aunque de clase más bien ínfima, y esa impostura le sirve de coartada para revestir de diagnóstico respetable una colección de consignas que sonrojan a cualquier profesional de la medicina. Para la historia negra de la plaga quedarán su vaticinio de «uno o dos casos» de infección, el aplomo con que desaconsejó el uso de las mascarillas y la manipulación de las cifras de muertos que ayer desmintió una vez más el Instituto Nacional de Estadística. No habrá carta en «The Lancet» ni en ninguna otra revista que le sirva para blanquear su colaboración en la superchería y su desprecio, en ocasiones hasta irrespetuosamente chistoso, hacia las víctimas.

El INE acaba de certificar el dato de fallecimientos por causa –identificada o racionalmente sospechosa– de Covid en los meses de marzo, abril y mayo. Fueron 45.684, personas, es decir, 18.557 más de las reconocidas de forma oficial por el Estado. Una desviación que le parece «muy menor» al ministro del ramo, que al menos se abstiene de hacer bromas sobre este registro macabro. No ocurrió así con su inefable portavoz, quien meses atrás estimaba probable que el desfase entre la realidad y su particular inventario –nunca mejor dicho– se debiese a un repentino incremento de los infartos o «a un enorme (sic) accidente de tráfico». El tipo que dijo eso sigue en el cargo, satisfecho de su personaje, de su popularidad de saldo y de su papel de escudo gubernamental ante el caos. No tendrá nada de extraño que cuando termine la pesadilla lo veamos condecorado; el sanchismo tiene tendencia a crecerse en sus engaños y en sus errores para transformarlos en agravios.

Si en la primera ola hubo más de 45.000 decesos, es probable que a estas alturas ya estemos en torno a los 60.000 en un cálculo benévolo, habida cuenta de que son unos 47.000 los reconocidos en diciembre por el ministerio. No existe ninguna razón plausible, salvo la propagandística, para este birlibirloque numérico, un maquillaje funerario ya sólo atribuible a la costumbre de mentir por sistema, por rutina, por automatismo, por inercia. La misma que empuja a Simón a su triste comedia de servidumbre chapucera en defensa de una gestión negligente, mendaz e inepta. Él sabrá si la recompensa de esa tarea merece este lamentable proceso de autodestrucción ética y la incapacitación definitiva como algo siquiera parecido a un hombre de ciencia.(Ver)

miércoles, 7 de abril de 2021

Para_Pharma_Lia: Taffix "en retirada"...



 

Sanidad retira del mercado el spray nasal Taffix

El ministerio de Sanidad y Consumo ha ordenado la retirada del mercado del spray nasal "Taffix", de la biofarmacéutica Nasus Pharma.



La AEMPS, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha instado a la empresa Reva Health Europe, S.L, distribuidora del producto en nuestro país, a cesar la comercialización y retirar el producto del mercado español al "no estar justificada su clasificación como producto sanitario clase I y no disponer de evidencia clínica suficiente que avale la seguridad y la eficacia del producto."

La empresa está remitiendo una nota de aviso para informar de esta retirada a los centros afectados.


 



 

El producto había comenzado a comercializarse como barrera mecánica protectora contra alérgenos y virus dentro de la cavidad nasal.(Ver)

 

 


 

Los supuestos efectos del Taffix se basan en un estudio denominado: “Low pH Hypromellose (Taffix™) nasal powder spray reduced SARS-CoV-2 1 infection rate post mass-gathering event at a highly endemic community: An 2 observational prospective open label user survey”.

En este trabajo se realizan varios estudios in-vitro y un estudio observacional prospectivo. Los experimentos in-vitro tratan de demostrar el bloqueo del virus por el principio activo del medicamento. No obstante, hacen constantemente referencia a unos datos no publicados y que, por tanto, no se pueden contrastar.

Por otra parte, el estudio observacional tiene una metodología de muy dudosa fiabilidad, en la que se recluta a un grupo de personas para usar el medicamento previo a un evento multitudinario super-contagiador, donde no se respetan la distancia social, y posteriormente se les llama para ver si pasadas unas semanas han sido positivas por COVID-19. En este trabajo no se utiliza un grupo control y, por tanto, tampoco se aleatoriza el tratamiento para compararlo con un placebo, lo que hace que no se puedan sacar conclusiones válidas. Además, existen una gran cantidad de factores de confusión que no se han tenido en cuenta y que pueden afectar a el número de pacientes infectados, como son el tipo de mascarillas usadas por los participantes, el contacto estrecho con pacientes positivos, comorbilidades previas, etc.

Actualmente este estudio no está publicado en ninguna revista científica de impacto y solo se puede encontrar en versión “pre-print”, en la plataforma Research Square (doi: 10.21203/rs.3.rs-100328/v1). Esto significa que el trabajo no está revisado por pares, algo obligatorio para que sus conclusiones puedan ser tenidas en cuenta dentro de la comunidad científica. Por tanto, son los propios distribuidores del producto los que realizan un estudio y obtienen unos resultados basados en unos datos que no publican y sacando unas conclusiones que no han sido validadas por otros investigadores ajenos a la empresa interesada.

CONCLUSIÓN Y POSICIÓN DE LA SEORL

Debido a la nula evidencia científica del trabajo en el que se avala el producto, y tras refutar, basándonos en la evidencia científica disponible en el momento actual, todos los efectos de protección frente a la COVID-19 que proclama el Taffix, la SEORL no puede recomendar su uso para el fin para el que se publicita.(Más)

sábado, 3 de julio de 2021

COVID19: Sombras de sospecha sobre Wuham (IV)

 


Ver anterior:

 Sombras de sospecha sobre Wuham (III)


Ross Douthat, desde las páginas de “The New York Times”, planteaba hace unos días las implicaciones que tendría para la política internacional americana demostrar que la covid-19 se originó en un laboratorio de Wuhan. 

No se trata de una teoría descabellada. 

LNE 4.6.2021

El propio Biden ha concedido al espionaje norteamericano tres meses para intentar desentrañar el misterio de los orígenes de un virus que ha provocado millones de muertos y una caída económica mundial con escasos precedentes. Por supuesto, pensar que el virus salta al hombre en un mercado poco higiénico de China tiene consecuencias sobre la imagen de modernidad que nos hacemos de un imperio tecnocrático como el chino, capaz de desarrollar armas supersónicas y lanzaderas espaciales, pero no de modernizar el día a día de sus ciudadanos. Sin embargo, otro asunto sería –como apunta Tyler Cowen– si el fallo fuera humano y, por tanto, el virus, previamente modificado, hubiera escapado de unas instalaciones teóricamente vanguardistas pero que en realidad no se encuentran a la altura de los protocolos de seguridad internacionales. En ese caso, no se trataría de un problema de estándares en la calidad de vida del ciudadano medio, sino de un déficit de protección en el corazón mismo de una tecnología vanguardista de la cual presumen. Que China es un imperio creciente no cabe duda, pero en este último caso se trataría de un imperio que dista mucho de encontrarse a la altura científica y productiva de Occidente. El dato de que las vacunas basadas en ARN tengan todas un sello alemán o norteamericano evidencia que este escalón tecnológico todavía existe.

Pero, si se demostrara finalmente que el virus escapó de un laboratorio, se plantearía además otro inquietante escenario, como es la desconfianza del hombre de a pie hacia las instituciones, que en cierto modo hemos podido constatar estos días con el rechazo de los docentes a la recomendación oficial de vacunarse con una segunda dosis de la vacuna distinta a la primera; una prevención, por otra parte, más que comprensible. De hecho, la catarata de informaciones confusas y contradictorias sobre la covid que han difundido los gobiernos provoca asombro. 


Desde negar inicialmente la gravedad del virus –comparándolo con la gripe estacional, a pesar de las evidencias que nos llegaban de Asia y de Italia– hasta no recomendar el uso de mascarillas para después hacerlo obligatorio, y así un largo etcétera. Por supuesto, a veces esta confusión resulta excusable por el desconocimiento que se tenía de la enfermedad; pero, en otras ocasiones, no. Gracias a Dios, la ciencia –mediante las vacunas– ha venido a rescatarnos y nos ha permitido mirar hacia el futuro con relativo optimismo.

El tiempo esclarecerá el origen de un virus que ha marcado el inicio del siglo XXI de un modo radicalmente distinto al atentado de las Torres Gemelas o al crash de 2008; un inicio muy deudor en ambos casos de conflictos y decisiones tomadas en el siglo XX. Las medidas económicas y políticas adoptadas por los Estados Unidos y la UE, ingente inversión en I+D, el experimento monetario puesto en marcha por los bancos centrales o el desafío planteado por China y Rusia al statu quo occidental han abierto la caja de interrogantes de los próximos treinta años. Y, en este contexto, el origen del virus maldito constituirá un episodio especialmente relevante en la elaboración de un relato llamado a movilizar nuestra época.

viernes, 21 de mayo de 2021

Ratón de biblioteca: Mariposa lunar Autoretratos en pandemia / Eduardo Gómez Andara


 

 


Este 2020, ha sido un año muy duro, un año que quizás todos quisiéramos olvidar. Un año en el cual todos hemos estado librados a la terrible sensación de la incertidumbre, al sinsentido, a la aporía. 

Un año en el que bajo las máscaras del miedo, el azar y la arbitrariedad llamados enfermedad o muerte, han estado permanentemente al acecho, disfrazados, travestidos bajo la llamada infección por covid-19. 


 

Fue un año en el cual perdimos muchos de los rasgos conocidos como humanos, por un lado la imposibilidad de reunirnos y demostrar emociones y afecto, el tener que ocultar nuestros rostros detrás de una mascarilla, siendo lo propiamente humano identificarnos los unos a los otros, al reconocer la irrepetible singularidad de cada rostro. 


 

Pero también ha sido el año, en que la Humanidad, ha dado lo mejor de sí, hermanándose el mundo de la Ciencia y la Medicina de los laboratorios y la industria, en una sola intención: aquella de hallar una cura eficaz o una vacuna segura y eficiente, para contener la pandemia por covid-19 y evitar más sufrimiento, dolor o muertes. 

 


En todo este esfuerzo, el mundo entero ha tenido que cubrir su rostro, usar las mascarillas, bien sea para evitar contagios, o para protegerse los trabajadores sanitarios con máscaras y/o ¨epis¨ mientras atendían a los enfermos, pero privándoles de una sonrisa o una mirada compasiva. Ciertamente hemos perdido uno de nuestros rasgos más humanos, como lo es el exhibir con orgullo identitario lo unívoco de nuestro rostro, pero lo hemos hecho conscientes de estar ante un reto inmensurable, incierto y titánico, un reto que nos pone al límite de nuestras capacidades humanas y conscientes como nunca de estar inermes, indefensos y en falta, ante un pequeño pero letal virus cuando habíamos delirado con la conquista definitiva de la Naturaleza, con la Tecnología. 

 


También es cierto, que durante este aciago año, han seguido los artistas creando, entreteniendo, animando, con su trabajo silente, devoto, apasionado, desde sus talleres para aligerarnos los corazones de tanta pesadumbre. Es con ese sentir e intención, que nace el libro Mariposa Lunar, producto de la convocatoria de Eduardo Gómez para realizar autorretratos que incluyeran el omnipresente adminículo de estos días de pandemia y así mostrarnos diferentesww visiones personales del sentir de este 2020. Es imperioso destacar que muchos de los participantes, todos venezolanos, además de la amenaza del covid-19 y sus consecuencias cotidianas viven lejos de su tierra y sus afectos como resultado de la forzada diáspora venezolana producto del régimen que oprime a Venezuela. Pero alegremos nuestros corazones, porque pronto nos llega la Navidad, y con ella los esperados dones de las soluciones para la pandemia, y este hermoso libro producto de la inquietud de su autor, y de quienes con sus imágenes y colaboración lo hicieron posible con aguda y reflexiva creatividad y también con humor . 


 

Es un tributo gráfico y de la palabra al valor y la resiliencia de los seres humanos frente a lo terrible padecido durante este 2020. Sin la creatividad y dedicación de todos ellos, no hubiera sido posible esta ejemplar respuesta, ante la adversidad, porque mayor muestra de salud, que mantener la luz de la consciencia, y crear, ante el rostro mismo de la muerte, no existe.