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lunes, 18 de febrero de 2019
domingo, 11 de junio de 2017
50 años de "Cien años de soledad" del hijo del homeópata Gabriel Eligió García: Gabriel Garcia Marquez
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| De la biblioteca de #CasaMaza |
A finales de 1934, don Gabriel Eligio montó una farmacia y ejercía la medicina. A más de ser buen lector de revistas y manuales médicos, tenía ínfulas de investigador. Inventó y patentó un “regulador menstrual”, denominado comercialmente ‘GG’ (Gabriel García), que se anunciaba igual de bondadoso a los que ofrecía la industria farmacéutica extranjera. Quizás fue por eso por lo que la Junta de Títulos Médicos del Departamento del Atlántico le concedió licencia para ejercer la medicina homeopática en su comarca. Pero su jurisdicción profesional iría más allá.
Habiendo incrementado sus conocimientos y comprobado su idoneidad en la materia, en 1938 el Ministerio de Educación le revalidó la licencia de médico homeópata, esta vez con alcance nacional, advirtiéndole, eso sí, que no podía tomar parte en operaciones quirúrgicas ni tampoco en ninguna otra actividad propia del ejercicio alopático. (Más)
Antes era costumbre que los padres aspiraran a que sus hijos fueran profesionales, sobre todo en carreras similares a las suyas. No es descabellado pensar que don Gabriel Eligio llegara a querer que su hijo fuera médico, aun cuando Saldívar registra que lo que deseaba era que fuera “farmaceuta”, para que más tarde lo remplazara en la farmacia. (Más)
En el caso de nuestro nobel, Gabriel García Márquez, la temática médica circula en casi todas sus obras, en algunas de manera abundante, como en Cien años de soledad y en El amor en los tiempos del cólera.
El hecho de que su producción literaria sea tan rica en asuntos médicos permite suponer que en el subconsciente de Gabo pudo haber un médico frustrado. De otra manera no se explican su inclinación por el tema y la propiedad con que campea en los dominios galénicos. Difícil aceptar que se trate de simple coincidencia. (Más)
“era un fugitivo (Melquiades)
de cuantas plagas y catástrofes
habían flagelado al género humano.
Sobrevivió a la pelagra en Persia,
al escorbuto en el archipiélago de Malasia,
a la lepra en Alejandría,
al beriberi en el Japón,
a la peste bubónica en Madagascar…”.
Entre los temas médicos utilizados por Gabo en sus escritos, el de las pestes o epidemias es el más socorrido.
Cien Años de Soledad
En la obra cumbre de Gabriel García Márquez son muchos los temas médicos que se encuentran, en especial relacionados con el comportamiento genético o ancestral de los personajes, como que la novela, al decir de Josefina Ludmer está armada sobre un árbol genealógico y sobre el mito de Edipo.
Sin duda, es un filón admirable para quien la analice con criterio psicológico, o psiquiátrico, campo este que no es de mi competencia. Por eso voy a referirme apenas a los episodios que tienen que ver con asuntos médicos generales, muchos de ellos matizados de fantasía, a la manera muy propia del autor.
Para hacer más fácil y ordenada mi tarea, voy a comentar las entidades nosológicas identificadas, incluyendo los remedios aconsejados en la novela para tratar algunas de ellas.
El llanto in utero
No bien se inicia la lectura del libro, nos encontramos con un hecho que para los profanos en asuntos obstétricos puede parecer algo fantasioso: el llanto del nonato en las entrañas maternas, asunto que el autor toca en varios pasajes de la obra.
Así, refiere que Aureliano Buendía, “el primer ser humano que nació en Macondo”… “había llorado en el vientre de su madre y nació con los ojos abiertos” (p.18).
Mucho más adelante vuelve a mencionar el estrambótico fenómeno al narrar que Úrsula, al final de su vida, recordaba que cuando tenía en su vientre al que sería el coronel Aureliano Buendía, una noche lo oyó llorar.
El autor le da al hecho la siguiente interpretación: “Fue un lamento tan definido, que José Arcadio Buendía despertó a su lado y se alegró con la idea de que el niño iba a ser ventrílocuo. Otras personas pronosticaron que sería adivino (…). Pero la lucidez de la decrepitud le permitió ver, y así lo repitió muchas veces, que el llanto de los niños en el vientre de la madre no es un anuncio de ventriloquía ni de facultad adivinatoria, sino una señal inequívoca de incapacidad para el amor” (212).
Pues bien… El llanto in utero no es una ficción. Es una ocurrencia muy rara pero evidente y fue J.B. von Fischer el primero en describirlo en 1730. Entre nosotros fue el obstetra barranquillero Eduardo Acosta Bendek quién relató el fenómeno en 1956 en condiciones muy particulares, que vale la pena transcribir: “Se trata -dice el doctor Acosta- de una paciente de 26 años, grávida cinco, sin antecedentes obstétricos de importancia, con un embarazo simple de ocho meses y diez días, a quien se le practicó un pneumoamnios para locali-zar la placenta, por consiguiente se le extrajeron 300 cc del líquido amniótico y se le inyectaron 700 cc de oxígeno endo-ovular. Cuando se estaba tomando en posición de Trendelemburg una de las radiografías, o sea cuando la cámara de gas (oxígeno) estaba en contacto con la cabeza fetal, se pudo escuchar el llanto del feto por espacio de unos 50 minutos, con pequeños intervalos y que fue grabado en un disco de 45 revoluciones”.
“Este llanto impresionante para todos los allí presentes fue tan fuerte que obligó a la madre a taparse los oídos y se escuchó a una distancia de siete metros, dando la sensación de estar oyendo el llanto de un recién nacido”. Es muy probable que este relato pudo haber inspirado al maestro García Márquez, como que en su momento la prensa barranquillera le dio cabida a tan insólito acontecimiento.
Enfermedad del insomnio o “peste del insomnio”
Se lee en Cien años de soledad que la enfermedad del insomnio la padecían unos indios de la Guajira, en “un reino milenario”. Visitación, la india que había huído de la peste, afirmaba que lo más temible de la enfermedad no era la imposibilidad de dormir, sino su inexorable evolución hacia una situación más crítica: la del olvido (p.42).
Para José Arcadio Buendía era esa una de tantas dolencias inventadas por la superstición de los indígenas (p.42). No obstante, la peste hizo presa de Aureliano Buendía, de Úrsula y de sus hijos (p.43) y luego de todo el pueblo (p.44).
Se pensaba que la enfermedad se transmitía por la boca y que todas las cosas de comer y beber estaban contaminadas de insomnio (p.44). “Una vez que entra en la casa, nadie escapa a la peste”, decía la india con su convicción fatalista (p.43). Los insomnes se mantenían en un estado de alucinada lucidez, en la que además del contenido de sus propios sueños podían ver las imágenes soñadas por los otros (p.43).
Para tratar esta extraña enfermedad, Úrsula, que había aprendido de su madre el valor medicinal de las plantas, prescribía un brebaje de acónito, que no inducía al sueño pero sí el soñar despiertos, con la increíble característica de que no veían sus propios sueños, sino los de los otros (p.43).
De la amnesia u olvido que padecían los afectados del insomnio los curó Melquíades, dándoles a beber “una sustancia de color apacible” (p.47). Aquí el escritor identifica la virtud curativa con el color del agente terapéutico, algo poético que los médicos alópatas no hemos tenido en cuenta, pero que no hay que despreciar.
Un médico colombiano, Vicente Trezza, que ejerce en Nueva York, escribió en 1994 un corto ensayo titulado “Médicos de novela”, donde se ocupa de algunos asuntos médicos encontrados en las novelas de García Márquez. Por considerarlo como anillo al dedo para mi propósito, voy a transcribir lo pertinente a la peste del insomnio:
Hasta aquí García Márquez y Vicente Trezza.
Según lo afirmado por aquél, lo de “la peste del sueño” fue un invento suyo en la novela, una verdadera “mamada de gallo” muy propia de su talante costeño, pero en la realidad la enfermedad existe, como lo pudo comprobar él mismo más tarde.
Razón tiene, pues, el catedrático de literatura latinoamericana Raymond Williams al conceptuar que Cien años de soledad es una novela que revela verdades que, a diferencia de muchas “verdades poéticas” de buena parte de la literatura, corresponden a la historia empírica.
La geofagia
Se trata de la inclinación que tienen algunos a comer tierra, manifestada particularmente en niños, mujeres embarazadas o individuos con trastornos mentales.
En la novela figura un personaje con esa inclinación: Rebeca, la expósita de once años a quien “sólo le gustaba comer la tierra húmeda del patio y las tortas de cal que arrancaba de las paredes con las uñas” (p.41).
Al respecto, en el artículo del doctor Vicente Trezza mencionado atrás, Gabo confirma que “el caso de la muchacha que se escondía para comer tierra, ese sí era un caso verdadero, pues se trataba de una de mis parientes que no le gustaba la carne ni los vegetales y por lo tanto desarrolló esa enfermedad que ahora llaman geofagia, la cual se debe a una deficiencia de hierro, calcio y otros minerales en la sangre; por tal motivo la pobre tenía que comer tierra a escondidas para reemplazar dichos minerales”.
En esta declaración, Gabo se aventura a afirmar que el “geofagismo” es una enfermedad deficitaria, concepto que no tiene asidero científico. En la novela lo encara con criterio sabio, es decir, con criterio popular, como que a la pobre Rebeca en vez de tierra -que era lo que apetecía- le suministraban jugo de naranja con ruibarbo en una cazuela que había estado expuesta al sereno toda la noche y debía tomarse en ayunas (p.41). Como la pócima desencadenaba endiabladas pataletas en la díscola niña, se complementaba con tremendos correazos. A la postre no se supo si el efecto salutífero vino de éstos o de aquélla.
Para mayor identificación del personaje geofágico transcribo lo registrado por Dasso Saldívar en la biografía de García Márquez: “(…) pero Margot seguiría siendo una niña retraída y enfermiza, pues siguió comiendo tierra a escondidas hasta los ocho años.
Con todo, o tal vez por ello, ella sería la gran pareja de Gabito en la niñez, cimentando una complicidad que iba a durarles toda la vida y algo más: su hermano la convertiría más tarde en la niña Rebeca Buendía que come tierra en Cien años de soledad”. (Más)
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Todo sobre García Marquez en PHARMACOSERÍAS
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jueves, 30 de junio de 2016
Réplica a Peter Gøtzsche y su ataque a la psiquiatría
Peter Gøtzsche es un médico internista que publicó un primer libro contra la industria farmacéutica, 'Medicamentos que matan', y acaba de publicar ahora otro contra la psiquiatría y los psiquiatras, 'Psicofármacos que matan y denegación organizada'.
Ver:
Peter Gøtzsche no tiene formación ni experiencia psiquiátrica asistencial y cuando un psiquiatra con experiencia oye lo que dice o escribe este autor, tiene una sensación que yo supongo que tiene que ser parecida a la que tiene un padre o una madre cuando un sacerdote les dice cómo educar a los hijos o cómo vivir la sexualidad; la sensación de que no sabe de lo que habla, vamos.
Gøtzsche tiene una ideología y busca los datos que le convienen para servir a esa ideología, en un claro ejemplo de lo que se llama 'sesgo de confirmación', es decir, de coger los estudios o datos que coinciden con su planteamiento ideológico mientras se rechazan o ignoran los que no concuerdan. He criticado anteriormente su falta de rigor, que se demuestra claramente en la diferente forma en que trata a los psicofármacos y a la psicoterapia.
Los datos que tenemos indican actualmente que la psicoterapia no es más eficaz que los antidepresivos, que existe un sesgo de afiliación, es decir, que los terapeutas favorecen en los estudios a la terapia que ellos practican, y que el sesgo de publicación (es decir que cuando en los estudios no sale lo que queremos, los guardamos en un cajón) es similar en estudios de psicoterapias al que existe en estudios de antidepresivos.
Ver:
El mismo Gøtzsche reconoce en este nuevo libro que todas las psicoterapias funcionan igual, incluidas las que realizan estudiantes sin ninguna formación en Psicología.
A pesar de eso, como es partidario de la psicoterapias, rechaza los antidepresivos y perdona a las psicoterapias todas sus carencias. Para una crítica más extensa ver esta entrada.
Aquí voy a argumentar que, además de poco riguroso, Gøtzsche es incoherente.
En la entrevista que ha publicado ConsumoClaro, defiende el tratamiento de las psicosis con benzodiacepinas: "Todos los pacientes, hasta el momento, me han dicho que preferirían una benzodiazepina. Y les comprendo, ya que las benzodiazepinas no son tan tóxicas y peligrosas como antipsicóticos". Sin embargo, voy a transcribir a continuación lo que el propio Gøtzsche dice de las benzodiacepinas en su libro 'Medicamentos que matan' (pag.315):
Por supuesto, hay psicosis que pueden remitir espontáneamente o que responden a psicoterapia, benzodiacepinas o simplemente a placebo, pero también hay psicosis que se cronifican y no responden a ningún tratamiento de los conocidos hasta la fecha. Y en medio de estos dos extremos hay una mayoría en los que es imposible evitar el uso de antipsicóticos, especialmente en las fases agudas de descompensación.
Cuando Gøtzsche publique en alguna revista científica un estudio en el que demuestre cómo cura las psicosis graves con amor y empatía, deberemos hacerle caso. No antes.
Es un tema abierto y discutible cuánto tiempo usarlos, pero nadie que trate psicosis graves puede dejar de reconocer que no hay alternativa a los antipsicóticos en muchas fases de la enfermedad. Decir que las psicosis graves se curan con empatía y amor es un insulto no ya a los psiquiatras -que según el estereotipo somos todos idiotas o malvados, o ambas cosas- sino a la ciencia, a la inteligencia, a la historia, a los pacientes y a sus familias.
Puedo dar fe de que a la mayoría de los pacientes que he tratado a lo largo de mi carrera no es precisamente amor lo que les ha faltado y sigo siendo testigo del sufrimiento de sus familias. Pero el problema de Gøtzsche es que no cree en el fondo que exista la enfermedad mental grave, un trastorno de la mente que el paciente no puede controlar, que genera un gran sufrimiento y que justifica el empleo de medicamentos que tienen efectos secundarios, sin duda, y que ojalá fueran mejores de lo que son, pero que son la mejor alternativa disponible.
Personalmente no entiendo que Peter Gøtzsche sea un gurú para mucha gente y reciba el bombo y platillo que se le está dando. Escribir libros es muy fácil, pero otra cosa muy distinta es atender a los pacientes y sus familias. Cuando Gøtzsche publique en alguna revista científica un estudio en el que demuestre cómo cura las psicosis graves con amor y empatía, deberemos hacerle caso.
No antes.(Ver)
Ver también:
Ver:
Ratón de biblioteca: “Medicamentos que matan y crimen organizado” / Peter Gøtzsche
Peter Gøtzsche no tiene formación ni experiencia psiquiátrica asistencial y cuando un psiquiatra con experiencia oye lo que dice o escribe este autor, tiene una sensación que yo supongo que tiene que ser parecida a la que tiene un padre o una madre cuando un sacerdote les dice cómo educar a los hijos o cómo vivir la sexualidad; la sensación de que no sabe de lo que habla, vamos.
Gøtzsche tiene una ideología y busca los datos que le convienen para servir a esa ideología, en un claro ejemplo de lo que se llama 'sesgo de confirmación', es decir, de coger los estudios o datos que coinciden con su planteamiento ideológico mientras se rechazan o ignoran los que no concuerdan. He criticado anteriormente su falta de rigor, que se demuestra claramente en la diferente forma en que trata a los psicofármacos y a la psicoterapia.
Los datos que tenemos indican actualmente que la psicoterapia no es más eficaz que los antidepresivos, que existe un sesgo de afiliación, es decir, que los terapeutas favorecen en los estudios a la terapia que ellos practican, y que el sesgo de publicación (es decir que cuando en los estudios no sale lo que queremos, los guardamos en un cajón) es similar en estudios de psicoterapias al que existe en estudios de antidepresivos.
Ver:
Citario/El dijo que...: Industria farmacéutica y corrupción / Peter C. GØTZSCHE*
El mismo Gøtzsche reconoce en este nuevo libro que todas las psicoterapias funcionan igual, incluidas las que realizan estudiantes sin ninguna formación en Psicología.
A pesar de eso, como es partidario de la psicoterapias, rechaza los antidepresivos y perdona a las psicoterapias todas sus carencias. Para una crítica más extensa ver esta entrada.
Aquí voy a argumentar que, además de poco riguroso, Gøtzsche es incoherente.
En la entrevista que ha publicado ConsumoClaro, defiende el tratamiento de las psicosis con benzodiacepinas: "Todos los pacientes, hasta el momento, me han dicho que preferirían una benzodiazepina. Y les comprendo, ya que las benzodiazepinas no son tan tóxicas y peligrosas como antipsicóticos". Sin embargo, voy a transcribir a continuación lo que el propio Gøtzsche dice de las benzodiacepinas en su libro 'Medicamentos que matan' (pag.315):
"En la década de los sesenta los médicos creían que las benzodiacepinas eran inofensivas, por eso las recetaban para prácticamente cualquier dolencia. En el punto álgido de su uso, las ventas eran equivalentes a que el 10% de la población danesa las tomara, algo extraordinario debido a que sus efectos desaparecen al cabo de unas semanas porque se genera dependencia al fármaco y porque son altamente adictivas y provocan un gran número de daños.
Los ensayos son sesgados, pero lo que nos permiten observar es que si se toman como somníferos -cuando aún tienen efecto, es decir, antes de que generen tolerancia- se produce un aumento del tiempo del sueño de quince minutos en los ancianos que padecen insomnio pero a la vez se multiplican por cinco los pacientes que presentan accidentes cerebrales, por tres los problemas psicomotrices y por cuatro los casos de fatiga durante el día.
Los pacientes que toman estos fármacos tienen también un riesgo elevado de sufrir caídas y accidentes de tráfico; un estudio descubrió, además, que las benzodiacepinas hacen aumentar asimismo el riesgo de demencia en cerca de un 50%."
Bueno, celebro que ahora esté dispuesto a que los psicóticos tomen un veneno como las benzodiacepinas, que parece que no lo era tanto; tal vez en el próximo libro nos diga que los antipsicóticos no son tan malos...
Pero lo que ya es una afirmación esperpéntica es esto: "Sé de psiquiatras eminentes en varios países que nunca han usado un antipsicótico para tratar una psicosis. Solo han aplicado la psicoterapia, la empatía y el amor.”
Por supuesto, hay psicosis que pueden remitir espontáneamente o que responden a psicoterapia, benzodiacepinas o simplemente a placebo, pero también hay psicosis que se cronifican y no responden a ningún tratamiento de los conocidos hasta la fecha. Y en medio de estos dos extremos hay una mayoría en los que es imposible evitar el uso de antipsicóticos, especialmente en las fases agudas de descompensación.
Cuando Gøtzsche publique en alguna revista científica un estudio en el que demuestre cómo cura las psicosis graves con amor y empatía, deberemos hacerle caso. No antes.
Es un tema abierto y discutible cuánto tiempo usarlos, pero nadie que trate psicosis graves puede dejar de reconocer que no hay alternativa a los antipsicóticos en muchas fases de la enfermedad. Decir que las psicosis graves se curan con empatía y amor es un insulto no ya a los psiquiatras -que según el estereotipo somos todos idiotas o malvados, o ambas cosas- sino a la ciencia, a la inteligencia, a la historia, a los pacientes y a sus familias.
Puedo dar fe de que a la mayoría de los pacientes que he tratado a lo largo de mi carrera no es precisamente amor lo que les ha faltado y sigo siendo testigo del sufrimiento de sus familias. Pero el problema de Gøtzsche es que no cree en el fondo que exista la enfermedad mental grave, un trastorno de la mente que el paciente no puede controlar, que genera un gran sufrimiento y que justifica el empleo de medicamentos que tienen efectos secundarios, sin duda, y que ojalá fueran mejores de lo que son, pero que son la mejor alternativa disponible.
Personalmente no entiendo que Peter Gøtzsche sea un gurú para mucha gente y reciba el bombo y platillo que se le está dando. Escribir libros es muy fácil, pero otra cosa muy distinta es atender a los pacientes y sus familias. Cuando Gøtzsche publique en alguna revista científica un estudio en el que demuestre cómo cura las psicosis graves con amor y empatía, deberemos hacerle caso.
No antes.(Ver)
Ver también:
Ratón de biblioteca: Deadly Medicines and crime How big pharma has corrupted healthcare/ Peter C. Gotzsche
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miércoles, 8 de junio de 2016
J.R. Laporte ataca de nuevo...
Los laboratorios farmacéuticos se inventan enfermedades
Papel/El Mundo
05/06/2016
Ver:
Todo sobre J.R.Laporte en PHARMACOSERÍAS
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viernes, 29 de abril de 2016
Canción de la próstata...
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viernes, 22 de enero de 2016
Citario/El dijo que...: Joan Ramón Laporte (I)
¿Esos fármacos se recetan y alguien los toma? Por supuesto. Están comercializados. Se exageran síntomas de enfermedades y los médicos recetan en consecuencia. Por ejemplo, ponen en tratamiento con antidepresivos a personas a las que se les ha muerto un familiar y prolongan el duelo más de 15 días. O la ya conocida medicación masiva de personas con hipertensión ligera, colesterol por encima de unos niveles cambiantes, cuando se sabe que el colesterol protege las neuronas… Todo eso es prescindible.
Ver:
Joan-Ramon Laporte en: "Enganchados a las píldoras..."
¿Un ejemplo de medicación innecesaria? La diabetes es un buen ejemplo. Es la enfermedad que en estos momentos mueve más dinero, globalmente hablando, por el número de personas tratadas. En relación al coste individual de las sustancias, les ganan los medicamentos contra el cáncer. Se están comercializando multitud de fármacos hipoglucemiantes, dirigidos a los diagnosticados de diabetes tipo dos, la de los adultos, que no tienen un efecto práctico probado, ni eficacia demostrada sobre los niveles de glucosa.
¿Con qué consecuencias? Causan numerosos efectos indeseados. Los medicamentos pueden provocar cualquier tipo de enfermedad: infarto, arritmias, hipertensión, alteraciones neurológicas… Estudios de EUU, Francia, Alemania y España constataron que los medicamentos son la cuarta causa de muerte en Occidente, después del infarto, el ictus cerebral y los cánceres.
La Agencia Española del Medicamento, que es el organismo que autoriza la comercialización de fármacos en España, traslada la evaluación de los nuevos fármacos a las sociedades científicas [de Cardiología, de Neurología, de Pediatría], pero estas sociedades sobreviven gracias a la financiación de los laboratorios farmacéuticos. (Más)
Ver también:
Citario/El dijo que...: Joan Ramón Laporte
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lunes, 19 de octubre de 2015
Portugal: Dreampills
Dreampills® é um composto à base de guloseimas
e de mensagens
que actua essencialmente sobre o bem estar e sobre a capacidade de sonhar.e sobre a capacidade de sonhar.
É recomendado para portadores de SMHM (Síndrome do Mau Humor Matinal), de SAA (Síndrome de Azar no Amor), SE (Síndrome do Envergonhado), SMP( Síndrome do Mau Perdedor), SDC (Síndrome da Dor de Cotovelo) SQS (Síndrome do que Quer que Seja). É eficaz na melhoria das relações laborais, é um potente agente na cura de feridas nas amizades, actua profundamente em corações apaixonados, fortalece laços de família, aumenta a concentração em época de exames e é eficaz na digestão de resultados desportivos.
Posologia e Modo de Usar:
Sempre que apareçam os sintomas dissolver uma pílula lentamente na boca (também se pode trincar). Caso os sintomas persistam, aumentar dosagem ou procurar uma indicação terapêutica mais apropriada.
Precauções:
Manter fora do alcance de pessoas Gulosas.
Apresentação:
Pastilheiro, 100ml, 200ml, 300ml e 500ml em várias Indicações Terapêuticas
Sobredosagem:
Pode provocar índices de bem-estar exagerados
Efeitos Secundários:
Rir sem parar, Amor eterno, Saúde de Ferro, Paixão Assolapada, Sonhos cor-de-rosa, Alegria no Trabalho, Eterna Juventude.
Atenção:
Pode provocar o bem estar imediato. Caso te tenhas esquecido de tomar DP, dirige-te imediatamente à loja e toma a dose a dobrar, depois retoma o tratamento inicial.
Crianças:
Não existem dados suficientes relativamente à dose para tratamento de Birras, contudo sugerimos aumentar o número de tomas diárias.
Ver
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viernes, 9 de octubre de 2015
Palabras. Panphobia...
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| City of the words/ V.Acconci |
This is panophobic.
Immunity gets sick.
This is a forced entry.
This is the algometry.
This is panophobic.
This is panophobic.
Taken down, brick by brick.
This is a forced entry.
This is the algometry.
This is panophobic.
This is panophobic.
This is the last conflict.
Panphobia
The term was first coined by Théodule-Armand Ribot in his 1911 work The Psychology of the Emotions. He defined it as "a state in which a patient fears everything or nothing, where anxiety, instead of being riveted on one object, floats as in a dream, and only becomes fixed for an instant at a time, passing from one object to another, as circumstances may determine."
The term comes from the Greek πᾶν - pan, neuter of "πᾶς" - pas, "all" and φόβος - phobos, "fear". The Greek root word pan (ex. pan-ic) describes "the unpleasant state inflicted by the intervention of the god Pan." Pan is characterized as a human-animal hybrid who "appeared as the agent of panic fear (that collective, animal-like disorder that seizes military camps at rest, especially at night) and of a form of individual possession (panolepsy)." According to Herodotus, it was Pan who was able to lead the Athenians to victory in the Battle of Marathon, forcing the Persians to flee. It has been argued that pantophobia may actually be considered the more accurate name to describe the non-specificity associated with a fear of all. (Más)
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viernes, 18 de septiembre de 2015
Ray Moynihan: Sex, Lies and Pharmaceuticals (VIDEO)
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| Ray Moynihan |
As the search for the so-called ‘Pink Viagra’ continues, controversy surrounds the nature of the medical ‘condition’ such a pill would treat.
- Do women with a low libido really have a disease called ‘hypoactive-sexual desire disorder’?
- Does it really affect one-in-ten women as drug companies claim?
Award-winning investigative journalist Ray Moynihan reveals how pharmaceutical marketing is merging with medical science, inexorably expanding the boundaries of illness to grow markets for the latest medicines.
Ver también:
Ratón de biblioteca: SEX, LIES AND PHARMACEUTICALS, Ray Moynihan
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lunes, 24 de agosto de 2015
domingo, 2 de agosto de 2015
Silicon Valley: Nootrópicos, "drogas inteligentes" de moda.
Imagínese que cada mañana, antes de ir al trabajo, pudiera tomar una pastilla que le ayudara a estar alerta, mantener la concentración, mejorar su memoria e incrementar su creatividad y productividad.
Eso es precisamente lo que están haciendo cada vez más personas en lugares como Silicon Valley -la capital mundial de la industria de la tecnología situada en el norte de California- donde en los últimos años han ganado popularidad los llamados nootrópicos.
Estas sustancias -cuyo nombre se deriva del griego "nóos" (mente) y "tropo" (dirección)- supuestamente tienen la capacidad de ayudarnos a mejorar nuestro desempeño mental, sin producir efectos secundarios negativos.
Pese al escepticismo que existe entre la comunidad científica sobre su eficacia, estos "potenciadores cognitivos" son cada vez más usados en ambientes laborales competitivos en los que el intelecto prima sobre cualquier otra cualidad. Bajo el paraguas de los nootrópicos se incluyen, por ejemplo, compuestos químicos de la familia de los racetamos -como el piracetam o el pramiracetam- y sustancias como las vitaminas o los aminoácidos que se encuentran en numerosos alimentos y plantas, y pueden adquirirse en tiendas de suplementos nutricionales o herbolarios.
Algunos son fármacos usados para tratar a personas de edad avanzada que presentan una alteración en sus mecanismos cognitivos y que padecen enfermedades como la demencia o el Alzheimer.
Sus defensores aseguran que ayudan, por ejemplo, a mejorar la memoria, la capacidad de aprendizaje y la concentración. A menudo se incluyen medicamentos como el Adderall, que se prescribe para tratar trastornos como la hiperactividad y la narcolepsia, pero que son utilizados también por los estudiantes como potenciadores cognitivos, pese a producir efectos secundarios como arritmia o ansiedad.
Cada vez más populares
En el caso de los nootrópicos, el doctor rumano Corneliu E. Giurgea estableció en los años 70 que para ser coniderados como tales, además de potenciar las capacidades cognitivas, no deben ser tóxicos, adictivos o tener efectos secundarios significativos. No existe consenso sobre cómo funcionan muchas de las sustancias consideradas nootrópicos, aunque los que las utilizan creen que mejoran el metabolismo cerebral.
Pese a que no hay cifras oficiales, en países como EE.UU. su uso ha ido en aumento en los últimos años, proliferando en internet los blogs y foros en los que se discute qué sustancias se han de consumir y en qué cantidades.
Ante el incremento de la demanda, también se han multiplicado las compañías que se dedican a comercializar pastillas que contienen diversas sustancias consideradas nootrópicos, como la cafeína o los ácidos omega 3.
Algunas de esas empresas, como Nootroo y Nootrobox, son startups de Silicon Valley que aseguran contar entre sus inversores con nombres importantes de la industria de la tecnología.
Una de las cosas que preocupa a algunos expertos en salud es el que muchos usuarios están comprando los nootropicos a través de internet, sin poder verificar su procedencia y calidad. (Más)
Ver también:
NZT una píldora...de película: Limitless / Sin límites (para el Marketing, al menos)
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martes, 14 de julio de 2015
Viagra rosa: El gran frigitest / "Pink Viagra" hurts women and profits Big Pharma...
El “viagra rosa” es muy distinto del Viagra
Al igual que el Viagra (sildenafilo), la flibanserina fue descubierta por accidente. Boehringer Ingelheim quería realmente desarrollar un remedio para la depresión, pero ya en las primeras pruebas se descubrió que la flibanserina podía incrementar el deseo sexual de las mujeres. Aunque el fármaco se ensalza como el “Viagra para la mujer”, en realidad las dos sustancias tienen muy poco en común, ya que la falta de deseo femenino no se puede abordar tan fácilmente como la impotencia masculina. El Viagra, que originalmente iba a ser un medicamento para la presión arterial, actúa exclusivamente de forma física, permitiendo un mayor reflujo sanguíneo en los cuerpos cavernosos del pene. A su vez, el miembro erecto debe garantizar el deseo sexual en los hombres.
En el caso de que las erecciones no tengan lugar según lo deseado, los hombres pueden elegir entre cerca de 25 agentes para tratar la impotencia. Las mujeres afectadas por anafrodisia, en cambio, en el mejor de los casos pueden recurrir a un amplio catálogo de excusas.(...)
Percepción del deseo: individual y variable
Dicen las malas lenguas que la flibanserina es un medicamento ineficaz para tratar un problema inexistente. La Dra. Adriane Fugh-Berman, profesora asociada en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown, también se muestra contraria a la homologación de la píldora del sexo. “Por supuesto, el deseo sexual varía según cada individuo y también cambia en el curso de la vida de la misma persona, pero eso no es ni de lejos una enfermedad que deba ser tratada”, indicó a “abc-News”. “Este medicamento tiene un efecto reducido o inexistente y debe ser ingerido cada noche para tratar un estado completamente natural.” (Más)
This past week, an advisory panel of the Food and Drug Administration recommended approval for flibanserin, a drug that would treat low sexual desire in women.
Ver:
ADDYI: FDA aprueba Flibanserin, 'female' Viagra' (?)
Chairwoman Susan Scanlan of Even the Score, a coalition of women’s organizations lobbying for the drug’s approval, celebrated the recommendation. “Today, we write a new chapter in the fight for equity in sexual health,” she declared. The push for flibanserin and its treatment of hypoactive sexual dysfunction disorder in women not only makes a mockery of the drug approval process. It marks a dangerous emboldening of the trend towards medicalizing women’s sexuality and a step away from women’s equality in the bedroom.
26:0 Frente a una FDA "sexista"..."Women’s Sexual Health Equity " y Sprout.
Even the Score trumpets the statistic that 26 drugs exist to help men with sexual dysfunctions, but no such drugs exist for women. With this perceived inequity, Even the Score has called the FDA gender-biased because of hesitations to approve the drug. However, every one of the 26 drugs that currently exist for men treat erectile dysfunction rather than low sexual desire. The naming of flibanserin as a “female Viagra” is offensively misleading as this is the first drug of its kind to treat low sexual desire in either sex.
Yet, the approval of this drug is looking to solve the wrong problem. Hypoactive Sexual Dysfunction Disorder belongs to the larger category of Female Sexual Dysfunction, a condition whose creation was carried out by large pharmaceutical companies. A 1991 paper in the Journal of the American Medical Association concluded that “sexual dysfunction is more prevalent for women (43%) than men (31%),” a finding that is widely cited in support of medicalizing and creating drugs to treat FSD. The methods of this study have since been held under scrutiny and the accuracy of the results have come into question. It is no surprise that the authors of the paper were affiliated with and received research and consulting support from large pharmaceutical companies such as Pfizer and Procter & Gamble. Sexuality researchers and clinicians with strong financial ties with pharmaceutical companies shaped discussions, the naming and the ultimate inauguration of drug development efforts to cure FSD.
FSD is a textbook example of pharmaceutical company disease-mongering. By creating FSD and promoting a medicalized view of women’s sexuality, pharmaceutical companies successfully established a market for drugs to treat low desire in women. The greatest offense, however, is the lack of scientific data and research backing FSD, a condition whose legitimacy is shaky at best. In fact, there is still very little that is known about the biological processes governing women’s sexuality.
Flibanserin is trying to solve a medical problem that simply might not exist. But here is a problem that does. Media and porn teach us that women can expect to achieve orgasm through penetrative sex. Our hypersexualized culture tells us that we will want sex the same way we did at 20 when we’re 50. Our cultural norms and sex ed classrooms encourage female purity rather than celebrating women’s bodily self-knowledge. It’s going to take a lot more than a drug, whose efficacy is dubious, to solve these problems whose roots are largely social, psychological and relational.
Flibanserin comes with a whole host of alarming and unfortunate side effects including sedation, fainting, dizziness and nausea, all of which become more severe if a woman drinks alcohol or uses oral contraceptives. But, the worst side effect of all is the drug’s association of loss of desire with a female dysfunction. Not only does this fault women for unfulfilling sexual unions, it treats sexual desire as an individual phenomenon that is gifted to someone else rather than something to be cocreated through partnership. Even the model of consent that is frequently taught continues to view sexual desire as something that is requested and then given, often a woman’s acceptance to a man’s invitation. (Más)
Al igual que el Viagra (sildenafilo), la flibanserina fue descubierta por accidente. Boehringer Ingelheim quería realmente desarrollar un remedio para la depresión, pero ya en las primeras pruebas se descubrió que la flibanserina podía incrementar el deseo sexual de las mujeres. Aunque el fármaco se ensalza como el “Viagra para la mujer”, en realidad las dos sustancias tienen muy poco en común, ya que la falta de deseo femenino no se puede abordar tan fácilmente como la impotencia masculina. El Viagra, que originalmente iba a ser un medicamento para la presión arterial, actúa exclusivamente de forma física, permitiendo un mayor reflujo sanguíneo en los cuerpos cavernosos del pene. A su vez, el miembro erecto debe garantizar el deseo sexual en los hombres.
En el caso de que las erecciones no tengan lugar según lo deseado, los hombres pueden elegir entre cerca de 25 agentes para tratar la impotencia. Las mujeres afectadas por anafrodisia, en cambio, en el mejor de los casos pueden recurrir a un amplio catálogo de excusas.(...)
Percepción del deseo: individual y variable
Dicen las malas lenguas que la flibanserina es un medicamento ineficaz para tratar un problema inexistente. La Dra. Adriane Fugh-Berman, profesora asociada en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown, también se muestra contraria a la homologación de la píldora del sexo. “Por supuesto, el deseo sexual varía según cada individuo y también cambia en el curso de la vida de la misma persona, pero eso no es ni de lejos una enfermedad que deba ser tratada”, indicó a “abc-News”. “Este medicamento tiene un efecto reducido o inexistente y debe ser ingerido cada noche para tratar un estado completamente natural.” (Más)
This past week, an advisory panel of the Food and Drug Administration recommended approval for flibanserin, a drug that would treat low sexual desire in women.
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ADDYI: FDA aprueba Flibanserin, 'female' Viagra' (?)
Chairwoman Susan Scanlan of Even the Score, a coalition of women’s organizations lobbying for the drug’s approval, celebrated the recommendation. “Today, we write a new chapter in the fight for equity in sexual health,” she declared. The push for flibanserin and its treatment of hypoactive sexual dysfunction disorder in women not only makes a mockery of the drug approval process. It marks a dangerous emboldening of the trend towards medicalizing women’s sexuality and a step away from women’s equality in the bedroom.
26:0 Frente a una FDA "sexista"..."Women’s Sexual Health Equity " y Sprout.
Even the Score trumpets the statistic that 26 drugs exist to help men with sexual dysfunctions, but no such drugs exist for women. With this perceived inequity, Even the Score has called the FDA gender-biased because of hesitations to approve the drug. However, every one of the 26 drugs that currently exist for men treat erectile dysfunction rather than low sexual desire. The naming of flibanserin as a “female Viagra” is offensively misleading as this is the first drug of its kind to treat low sexual desire in either sex.
Yet, the approval of this drug is looking to solve the wrong problem. Hypoactive Sexual Dysfunction Disorder belongs to the larger category of Female Sexual Dysfunction, a condition whose creation was carried out by large pharmaceutical companies. A 1991 paper in the Journal of the American Medical Association concluded that “sexual dysfunction is more prevalent for women (43%) than men (31%),” a finding that is widely cited in support of medicalizing and creating drugs to treat FSD. The methods of this study have since been held under scrutiny and the accuracy of the results have come into question. It is no surprise that the authors of the paper were affiliated with and received research and consulting support from large pharmaceutical companies such as Pfizer and Procter & Gamble. Sexuality researchers and clinicians with strong financial ties with pharmaceutical companies shaped discussions, the naming and the ultimate inauguration of drug development efforts to cure FSD.
FSD is a textbook example of pharmaceutical company disease-mongering. By creating FSD and promoting a medicalized view of women’s sexuality, pharmaceutical companies successfully established a market for drugs to treat low desire in women. The greatest offense, however, is the lack of scientific data and research backing FSD, a condition whose legitimacy is shaky at best. In fact, there is still very little that is known about the biological processes governing women’s sexuality.
Flibanserin is trying to solve a medical problem that simply might not exist. But here is a problem that does. Media and porn teach us that women can expect to achieve orgasm through penetrative sex. Our hypersexualized culture tells us that we will want sex the same way we did at 20 when we’re 50. Our cultural norms and sex ed classrooms encourage female purity rather than celebrating women’s bodily self-knowledge. It’s going to take a lot more than a drug, whose efficacy is dubious, to solve these problems whose roots are largely social, psychological and relational.
Flibanserin comes with a whole host of alarming and unfortunate side effects including sedation, fainting, dizziness and nausea, all of which become more severe if a woman drinks alcohol or uses oral contraceptives. But, the worst side effect of all is the drug’s association of loss of desire with a female dysfunction. Not only does this fault women for unfulfilling sexual unions, it treats sexual desire as an individual phenomenon that is gifted to someone else rather than something to be cocreated through partnership. Even the model of consent that is frequently taught continues to view sexual desire as something that is requested and then given, often a woman’s acceptance to a man’s invitation. (Más)
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jueves, 4 de junio de 2015
The Psycho Pharmaceutical Industry / Shane Ellison
Shane Ellison has a masters degree in organic chemistry and is a two-time recipient of the prestigious Howard Hughes Medical Institute Research Grant for his studies in biochemistry and physiology. Here Shane exposes the inner workings of the psycho/pharmaceutical industry, the manufacture and marketing of psychiatric drugs and the fact that the psycho/pharma industry is well aware their drugs do not cure anyone. He previously worked for both Array BioPharma and Eli Lilly.
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viernes, 21 de noviembre de 2014
Ratón de biblioteca: Volviendo a la normalidad La invención del TDAH y del trastorno bipolar infantil / Fernando Gcia. de Vinuesa, Hector Glez. Pardo y Marino Pérez A.
«No existe.
El TDAH es un diagnóstico
que carece de entidad clínica,
y la medicación,
lejos de ser propiamente un tratamiento es,
en realidad, un dopaje»
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| Biblioteca Universidad Oviedo |
La invención de trastornos mentales se extiende a la infancia. Algunos problemas que tienen los adultos con la atención, la actividad y el humor de los niños están siendo capitalizados por la industria farmacéutica como dianas para la comercialización de medicamentos, sobre el supuesto de que son enfermedades cerebrales. Nos referimos, en particular, al TDAH y al trastorno bipolar infantil de reciente lanzamiento. Educar a los niños es mucho más complicado de lo que se piensa y el comportamiento de algunos supone un reto para su educación.
Marino Pérez A. ya estuvo en PHARMACOSERÍAS. Juntos "compartimos cátedra" en los Cursos de Verano de la Universidad de Oviedo.
Ver también:
«El TDAH no existe, y la medicación no es un tratamiento,sino un dopaje» CarlotaFeminaya ABC 20/10/2014
Ratón de Biblioteca: La invención de trastornos mentales / Héctor Glez. Pardo y Marino Pérez Alvarez
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jueves, 30 de octubre de 2014
STRAMBOTIC: Diez enfermedades inventadas, gentileza de las farmacéuticas.
Vivimos mucho más tiempo y con una calidad de vida varios órdenes de magnitud superior a la de nuestros ancestros. Sin embargo, el número de enfermedades que amenazan nuestro bienestar no ha dejado de crecer. Si en los tiempos remotos, el abanico de dolencias se podía contar con los dedos de una mano (catarro, infección, estreñimiento, jamacuco y mal de Dios) el vademécum médico de hoy abarca 20.000 enfermedades. Así las cosas, cobra todo su sentido ese viejo adagio médico que afirma “no existe nadie sano, sino insuficientemente auscultado”.
¿De dónde vienen las nuevas enfermedades? En su mayoría de las empresas farmacéuticas, mediante el denominado “mongering” (promoción de enfermedades). Si bien os laboratorios insaciables en su voracidad por el negocio (“codicia de amplio espectro”, se podría nombrar esta patología), no podrían llevar a cabo su labor de evangelización sin la complicidad del estamento médico, sin la colaboración activa de los enfermos imaginarios. En ocasiones, es la propia sociedad la que se saca una dolencia de la manga para someter cambios sociales virtualmente subversivos: por ejemplo, la “cara de bicicleta” para mujeres que osan montar en bicicleta. (Ver)
Ver también:
"Disease mongering" en PHARMACOSERÍAS
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sábado, 30 de agosto de 2014
Palabras: Procrastinación
Se trata de un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). Éste puede ser psicológico (en la forma de ansiedad o frustración), físico (como el que se experimenta durante actos que requieren trabajo fuerte o ejercicio vigoroso) o intelectual. El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro sine die idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente.(Ver)
Adelantándose al...
Ver también:
Preferiría no hacerlo: cómo resistirse a la procrastinación en 11 laxos mandamientos
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jueves, 3 de abril de 2014
Hiperactividad (ADHD) no es enfermedad...
One of the world's leading neuroscientists, whose work has been acknowledged by work and pensions secretary Iain Duncan Smith, has suggested that attention deficit hyperactivity disorder (ADHD) is not "a real disease".
On the eve of a visit to Britain to meet Duncan Smith and the health secretary, Jeremy Hunt, Dr Bruce D Perry told the Observer that the label of ADHD outlined a broad set of symptoms. "It is best thought of as a description. If you look at how you end up with that label, it is remarkable because any one of us at any given time would fit at least a couple of those criteria," he said.
Prescriptions for methylphenidate drugs, such as Ritalin, which are used to treat children diagnosed as suffering from ADHD, have soared by 56% in the UK, from 420,000 in 2007 to 657,000 in 2012. Such "psychostimulants" are thought to stimulate a part of the brain that changes mental and behavioural reactions. (Más)
The ADHD clinical-practice guidelines published by the American Academy of Pediatrics—the document doctors are supposed to follow when diagnosing a disorder—state only that doctors should determine whether a patient's symptoms are in line with the definition of ADHD in the DSM. To do this accurately requires days or even weeks of work, including multiple interviews with the child and his parents and reports from teachers, plus significant observation. And yet a 2011 study by the American Academy of Pediatrics found that one third of pediatrician visits last less than ten minutes. (Visits for the specific purpose of a psychosocial evaluation are around twenty minutes.) "A proper, well-done assessment cannot be done in ten or fifteen minutes," says Ruth Hughes, a psychologist who is the CEO of Children and Adults with ADHD (CHADD), an advocacy group.
Hacer dinero con la enfermedad mental ADHD / Corporates cashing in on mental-health diagnosis
Más paseos...y menos RITALIN
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miércoles, 19 de febrero de 2014
E. Gavilán: Estrategias de promoción del síndrome por déficit de testosterona.
El síndrome por déficit de testosterona, asociado a síntomas
propios del envejecimiento natural, se ha transformado en enfermedad y ha sido objeto de una intensa actividad promocional en
los medios y las redes sociales, con la colaboración de expertos y de
sociedades científicas.
La estrategia ha explotado los tópicos culturales del envejecimiento y la sexualidad a partir de campañas de sensibilización, y es un caso paradigmático de invención y promoción de enfermedades. Se precisa una respuesta clínica y de
salud pública que denuncie tanto los abusos de la propaganda como
las carencias científicas en ella, y en general respecto a esta «no
enfermedad». (...)
España es diferente (pero no mucho)
En España, la propaganda del síndrome por déficit de
testosterona presenta algunas diferencias respecto a los países anglosajones.
Así, contamos con los dos sectores influyentes, los expertos y sus sociedades, y
las actividades de propaganda. Sin embargo, la información a los profesionales
está más dirigida a especialistas que a generalistas, principalmente de la
sanidad privada. Concentra mayores esfuerzos promocionales la asociación del
síndrome por déficit de testosterona con los problemas cardiometabólicos que con
los sexuales.
La imagen publicitaria típica del afectado de síndrome por déficit
de testosterona es, en los países anglosajones, un hombre de mediana edad
afligido por no estar a la altura en un mundo altamente competitivo, y en
nuestro país la diana de los mensajes es el «hombre normal» o «con la típica
barriga cervecera», que sin saberlo puede «tener detrás un problema importante:
una enfermedad, un riesgo cardiovascular y un riesgo de muerte.»
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Gracias a Enrique Gavilán por el agradecimiento...
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