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domingo, 22 de abril de 2018

Día del libro: El placer de la lectura


Biblioteca PHARMACOSERÍAS/#CasaMaza


 El placer de la lectura: ¿por qué leer libros nos hace sentir bien?


Ver:

Terapias de los sentidos: Leer...alarga la vida

Terapias de los sentidos: Leer libros...

Una casa con libros...: #CasaMaza / PHARMACOSERÍAS


Que la lectura es un placer no es un secreto, pero ¿alguna vez os habéis preguntado por qué leer libros nos hace sentir bien? Parece ser que existe una explicación científica a este hecho. Según se deduce de un estudio de la Universidad de Búfalo (EE UU), publicado recientemente en la revista Psychological Science, cuando leemos un libro nos sentimos parte psicológicamente de la comunidad que protagoniza la narración (por ejemplo el colectivo de magos en el caso de la popular saga de Harry Potter). Este mecanismo satisface una necesidad humana fundamental: la de pertenencia a un grupo.


En concreto, para la investigación los investigadores trabajaron con dos best-sellers: Harry Potter y la piedra filosofal y Crepúsculo. Y estudiaron la afiliación psicológica con magos y vampiros, respectivamente, de más de un centenar de sujetos antes y después de leer dos fragmentos de ambos libros durante media hora. 
De este modo comprobaron que los lectores se sentían identificados con uno u otro grupo en función del libro que les habían proporcionado. Además, la pertenencia a las comunidades de ficción producía una mejora del estado de ánimo y la satisfacción similar a la de formar parte de grupos reales.

El escritor francés Antoine Houdar de la Motte dijo en su día que “mediante la lectura nos hacemos contemporáneos de todos los hombres y ciudadanos de todos los países” y ahora esa frase cobra más sentido que nunca ya que, según los autores, leer satisface una profunda necesidad psicológica que ha jugado un papel clave en la evolución: la necesidad de pertenecer a un grupo.

Por otra parte, en relación con lo anterior, también podemos afirmar que leer narrativa de calidad mejora las relaciones con los otros. En esta ocasión, es un estudio de la VU University Medical Centre de Ámsterdam, publicado por la revista PLOS ONE, el que se encarga de proporcionarnos una explicación a esto. Según este estudio, leer libros de ficción que nos involucren emotivamente nos hace mejores personas ya que ayuda a desarrollar nuestra capacidad de empatía. 


The current study investigated 
how fictional narrative experience 
relates to empathic skills over time. 
Through two experiments,
 it was shown that transportation 
into fictional narratives influence empathy over time; 
a lack of transportation 
is related to lower empathy, 
while a high level of transportation 
might be related to higher empathy. 
The study shows that fictional narrative experiences 
have effects on people’s skills, such as empathy.
(Más)
 

Para llegar a esta conclusión los investigadores escogieron a 163 estudiantes de dicha universidad, y les hicieron leer algunos capítulos o fragmentos de libros como Ensayo sobre la ceguera de Saramago o El regreso de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle y reportajes de actualidad sobre la revuelta en Libia o el desastre nuclear en Japón. 
Al estudiar porteriormente a los sujetos se comprobó que aquellos estudiantes que más se habían implicado emotivamente en las historias de ficción que les había tocado leer eran aquellos que mostraban mayor capacidad empática, manifestando el nivel más alto de empatía una semana después de haber experimentado la lectura.(Más)

domingo, 15 de septiembre de 2019

Te receto un libro, el mejor remedio para "letraheridos"


Desde hace ya seis años, 
la Escuela de Escritores organiza 
en espacios públicos 
un particular consultorio médico 
al que acuden "pacientes" 
para ser atendidos por un librólogo/a, un "médico" muy peculiar que, 
tras una intensa conversación, 
ofrece remedio a sus "dolencias" 
en forma de recomendaciones literarias.

Abra la boca, diga “aaaa” y cuénteme, cuénteme… 
¿Qué libros le gustan? 
¿Es usted más de novela histórica o de poesía social? 
¿Le apasiona el álbum ilustrado? 
¿El ensayo, quizás? 
Muy bien. Y ahora, inspire fuerte, aguante la respiración y expire. ¡Vaya!, parece que le falta un poco de aire ¿No tendrá usted el corazón roto? ¿Tal vez sufre de estrés? ¿O quizás necesita más emociones en su vida? Venga, que ya queda poco para acabar la consulta. Mire fijamente este punto y siga mi dedo con la mirada. ¡Estupendo! Pues ya hemos terminado. Le voy a recetar unos cuantos libros que seguro le gustarán y le ayudarán a sentirse mucho, mucho mejor…

¿Te imaginas ir al médico y que te expida una receta literaria? 

Un libro que te ayude a superar el mal de amores, un pequeño bache laboral o que te haga seguir viéndolo todo de color rosa si estás pasando un gran momento. Porque un libro no solo puede ser un buen acompañante para los buenos momentos, sino también un estupendo remedio para muchas cosas, pues hay libros que nos curan el alma (y a veces también el cuerpo). Solo tenemos que encontrar el más indicado para nuestra “dolencia”, el que mejor se adapta a nuestras necesidades y gustos, y aprender a administrar nuestras lecturas. 
Con este objetivo, hace ya seis años nació ‘Te receto un libro’, una iniciativa de la Escuela de Escritores en la que un librólogo/a, un “médico” muy peculiar que en este caso se trata de un/a escritor/a, recomienda a una persona anónima que se acerca a su consulta un libro a partir de una conversación en la que hablan sobre cómo se siente, cuál es su situación vital y cuáles son sus gustos literarios. Para ello, este facultativo de la lectura, que como cualquier doctor lleva su bata y su talonario de recetas, escucha atentamente al “paciente-lector” y, una vez valorado el “caso”, le da su diagnóstico en forma de recomendación literaria con la seguridad de que su lectura mitigará las "dolencias" del paciente.

Este particular cuerpo médico, que cuenta además con un equipo de expertos en Librología Pediátrica para atender también las necesidades de niños y adolescentes, suele actuar en la calle, en espacios públicos, esperando que su consulta se llene de pacientes y que ese contacto inesperado con expertos en libros les ayude a encontrar nuevas lecturas o incluso a recuperar las ganas de leer.


Ver:
Todo sobre leer en PHARMACOSERÍAS

Como corroboran muchos estudios científicos, la lectura, entre otros muchos beneficios, favorece la concentración y la empatía, reduce el estrés, alimenta la imaginación y mejora nuestra memoria. Sin duda, leer es el ejercicio más eficaz para nuestro cerebro. 

Así que ya saben ¡A LEER! y si es por prescripción médica de algún librólogo/a, mucho mejor. (Más)


Ver:
Ratón de biblioteca en PHARMACOSERÍAS

viernes, 21 de abril de 2017

Ratón de biblioteca: Remedios literarios / Ella Berthoud & Susan Elderkin




El ratón también celebra el "Día del libro" con esta propuesta que es terapia...



De la A a la Z Se trata de un compendio en el que se ordenan las dolencias por orden alfabético y los males hallan consuelo en forma de lecturas como píldoras. La literatura como remedio, como un vuelco a la vida. Los libros, como un apósito para las heridas, y las bibliotecas personales, como un tratamiento sin efectos contraproducentes. 

Eso si no le preguntan al hidalgo creado por Miguel de Cervantes que quizá, en su sano juicio, lo desaconsejara. 
Los libros como remedio para todo. O para casi todo. Contra el miedo a la muerte, Gabriel García Márquez y « Cien años de soledad». Contra la cobardía, Harper Lee y su Atticus Finch; contra el miedo al compromiso, el Nobel portugués José Saramago y su « Ensayo sobre la ceguera». Para el dolor de muelas, «Anna Karenina» de Tolstói. 
Y así una recomendación tras otra con los motivos y los consejos a modo de instrucciones de uso. Aunque en este prospecto de más de cuatrocientas páginas no se advierten efectos secundarios ni se hace necesario consultar con un especialista.

Ver también:

Terapias de los sentidos: Leer libros...


Presenta Siruela dentro de su colección «El ojo del Tiempo» este «Manual de remedios literarios. Cómo curarnos con los libros», confeccionado por Ella Berthoud y Susan Elderkin. Un libro que más bien es una guía literaria contra los pesares del cuerpo y del alma. Remedios para esa «noche oscura del alma » de la que algo sabía San Juan de la Cruz aunque no aparezca entre los autores escogidos. Letraheridos


El libro es en realidad un hilo del que tirar para ir a dar siempre con la novela adecuada en el momento adecuado. Aunque a cada novela casi siempre se llega de una forma poco clara y sorpresiva. Se trata de un compendio en el que se ordenan las dolencias por orden alfabético de la A a la Z y los males encuentran consuelo en forma de lecturas como píldoras recetadas para la ocasión. Un manual para letraheridos que llega a tratar temas tan necesarios como la compra compulsiva de libros, que es un tema del que poco se habla, porque a los lectores compulsivos les « gusta tanto el aspecto y el tacto de los libros que desean poseerlos».


Y así se van acumulando las lecturas pendientes y las autoras de este tratado aconsejan posibles soluciones como montar una balda exclusiva cerca de la cama donde ordenarlos por orden de llegada. Y si no se los atiende en un plazo de cuatro meses, regalarlos o buscarlos nuevo hogar en una tienda de viejo. Este es un mal irremediable del que ya incluso ha tratado de ocuparse el refranero español: «Para leer mucho, comprar poco». Consumismo

Y así se van enlazando unos problemas con otros hasta topar con Scott Fitzgerald y «Suave es la noche » , como obra aconsejada contra el consumismo. Y es que de gastos algo tenía que saber el escritor de «El Gran Gatsby» que, a diferencia de su personaje millonario, se veía obligado a recurrir a sus editores constantemente en busca de fondos y provisiones con los que mantener el tren de vida al que se había acostumbrado. O si su mal tiene que ver en cambio con una etapa depresiva este mapa literario le llevará directo hasta la escritora estadounidense Sylvia Plath.


«Un manual de medicina, solo que algo diferente a los demás». Y el lector lo percibe cuando entre sus páginas encuentra referencias a Ovidio y a sus obras. Se hace extraño, más cuando casi nadie cita o lee ya a los clásicos. 
Actualmente gran parte de los lectores solo recurre a libros de autoayuda, con los que tratan de poner palabras y solución a lo que se les cruza por la cabeza, olvidando que todo está ya escrito en las grandes obras de la literatura universal. 
Este libro vuelve a reconciliar con la lectura, que tiene efecto de bálsamo y de espuela, según el título y según el tiempo. La «biblioterapia», como proceso que no pretende sustituir a los médicos, ni dar la espalda a la medicina, sino volver a reconciliar al personal con la literatura.

Hay ficha incluso para superar la morriña, que es un término gallego –ya universal– para el que las autoras recomiendan la novela «Emigrantes» de Shaun Tan. A lo largo del texto encontramos listas. Siempre hay que hacer listas. Las listas sirven para todo y conforme avanzan las páginas las autoras van elaborando listas con los mejores títulos para distintas circunstancias, desde « aficionar a tu pareja a la literatura», pasando por «las diez mejores novelas para leer en una hamaca», hasta «las diez mejores novelas para curar las ansias de viajar».

Ver también:

Humor...es lunes: Leer


Peter Pan de J. M Barrie como remedio a la pérdida de una extremidad; cocodrilos aparte. Y a falta de un perro que haga de niñera, que se encargue de las labores de la casa o atienda a los enfermos de gripe, « El asesinato de Roger Ackroyd » , de Agatha Christie, hasta que remitan los síntomas. Asuntos del espíritu 

Y curado el cuerpo quedan los asuntos del espíritu, tan elevados como la ficha que trata: «Sentirse como un idiota». Un aparatado donde no cabe otra recomendación que el escritor ruso Dostoievski, y si no que le pregunten al príncipe Lev Nicolaiévich Mishkin. Para todo hay remedio en este volumen. O para casi todo. 

Las autoras de este texto, letraheridas de vocación a todas luces, hacen una declaración de intenciones desde la dedicatoria en la segunda página: «En recuerdo de Marguerite Berthoud y David Elderkin, que nos enseñaron a amar los libros… Y a montar las estanterías». (Ver)

Gracias a Guillermo Garabito V.  «Manual de remedios literarios», una botica de letras que puede curar casi todo ABC  18 abril 2017 

domingo, 7 de mayo de 2017

Cámara de eco / Javier Sampedro


Los angloparlantes lo llaman cámara de eco (echo chamber),que denota una sala insonorizada y connota una caja de resonancia donde lo único que oyes es tu propia voz rebotada en las paredes. El término se está imponiendo en la literatura técnica para designar la manera en la que los ciudadanos nos informamos en nuestros tiempos impregnados de tecnología, donde nos pasamos el día leyendo las cosas que refuerzan nuestros prejuicios y creencias; donde renunciamos a inclinar la cabeza en el ángulo adecuado para entender los argumentos del otro.


Si te informas por tus seguidores y seguidos en Twitter, tus gustadores y gustados en Facebook y tu selección de amigotes en Google+, lo más probable es que no te enteres de qué va el tema. Esto no es ya que devalúe el debate político. Es que lo elimina de raíz. 

Para hacer frente a este conocimiento sesgado y tuerto, yo suelo recomendar leer libros. Y me acabo de llevar un chasco monumental. He aquí por qué 

Nuestro tráfico masivo en la web está generando un tesoro de información sobre el comportamiento humano. La mayor parte de esos datos son secreto industrial. Google, Facebook, Apple y los demás hacedores de nuestro mundo auguran para ellos un mercado demasiado jugoso como para compartirlo con la competencia. Esos datos no solo conocen lo que hacemos, compramos y visitamos, sino que son capaces de predecir nuestros gustos mejor que nosotros mismos. Los publicistas y sus clientes se desviven por copiarlos y pegarlos en su lista de correo, como ya han empezado a hacer en la medida legal de sus posibilidades. Pero los científicos también pueden acceder a ellos en ocasiones. 

Los últimos en hacerlo han sido unos sociólogos y científicos de la computación (universidades de Chicago, Yale, Cornell, publicado en Nature) que han utilizado millones de datos de compradores de libros en Amazon y Barnes and Noble, bajo la condición de anonimato de las personas, que aquí son solo un número de código. Y han descubierto un hecho asombroso. Los lectores progresistas y liberales (los que compran libros políticos de esa cuerda) tienden a leer también libros de ciencia básica (física, biología, astronomía, antropología), mientras que los conservadores prefieren la ciencia aplicada (geofísica, química orgánica, medicina, criminología). Nadie sabe a qué demonios se puede deber esto, pero los datos son claros como el agua de un torrente. 

Contra lo que yo creía, leer libros no es un antídoto contra la cámara de eco. Nuestra posición política sesga incluso nuestras lecturas más científicas. Sería interesante saber por qué.

Javier Sampedro  ElPaís 6.4.17

sábado, 9 de noviembre de 2019

Leer como terapia / Efectos secundarios...


A veces me siento médico. Paseo con "Brel" muy temprano una otoñal mañana, y me detiene un amigo:

-Hombre, a ti quería yo verte para preguntarte una cosa, tú que sabes de eso: ¿es malo leer varios libros a la vez?

-¿Cómo a la vez? -le respondo- ¿Mezclas las páginas de unos y otros y lees el conjunto resultante?

-No, hombre. Es que me gusta mucho la historia medieval, pero también Paulo Coelho y Revilla. Y algo de poesía también.

-¿Cuántas horas lees al día?

-Pocas. Unos veinte minutos.

-¿Seguidos o discontinuos?

-Depende... Hay veces en que me enrollo y leo unos tres cuartos de hora.

-Bueno, entonces vamos a hacer lo siguiente. Me lees diez minutos de Revilla y otros diez de Coelho los lunes, miércoles y viernes. El domingo descansas. El resto de la semana, diez de historia y diez de poesía. ¿Que sigues con mono de leer un día? Te aconsejo el "Marca", que viene muy bien.

-Pues te lo agradezco, chico.

Me da dos palmadas y continúa su andar. Emprendo con "Brel" la dirección contraria. A veces me siento médico. Receto dosis de lectura. Nunca hablo de efectos secundarios.



  

L.N.E. 23.10.2019
(Más)

viernes, 29 de abril de 2011

Ratón de biblioteca: Las reglas de juego / Jorge Juán Fernandez











Biblioteca del Antiguo Hospital de San Juan de Dios, sede del Instituto de Estudios Giennenses.


Las Reglas de juego recoge y ordena más de 400 leyes y observaciones relativas a cómo utilizamos y nos afectan dos realidades cotidianas difíciles de manejar: información y tecnología. Dos elementos cuyo impacto será clave en la vida de las personas y en la competitividad de las empresas y los países del siglo xxi.

El mundo ya no es lo que era. Vivimos una era de abundancia de información, arrastrados por el trepidante progreso de la tecnología. Si te encuentras despistado es porque las reglas de juego han cambiado. Existen unas nuevas reglas. El objetivo de este libro es ayudarte a comprender mejor cómo información y tecnología te afectan, así podrás sobrevivir en este nuevo entorno, cada vez más complejo e incierto.

Es un libro para leer en cualquier parte y en cualquier orden. Para leerlo con una mente curiosa, no con una mente científica o académica. Para reflexionar sobre cómo te afectan a ti y a tu organización estas leyes. Y para pensar en la forma en que puedes hacerlas jugar a tu favor.

A nuestra pregunta de rigor, (¿por qué alguien vinculado al marketing farmacéutico debe leer el libro?) Jorge responde:

"Para hacer mejor su trabajo y lograr un mejor equilibrio entre vida profesional y vida personal. La revolución tecnológica y digital ha generado una eclosión de tecnologías y un volumen elevadísimo de información. Es preciso comprender cómo nos afectan estas dos variables, Tecnología e Información, porque afectan a nuestra productividad como profesionales (y por extensión, a nuestra vida personal) y a la competitividad de nuestras empresas y nuestros países.

Creo que la mejor razón es la que me dio el otro día Jose de la Peña, director de la Fundación Telefonica, del programa Debate y Conocimiento: ´no es un libro para leer, es un libro para estudiárselo´ ".




Jorge Juán Fernandez ya estuvo en PHARMACOSERÍAS

El carnaval de la medicina participativa

lunes, 22 de abril de 2013

Humor...es lunes: Leer...


El Gobierno brasileño ha decidido recortar cuatro días de condena por cada libro que lean los reclusos de cuatro cárceles federales en las que permanecen algunos de los presos más notorios de Brasil, según un anuncio publicado este lunes en el diario oficial brasileño.

Según la publicación, los presos tendrán hasta cuatro semanas para leer cada libro y escribir un ensayo en el que deben "hacer un uso correcto de los párrafos, estar libre de correcciones y que utilicen los márgenes y una escritura legible".

Los reclusos podrán leer hasta doce obras de literatura, filosofía, ciencia o clásicos para recortar un máximo de 48 días libres de su condena cada año, ha anunciado el Gobierno.
Un grupo especial decidirá qué presos son elegibles para participar en el programa, que se ha bautizado como Reembolso a través de la lectura.
"Una persona puede salir de la cárcel más ilustrado y con una visión más amplia del mundo", ha dicho André Kehdi, un abogado de Sao Paulo que dirige un proyecto de donación de libros para las prisiones. "Sin duda alguna, serán mejores personas", ha asegurado. (Ver)

Mañana es el Día del libro...

viernes, 2 de febrero de 2018

Terapias de los sentidos: Leer...alarga la vida

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Un nuevo estudio de la Universidad de Yale ha confirmado algo que sospechaban, incluso puede que lo hubieran leído en algún sitio, los adictos a la lectura: leer libros mejora la esperanza y la calidad de vida. En esta investigación publicada en «Social Science and Medicine» se descubrió que existía una relación directa entre las personas con mayor longevidad y aquellas con hábitos de lectura más sólidos.

Ver

Tras preguntar a más de 3.500 participantes de más de 50 años sobre sus hábitos de lectura, los datos permitieron dividir a estos lectores en varios grupos: los que no leían nada, los que leían menos de tres horas y media a la semana, y las que que lo hacían más de 3 horas y media. Los resultados de la investigación, que se alargó durante 12 años, demostraron que los dos grupos que leían superaban en dos años más de vida al grupo que no leía nada.








El factor de lectura fue determinante más allá del sexo, el poder adquisitivo, formación académica o el estado de salud. Aun manteniendo un ritmo de vida sedentario, el estudio demuestra que se pueden conseguir mejor calidad de vida con los libros. No obstante, el dato más importante de la investigación, por encima de la calidad de vida, es que los lectores comparados con aquellos que no leen tienen una ventaja de supervivencia de dos años. (Más)

Ver también:

Ratón de biblioteca: Remedios literarios / Ella Berthoud & Susan Elderkin

miércoles, 3 de diciembre de 2008

ADVERTORIAL (I)

Después de leer, sorprenderme y “postear” el publirreportaje sobre el estudio Júpiter la memoria me lleva hacia un artículo aparecido en PHARMACEUTICAL EXECUTIVE (mayo 2004).

“The Art of Advertorial”

De él estas notas:





El autor, Charlene Prounis, Vicepresidente y CMO en Corbett Accel Healthcare Group lo define como:





un anuncio orientado a llevar/facilitar la “experiencia de leer un artículo”.



Utilizado por muchas compañías como parte de su “preMarketing mix” y se caracteriza por no mencionar la marca sino el principio activo.




Es usado principalmente para:

-Destacar la relevancia de un nuevo mecanismo de acción

-Crear consciencia sobre una nueva patología anticipando una nueva clase terapéutica

-Impulsar la urgencia de tratar enfermedades antes y de manera más agresiva

-Orientar la necesidad hacia nuevas opciones terapéuticas que mejoren la “calidad de vida” de grupos de población no tratados


viernes, 9 de octubre de 2020

Ratón de biblioteca: La invasión de los gigantes microscópicos y el rey infecto / Begoña Dominguez A. & Vladimir E. García



El mundo de los adultos difiere mucho de la realidad de los niños, y a veces, con el paso de los años se nos olvida cómo pensábamos cuando apenas levantábamos un palmo del suelo. En tiempos de COVID-19, son muchos los padres que no saben cómo explicar a sus hijos qué es exactamente lo que está pasando y por qué tenemos que quedarnos en casa para salvar vidas. La pediatra Begoña Domínguez, ya jubilada, pero quien ejerció en el Centro de Salud de Otero (Oviedo), sabe cómo tratar a los niños, y además sabe cómo hablarles de los virus. «La invasión de los gigantes microscópicos y el rey infecto» es el título del cuento, en homenaje a su compañero de profesión, Juan Caunedo, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, fallecido el pasado mes de noviembre, en el que relata a los niños qué son estos completos desconocidos. 

 En el cuento, explica para niños y adultos, qué son los virus, en qué consiste la enfermedad COVID-19, la importancia de las medidas de higiene en su prevención y cómo podemos colaborar todos en frenar su expansión y en el control de otros virus en general, de una manera sencilla, completa y muy gráfica. Trece páginas repletas de coloridas ilustraciones de Vladimir Emilio García Herrera que representan, con todo lujo de detalle, cómo serían los virus. (Descargar

Quiénes son estos virus, cómo es la cadena infecciosa, el mecanismo de transmisión y su inmunidad (protección) natural a través del sistema inmunitario, son los temas introductorios del pequeño libro para llegar a «nuestro mayor enemigo en estos momentos», el COVID-19. De esta manera, la pediatra explica a los más pequeños por qué tenemos que quedarnos en casa y cómo debemos combatir al virus con una de las aficiones favoritas de los niños: leer cuentos.
 
El mundo de los adultos difiere mucho de la realidad de los niños, y a veces, con el paso de los años se nos olvida cómo pensábamos cuando apenas levantábamos un palmo del suelo. En tiempos de COVID-19, son muchos los padres que no saben cómo explicar a sus hijos qué es exactamente lo que está pasando y por qué tenemos que quedarnos en casa para salvar vidas. 

La pediatra Begoña Domínguez, ya jubilada, pero quien ejerció en el Centro de Salud de Otero (Oviedo), sabe cómo tratar a los niños, y además sabe cómo hablarles de los virus. «La invasión de los gigantes microscópicos y el rey infecto» es el título del cuento, en homenaje a su compañero de profesión, Juan Caunedo, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, fallecido el pasado mes de noviembre, en el que relata a los niños qué son estos completos desconocidos. En el cuento, explica para niños y adultos, qué son los virus, en qué consiste la enfermedad COVID-19, la importancia de las medidas de higiene en su prevención y cómo podemos colaborar todos en frenar su expansión y en el control de otros virus en general, de una manera sencilla, completa y muy gráfica. Trece páginas repletas de coloridas ilustraciones de Vladimir Emilio García Herrera que representan, con todo lujo de detalle, cómo serían los virus. Quiénes son estos virus, cómo es la cadena infecciosa, el mecanismo de transmisión y su inmunidad (protección) natural a través del sistema inmunitario, son los temas introductorios del pequeño libro para llegar a «nuestro mayor enemigo en estos momentos», el COVID-19. De esta manera, la pediatra explica a los más pequeños por qué tenemos que quedarnos en casa y cómo debemos combatir al virus con una de las aficiones favoritas de los niños: leer cuentos.

 



martes, 26 de agosto de 2014

Terapias de los sentidos: Desnudarse (I)...


Estar y mostrarse desnudo en público tiene, según quienes llevan este estilo de vida, hasta 205 efectos beneficiosos sobre nuestra salud física, psicológica, social o sexual, y continúa siendo una opción muy a tener en cuenta cuando planeamos nuestras vacaciones estivales. En España practican el nudismo hasta dos millones de personas –entre españoles y extranjeros–, y se calcula que el turismo naturista mueve cada año a más de 20 millones de personas en toda Europa, aunque su promoción, habitual en países como Francia, sea todavía poco frecuente en España. 

Inicialmente, muchos se atreven por curiosidad. Y una vez que lo prueban, la mayoría decide no ponerse el bañador nunca más”, dice Ismael Rodrigo, presidente de la Federación Española de Naturismo (FEN). “Lo que atrae a la gente es esa sensación de libertad, de sentir el agua y el aire en todo tu cuerpo, estar en comunión con la naturaleza”. Un bienestar que promueve una mayor aceptación de nuestro cuerpo, reduce el estrés, mejora la autoestima y favorece la superación de ciertos cánones de belleza que condicionan nuestra vida. “Los medios de comunicación tienden a mostrarnos ciertos tipos de cuerpos que se consideran en ese momento atractivos, y eso contribuye a que desde pequeños aparezcan complejos y posteriormente problemas como la anorexia y la bulimia”, afirma Rodrigo, mientras apunta a la educación como la mejor manera de superar estos problemas. “Si desde pequeños nos enseñan a ver la desnudez como algo normal, aprenderemos que hay diferentes tipos de cuerpos y que eso es natural. Pero, en vez de eso, oímos que estar desnudo es malo, y si nos pillaban sin ropa nos decían: ‘¡Marrano, vístete!”. 

Practicar el naturismo suele ser señal, además, de una mayor conciencia ecológica y de respeto al medio ambiente: “Casi todo el mundo que conozco que está vestido en casa, usa aire acondicionado. Yo no lo tengo, porque cuando te quitas la ropa, la temperatura baja unos cinco grados. Y además pones menos lavadoras, por lo que contaminas menos", continúa.(Más)


Asturias: playa de Torimbia (Llanes). Considerada una de las calas más hermosas de Asturias, tiene 500 metros de longitud y a ella se accede tras un breve recorrido a pie. De arena. Nudista.


En Nueva York existe un club que ha combinado la inclinación por la pulp fiction con una actitud inquietante por subversiva: leer en desnudez, parcial o total, en soledad o en compañía, en privado o en un lugar público. Leer y, con esta y otras acciones, desafiar al mundo. 



La Outdoor Co-ed Topless Pulp Fiction Appreciation Society (o Sociedad Topless para la Apreciación de la Pulp Fiction al Aire Libre, si se nos permite conservar un par de términos en inglés) reúne a personas que aman “los buenos libros y los días soleados y disfrutan de ambos tan hechos unos como la ley lo permita”.

Ver también: 
The History of Nude Psychotherapy

domingo, 15 de febrero de 2009

Nocilla Dream: "De OBSOLESCENCIA natura"


Año 2054. Mis nietos están explorando el desván de mi casa. Descubren una carta fechada en el 2004 y un CD-ROM. La carta dice que ese disco CD-ROM que tienen entre sus manos contiene un documento en el que se da la clave para heredar mi fortuna.Mis nietos tienen una viva curiosidad por leer el CD, pero jamás han visto uno salvo en las viejas películas. Aun cuando localizaran un lector de discos adecuado ¿cómo lograrían hacer funcionar los programas necesarios para la interpretación del disco? ¿Cómo podrían leer mi anticuado documento digital? Dentro de 50 años lo único directamente legible será la carta.

Jeff Rothenberg

Tomé prestado de: NOCILLA DREAM, Agustín Fernández Mallo


Y él lo tomó de: Jeff Rothemberg,
¿Son perdurables los documentos digitales? Scientific American, ISSN 1135-5662

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Prospectos de los medicamentos: Advierten sobre problemas derivados de la mala lectura...

Según algunos estudios, son complejos de leer y a veces tienen información confusa. Incluso algunos médicos no los leen antes de recetar un fármaco. “El prospecto completo no es el papelito, sino un libro escrito con letras en tamaño miniatura”, advierten desde la Asociación Latinoamericana de Fitomedicina. 

Con el objetivo de integrar mucha información en poco espacio, los prospectos de los medicamentos suelen ser casi ilegibles para los pacientes, que no suelen dedicarle demasiado tiempo para leerlo y evitar interacciones peligrosas. Según diversos estudios, muchos de los problemas derivados por la ingesta de fármacos, pueden ser graves. La falta de lectura de los prospectos incluye a los médicos, que no atienden estos detalles. Así lo afirman desde la Asociación Latinoamericana de Fitomedicina, que propone un abordaje integral de la cuestión. 

En declaraciones al portal Rosario3.com, el titular de esa entidad Jorge Alonso recordó que “el prospecto completo no es el papelito que viene dentro de la caja con el producto, sino un libro escrito con letras en tamaño miniatura, bastante inaccesible para leer”. En este sentido, dijo que “en ciertos casos, a que muchos médicos no leen los prospectos de los medicamentos que recetan”.(...) 

Los investigadores afirman, además, que la industria farmacéutica ha generado para su propio beneficio, las llamadas “zonas de peligro”, relacionadas con algunas enfermedades que necesitan medicación para su tratamiento. Por ejemplo, el colesterol. 

Cuando yo me recibí de médico –cuenta Alonso– el valor normal del colesterol era 250. Ahora se bajó a 200 o menos, de manera que alrededor del 80 por ciento de los pacientes que se hacen el análisis, quedan en zona de riesgo y al estar en esa zona, seguramente saldrán del consultorio con una receta de un remedio para el colesterol, uno de los más caros del vademecum”. 

En esto –asegura el médico– participan también los laboratorios y algunos investigadores a los que ellos subvencionan. Esos investigadores (que tienen precio) publican papers en los que se fijan los nuevos valores normales que la comunidad médica empieza a seguir y a tomar como parámetro. La medicina nunca fue una ciencia matemática y hoy la hicieron matemática a través de los rigurosos valores normales de los exámenes de laboratorio” afirma. (Más)

Ver también:

Prospectos.net/Iguard: El derecho a una buena información al paciente

viernes, 11 de junio de 2021

Ratón de biblioteca: Fármaco / Almudena Sanchez




Biblioteca de la autora

 

Fármaco’, de Almudena Sánchez (Random House), parece un libro fácil de explicar: una mujer joven tiene depresión. Al principio, en las grietas de la enfermedad, encuentra momentos fugaces de lucidez en los que escribe a mano notas desesperadas. Poco a poco, gracias a las medicinas, amplía esas líneas, las hilvana como recuerdos de una infancia, ni feliz ni desdichada. Pasan las páginas y esa escritura caótica encuentra una estructura: se convierte en una gran sesión de autoterapia primero y, después, en algo bastante parecido a una novela en la que un personaje viaja de un punto, la enfermedad, a otro, la salud.

«Estoy bien, no tomo nada. Lo que pasa es que la depresión no se olvida. Está constantemente en tu vida; lo está cuando la sufres y también después», explica Sánchez. «Vivo con un terror constante a que vuelva. Todos los días pienso: ‘Y si esto me vuelve a pasar, ¿qué hago?’. Me salta la alarma al mínimo síntoma, es un terror absoluto. Creo que otra depresión sería lo peor que podría pasarme. Sería un infierno, prefiero cualquier enfermedad física... que se pueda curar».


Almudena Sánchez (Andratx, Mallorca, 1985) se dió a conocer en 2017 con La acústica de los iglús (Caballo de Troya), un libro de relatos líricos y vitalistas. «Tenía otros libros en la cabeza, pero me vino la depresión». Y la depresión se impuso a todo. «La depresión es un misterio, un asunto que no sabemos cómo tratar. Pensamos que ocurre si te ha pasado algo: si se te ha muerto alguien, si tu familia ha tenido un accidente terrible, si has pasado una ruptura... Si no ocurre eso, si eres joven y estás deprimida, viene la incomprensión. ‘¡Pero si debería estar disfrutando de lo mejor de la vida!’. Pero la depresión ocurre, a menudo sin un motivo aparente y hay que aceptarlo. El cáncer también ocurre».

Continúa la descripción: «Tienes depresión y te alejas. Te vuelves un poco egoísta. Tú no quieres estar. Ni en el mundo, ni con los demás... Quieres romper lazos y suicidarte, voy a decir esa palabra, suicidarte, con calma, sin que nadie pase un gran duelo. No es que quieras hacer daño, sólo quieres desvincularte, no estar. Y para no estar, cuanto menos contacto con los demás, mejor. Pero los demás vienen a ti y te quieren ayudar y hablarte y cada palabra suya es una carga más pesada. Tú sólo quieres estar contigo misma porque a ti misma sí te entiendes».

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Sánchez dice que su libro es un texto optimista. «Es un elogio a la ciencia y a los fármacos. Es lo contrario a una romantización de la enfermedad. La ciencia va rapidísimo, cura lo que era incurable. Pero las personas seguimos sin entender nada de la depresión. Ojalá que el libro sea un bálsamo para entender a la próxima persona con depresión que tengamos cerca».

De modo que junto a la química y la ciencia, está la intimidad. «Yo no hice terapia. Sólo me medicaron. Hablaba un poco con mi psiquiatra, media hora. Bueno, al principio no, al principio sólo lloraba. Él salía de la habitación, volvía a entrar, me levantaba, me sentaba... Cuando pude hablar empecé a referirme a las cosas de mi infancia, a las perspectivas precarias que tenía de trabajo y tal. Empecé a soltar peso».

Y a expresar su soledad: «En la depresión tienes una herida invisible que nadie entiende porque nadie ve. Ni yo la veía: pensaba ‘mañana estaré mejor’. Pero al día siguiente no estaba mejor, y así tres años. Si hubiese tenido una rodilla rota y no pudiese correr, enseñaría mi escayola. Pero deprimida no podía enseñar nada. Eso era atroz...».

En parte, la curación llegó en paralelo a la comprensión de la enfermedad. A medida que las medicinas hicieron efecto, Sánchez empezó a leer sobre la depresión. «Yo quería estar mejor; recordé que lo que más me gustaba era escribir y me volqué en escribir y leer mi deseo de curarme. Tomaba una pastilla y tenía un momento lumínico entre millones de sombras. Escribía. Cuando empecé a acumular material, busqué libros sobre la depresión. No libros de autoyuda, porque no me creo eso de ‘sal de la depresión en 10 días’. Sino libros clínicos y literarios. El libro de Andrew Salomon [El demonio de la depresión] fue importante».

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¿Y el médico? «Yo no quería ir al psiquiatra, tenía miedo. No es lo mismo ir al psiquiatra que ir al traumatólogo. La primera visita al psiquiatra la apuntas en tu vida... y, a la vez, la escondes. Él era duro conmigo. Bueno, más que duro, era serio. Creo que estaba preocupado. Yo lloraba una hora entera. Y él no podía hacer otra cosa más que esperar y prescribir. Y así hasta que pudimos construir una relación muy positiva».


Sólo queda nombrar a los fármacos que dan título al libro: Vandral Retard y Rexer Flas, cuya combinación tiene un apodo: California rocket fuel. También para la depresión hay bromas.

Vivo con un terror constante a que vuelva la depresión”(Más)