miércoles, 8 de febrero de 2023

Bluebell Capital Partners: Does an investor want to break up Bayer? / "Cortar" Bayer en dos...

 


Dos fondos agresivos exigen a Bayer vender el negocio al que pertenece Lada 

Dos fondos de inversión activistas han tomado posiciones en la multinacional farmacéutica alemana Bayer y exigen cambios en la cúpula directiva así como la desagregación de actividades, con la venta del negocio de salud de consumo, al que pertenece la planta de Lada, en Langreo, fabricante de la materia prima para la producción mundial de Aspirina, entre otras elaboraciones. También han planteado la posible escisión del resto de la multinacional (sus áreas farmacéutica y agroquímica) en dos compañías diferenciadas.


De los dos fondos de cobertura, el que parece más agresivo es el londinense Bluebell Capital Partners, el mismo que en marzo 2021 forzó la destitución del hasta entonces presidente y consejero delegado de Danone, Emmanuel Faber, en demanda de una mejora de resultados. (...)

Bluebell quiere sustituir al presidente de la junta de supervisión de Bayer, Norbert Winkeljohann, y al director ejecutivo, Werner Baumann (el mandato de este último finaliza en abril de 2024), y vender total o parcialmente (en este caso mediante su colocación en Bolsa) el negocio de la Aspirina y otros fármacos que no precisan receta (la llamada división de consumo).

Otro fondo agresivo, el estadounidense Inclusive Capital, que afloró el lunes una participación minoritaria en el capital de Bayer, demanda también el relevo de la dirección y la contratación fuera del grupo de un nuevo consejero delegado, y, aunque no exige la venta y reestructuración de negocios, sí es partidario de que se estudie y considere. Al menos dos inversores significativos (Harris Associates, quinto accionista de Bayer, y Unión Investment, décimo) han expresado receptividad a tales planteamientos.


Ver:

Does an investor want to break up Bayer? – Business

Otro fondo agresivo, el estadounidense Elliot Management (...) ya planteó en 2018 la posibilidad de dividir Bayer en dos compañías diferenciadas: una, farmacéutica y otra, agroquímica. Pero, a diferencia de su proceder en otras multinacionales, en las que ha ejercicio posiciones muy belicosas, Elliot se ha mantenido desde su entrada en Bayer un año después (2019) como un inversor discreto. Hay quien cree que está aguardando al relevo de Baumann en 2024 para mostrar sus colmillos.

Los problemas de Bayer proceden de la magna operación de compra de la multinacional agroquímica estadounidense Monsanto que acometió en 2018. Desde entonces ha tenido que hacer frente a demandas millonarias por supuestos efectos cancerígenos del glifosato (componente del herbicida Roundup de Monsanto), ha perdido el 45,54% de su valor en Bolsa y cotiza por debajo de grupos similares.

Javier Cuartas LNE 14.1.2023

Ver:

Todo sobre Bayer y Monsanto en PHARMACOSERÍAS

martes, 7 de febrero de 2023

Creatividad: "Once a day"

 

 

 

Tomar la medicina a la hora correcta durante el período adecuado asegura la eficacia de los tratamientos y reduce el riesgo de eventos adversos. La mayoría de la gente lo sabe y, sin embargo, el 50% de los pacientes crónicos no cumplen con los tratamientos prescritos por los profesionales sanitarios, según la Organización Mundial de la Salud. Un número que se eleva hasta un 75% para personas medicadas para la ansiedad o depresión. Y roza el 60% de los tratamientos con antibióticos. “Es un problema de salud pública global de alto nivel”, advierte Tamara Peiró, coordinadora de Nodofarma Asistencial, una plataforma tecnológica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos. Según explica, el origen de este problema tiene muchos factores, como la falta de comprensión del tratamiento, el temor a los efectos secundarios y los propios síntomas de las enfermedades. Y en muchos de los casos, el olvido. Para combatirlo, los farmacéuticos y médicos recomiendan la adopción de herramientas que ayudan a los pacientes a seguir su tratamiento. Lo primero es activar alarmas en el móvil. Pero no le funciona a todo el mundo.


Es en la tercera edad cuando manejar los tratamientos se vuelve complicado, porque suele aumentar el número de recetas y los problemas de memoria. También surge una barrera tecnológica. Es lo que le ocurre al padre de Ignacio Pérez Mena, que es enfermo crónico y, a raíz del aislamiento social derivado de la pandemia, pasó a tener problemas en el control de su medicación. “Cuando le llamaba por teléfono, veía que se encontraba peor y tampoco sabía a qué se debía. Hasta que me di cuenta de que no se estaba tomando de manera correcta las pastillas. O se le olvidaba o se la tomaba dos veces en el mismo momento”, relata a EL PAÍS.


La preocupación hizo que Pérez pusiera en su propio móvil los recordatorios de las medicinas de su padre, para así poder contactarle con cada toma. Su caso inspiró la creación de Médizin Health, un sistema que utiliza inteligencia artificial para efectuar llamadas telefónicas de manera automatizada con el objetivo de recordar a los pacientes a que tomen sus medicinas en el día y la hora prescrita. “Hemos querido huir de aplicaciones móviles y otras tecnologías que fuesen complicadas para las personas mayores. Solamente tienen que descolgar el teléfono y escuchar la locución”, sostiene Pérez Mena, que fundó a la empresa hace un año y medio con José Félix Porras y José Alcántara Rodríguez.

Algoritmo con voz humana

El servicio se basa en un algoritmo que lleva a cabo las llamadas a través de un asistente virtual con voz humana, la misma de Alexa, que configura su discurso según la prescripción. En caso de que la persona no coja el teléfono, se les repite hasta tres veces. Y si no hay respuesta, el sistema contacta a un familiar, siempre y cuando se les haya registrado en el sistema.

Un estudio publicado en 2017 detectó que la probabilidad de que un adulto tome su medicación a la hora correcta después de recibir recordatorios diarios por mensaje de texto aumenta de manera significativa: durante dos semanas, el porcentaje de olvido se redujo del 46% al 5% y el retraso disminuyó del 85% al 18%. El problema de los mensajes, según subraya José Félix Porras, es que “no se leen o se leen tarde”, por lo que no resulta tan eficaz como un telefonazo, que es “más universal”. “La sensación es que le llama una persona”, añade.

Los fundadores cuentan que en un principio, la idea era enfocarse a las personas mayores y a las que padecían enfermedades cognitivas, como párkinson y alzhéimer. Sin embargo, han notado un creciente número de usuarios entre 30 y 50 años que utilizan el servicio para que les recuerde tomar pastillas de carácter puntual, mensual o en días alternos, como los antibióticos o la vitamina D. Para adaptarse a este público, Médizin Health pasó a incluir también el envío de mensajes vía WhatsApp.

El servicio es gratuito para los pacientes y requiere darse de alta en las farmacias registradas en la plataforma. Los fundadores aseguran que hay farmacias participantes en prácticamente todas las comunidades autónomas de España y alrededor de diez mil personas inscritas. Para acceder, el paciente debe pedir que se le registre en la plataforma de Médizin y aportar datos como su nombre, número de teléfono, la medicina, duración del tratamiento y la hora la que debe tomarla. A partir de ahí, la central realizará las llamadas. También es posible agregar un servicio adicional gratuito que incluye un recordatorio para cuando se acerque la fecha de pedir una nueva receta o de comprobación de la toma.


Para las personas que tienen mayor afinidad con el entorno digital, las aplicaciones para el móvil suelen resultar efectivas. El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, a través de Nodofarma, ha desarrollado la aplicación Mi farmacia Asistencial, que permite incluir las prescripciones médicas, configurar alarmas y también hacer segmento de datos del paciente como la toma de presión en conjunto con los farmacéuticos. Para darse de alta, también es necesario encontrar una farmacia comunitaria en el programa. Según explica Peiró, en la medida en que las personas ven los resultados, siguen mejor el tratamiento. “Eso les alienta y les motiva a seguir”, recalca la experta. Otras aplicaciones como Medisafe y MyTherapy están disponibles en Apple Store y Google Play, y no dependen de una mediación con las farmacias. 

La llegada de las píldoras inteligentes


Científicos de diferentes partes del mundo trabajan para desarrollar tecnologías disruptivas, principalmente a favor de aquellos que no pueden permitirse el más mínimo error, como los pacientes de enfermedades psicológicas o neurológicas graves. Es la misión de Abilify Mycite, una de las primeras píldoras inteligentes disponibles en el mercado, usada para tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar, casos agudos de depresión, entre otras enfermedades psicológicas en adultos.

Cada pastilla contiene, aparte del principio activo antipsicótico aripiprazol, un sensor del tamaño de un grano de arena —alrededor de 1 milímetro— que envía una señal vía Bluetooth a un parche pegado en el abdomen al entrar en contacto con el ácido del estómago. Para que no haga daño al individuo, el sensor está compuesto por ingredientes presentes en la dieta humana, por lo que pasa por el cuerpo de manera natural.

La información luego se transmite del parche a una aplicación móvil y se puede compartir a través de una página web con los médicos del paciente. La empresa creadora de la pastilla admite que puede haber un retraso en la detección y, a veces, puede no ocurrir en absoluto, por lo que no sirve como monitoreo en tiempo real o de emergencia.

El concepto de píldora inteligente también se aplica a las que se usan para diagnosticar y tratar enfermedades. Un estudio publicado en julio de 2022 ha recopilado los datos de empresas que trabajan en el desarrollo de esos sensores comestibles y revela que, hasta mediados de 2021, había 25 medicinas de esta categoría autorizadas para la venta en el mundo. 

Botes y pastilleros electrónicos


Los botes inteligentes sirven para registrar la cantidad de medicación que está en su interior. Unos tienen una tapa que se ajusta a las botellas de medicamentos estándar y marcan la hora y la fecha cada vez que se abre y se cierra el envase. Otros, lo hacen a través de unos sensores de peso que calculan si la dosis es la que realmente tiene que haber. La empresa estadunidense AdThere Tech, por ejemplo, conecta el bote al teléfono móvil del paciente para avisarle en caso de que se olvide la pastilla. Su servicio es gratuito, siempre y cuando la prescripción haga su parte.

Otros dispositivos más sofisticados cuentan con alarmas y luces para evitar el olvido, tales como dispensadores de pastillas automáticos que sirven al mismo tiempo de sistema de alerta y pastillero. En algunos modelos, como el de la empresa británica TabTime y el de la estadunidense MedMinder, hay un sistema de liberación automática programada del medicamento: dispensa la dosis y las pastillas en el momento exacto en que se requiere y cuentan con alarmas visuales y sonoras. Zayata posee un producto similar, y también la opción de conectar con una aplicación de móvil.

Aunque las empresas garanticen ser productos eficaces para aumentar la adherencia terapéutica, son poco comunes en España. “No he visto nunca un paciente que use esos dispositivos, que tiene un precio más elevado”, comenta la responsable del Consejo General de Colegios Farmacéuticos

Lo que sí está ganando territorio es el Sistema Personalizado de Dosificación, un servicio gratuito y en el cual los farmacéuticos se encargan de organizar los medicamentos para los pacientes en pastilleros. “Seguramente, en cualquier provincia, vamos a encontrar farmacias donde se realicen”, asegura Peiró. Por otro lado, resalta que una de las principales claves para aumentar la adherencia está en la comunicación asertiva entre el personal sanitario y el paciente: “Tener empatía, una actitud positiva, informarle de manera adecuada, con un lenguaje accesible y no desmotivarle. Todo eso va a ayudar a que el paciente entienda el tratamiento y lo siga”.

Emanoelle Santos / El País

lunes, 6 de febrero de 2023

Humor...es lunes: Chistes de médicos

 


Desde que tuvieron que infiltrarme por culpa del neuroma de un tal Morton en el pie izquierdo, le tengo pánico a los médicos y al gremio de los sanitarios, tal que veo acercarse uno y salgo a la carrera, pongo pies en polvorosa. Como con el paso de los años me ataca la presbicia, mi santa dice que acuda al oculista, pero no veo el momento. Tengo desde hace meses apalabrada una revisión con el otorrino, pero creo que haré a su llamada oídos sordos. Si me toca visitar al podólogo, antes de pisar la consulta pongo pies en polvorosa; y si me da cita el odontólogo, temo que no acierte por dónde hincarme el diente. Con el dermatólogo que me procura alivio contra la dermatitis otoñal no se puede discutir: tiene la sensibilidad a flor de piel. Y el alergólogo, que es del Oviedo, se pica cuando le hablo del Sporting. Le he discutido la factura al hematólogo, pero por fortuna no ha llegado la sangre al río. Me fastidia visitar al psiquiatra, un tipo que diga lo que le diga siempre me quita la razón. Sea acudir al cardiólogo o al especialista del aparato digestivo, me cuesta en ambos casos hacer de tripas corazón. Y el nefrólogo con clínica privada que me quitó un cálculo, al hacer la suma descubro que el tratamiento me costó un riñón. Tampoco estimo la consulta del urólogo, aún reconociendo que se trata de un profesional con mucho tacto, de guante blanco. Sólo acudo a la farmacia cuando no queda más remedio y si tengo que apoyar a una ONG me temo que no será a Medicus Mundi. Entienda el lector que estas dolosas líneas son de broma, pero ¿por qué tomarse la vida en serio si no vamos a salir vivos de ella; si cuando un médico se equivoca siempre se resuelve echando tierra encima? Piensen en el abuelo, que fue al doctor a que le hicieran una placa y salió del consultorio con una de bronce en la que se leía la inscripción «RIP».
 

LNE Francisco Garcia 8.1.2023

domingo, 5 de febrero de 2023

Inteligencia artificial singular / José Ignacio Latorre


La premonición de la ‘singularidad’ es sencilla de enunciar: una inteligencia artificial (IA) suficientemente avanzada podrá mejorarse a si misma, en un bucle infinito que dará lugar a una explosión exponencial de su poder intelectual. En ese momento, los humanos quedarán rezagados y pasarán a ser irrelevantes en el devenir de la evolución. Ese será el instante de la ‘singularidad’. Esta idea fue formulada de forma menos agresiva pero contundente for John von Neumann en 1950. Muchas han sido las voces que desde entonces han añadido tintes apocalípticos a la posible superación de la inteligencia humana por máquinas. Otras tantas opiniones han negado la mera posibilidad de crear máquinas comparables a los humanos, atribuyendo atributos casi divinos a nuestro cerebro.

La realidad es siempre más desconcertante que las pugnas intelectuales que la preceden.


La nueva versión de ChatGPT deja perplejos a los más recalcitrantes oponentes a la IA. No es para menos. Por favor, entreténgase en hacer preguntas de leyes, de ciencia, o a pedir redactados al estilo cervantino sobre un partido de fútbol entre Argentina y Francia. No tiene desperdicio.

Vale la pena argumentar de forma más pausada tres ideas que deberíamos considerar a la hora de enjuiciar nuestra relación presente y futura con la IA.

_La primera consideración es dura: el avance de la IA es inexorable. No importa si nos gustan o no los teléfonos móviles, todos hemos terminado teniendo uno, o más de uno. Y usamos GPS para desplazarnos, láseres para comunicarnos, internet para socializar o resonancias magnéticas para explorar el interior de nuestro cuerpo. Cada avance tecnológico es aceptado a regañadientes por las generaciones mayores, pero es abrazado de forma entusiasta por las más jóvenes porque se sienten partícipes de inventar el futuro.

La IA seguirá avanzando de forma inapelable, ajena a opiniones desinformadas, libre de sesgos humanos narcisistas. La teoría de la información fue creada en los años treinta del siglo pasado, los transistores que usamos en los ordenadores son del año 1946, el entrenamiento de redes neuronales es de los 80, las redes profundas son del siglo XXI. La ciencia está en su infancia. Sí, si es posible replicar la inteligencia humana, lo estamos logrando a una velocidad de vértigo comparada con la evolución de nuestra especie. Tal vez solo somos el eslabón necesario para crear una IA realmente profunda.

_La segunda idea tiene implicación inmediata: la IA ya supera ampliamente a los humanos en muchas de las tareas que realizan. De la misma forma que un ordenador lleva a cabo enormes cálculos de forma vertiginosa y sin error, la IA es capaz de tomar decisiones basadas en entrenamiento profundo, con más acierto que cualquiera de nosotros. Seamos sinceros: los humanos somos imperfectos, menos productivos, más costosos, tenemos demasiado ego. Poco a poco, el número de tareas completadas de forma satisfactoria por la IA crece. Y seguirá creciendo. A día de hoy, chatAI puede redactar resúmenes, puede crear código de programación, puede imitar estilos literarios, puede responder en idiomas diferentes (se lo he preguntado y me dice que habla 42 idiomas, incluyendo el Uigur y el Mongol, pero se excusa porque en algunas lenguas le falta soltura). Es obvio que muchos oficios pasarán a ser realizados por estos nuevos algoritmos. El futuro que se nos viene encima es el de humanos viejos, con poco trabajo y mucho entretenimiento banal para pasar el día.

_La tercera consideración es una pregunta directa: ¿qué ética sigue la IA? Está claro que ChatGPT puede escribir los trabajos del colegio de un adolescente, puede proponer una argumentación judicial, puede redactar una noticia. En todos estos casos, ChatGPT suplanta a una persona sea por una motivación razonable o, por el contrario, perniciosa. ¿Qué nota recibe el estudiante? ¿Qué sesgo tiene la decisión judicial? ¿Es la noticia real o falsa? No existe una forma sencilla de defender a los humanos frente al uso malicioso de la IA. La necesidad de alfabetizar a nuestra sociedad en IA es imperiosa.

Legislar la IA no es sencillo. Un problema inmediato es hallar el límite correcto entre el desarrollo de la IA y su impacto sobre los humanos. Si se prohibe todo, aquellos países menos garantistas en libertades individuales podrán hacer uso ilimitado de la IA y liderar la economía futura. Por el contrario, si se permite todo, tendremos una sociedad deshumanizada e inhabitable. Aquí subyace el problema de la cabal armonización de legislaciones en IA entre países, un sueño muy difícil de realizar. El equilibrio que la UE busca desde hace años consiste en dar vía libre a la investigación y desarrollo de los principios de la IA avanzada y, a la vez, monitorizar severamente las aplicaciones en casos críticos, aquellos que pueden afectar muy negativamente a muchas personas.

El coralario de las argumentaciones anteriores es que la cuestión a debatir no es si la IA será más o menos potente, si nos superará ahora o en unos años. Lo está haciendo, lo hará de forma brutal. La verdadera pregunta es si seremos capaces de legislar correctamente el uso ético de la IA avanzada. No se trata de una propuesta retórica, sino de llamar a las instituciones pertinentes a evitar la dejación de sus funciones.

José Ignacio Latorre es Director del Centre for Qauntum Technologies, en Singapur, y Chief Researcher del Technology Innovation Institute, en Abu Dhabi. También es el autor del libro Ética para máquinas (Ariel) y de la obra de teatro Eliza, que tratan la relación entre humanos en la era de la inteligencia artificial. 

ElMundo 26.12.2022