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domingo, 9 de enero de 2022

¿Vacunación o natividad? en los murales “La industria de Detroit” por Diego Rivera


 

Los famosos frescos de la industria de Detroit fueron elaborados sobre las paredes que daban al patio-jardín del museo que posteriormente fue techado y llamado la “Sala de Rivera”. En la parte superior derecha del mural ubicado en la pared norte, Diego Rivera pintó una escena donde aparece un niño que está siendo vacunado, pero que realmente parece la escena de la natividad del “Niño Jesús”. 

...

En 1932, el director del museo, William Valentiner, y Edsel Ford comisionaron a Rivera para pintar dos murales para el museo, con la única condición que retratara la historia de Detroit y de la industria automotriz. El trabajo fue financiado por Edsel Ford, el único hijo de Henry Ford y presidente de la industria automotriz que lleva su nombre; amén de ser un mecenas del arte.

Por petición de Rivera, la obra se extendió a 5 murales que abarcan más de 447 metros cuadrados, pintados al fresco. Fueron llamados: “La industria de Detroit, o el hombre y la máquina” y fueron objeto de una amplia controversia, analizada por el historiador de arte mexicano, Xavier Moyssén Echeverría en su obra intitulada: “Retrato de Detroit por Diego Rivera”. 


 

Rivera fue uno de los líderes del movimiento muralista mexicano, era marxista y usaba los murales como medio de trabajo porque creía que el arte pertenecía al público y no a las galerías privadas. En sus frescos en el Instituto de Artes de Detroit, considerados como su obra maestra, muestra la esencia de Detroit como ciudad industrial. Sus imágenes son íconos, llenas de símbolos y muy complejas con una visión de la industria planteada según las ideas de Rivera que contienen un punto de vista social y político. Aunque retrata la sociedad, esta obra no encierra una censura al sistema político de los Estados Unidos.

Detroit era la ciudad industrial del momento. Allí estaban radicados los tres grandes de la industria automotriz: Ford, General Motors y Chrysler. Pero además existían fabricas de aviones, industrias de químicos y se encontraban Los Laboratorios Parke-Davis, uno de los mas grandes de la industria farmacéutica que en aquel entonces producía antitoxinas y vacunas como la de la difteria, tétanos y viruela; así como también fue una de las compañías que participó en la producción de la vacuna del polio de Salk en la campaña de vacunación en la década de los años 50. Así era el Detroit de los años treinta que fue retratado por Rivera en los murales, no sin antes haberse documentado muy bien y haber visitado la fábrica de autos y aviones de Ford, Parke-Davis y la Chrysler, entre otras industrias.

Esto explica la inclusión de la escena de “La Vacuna” en los murales, lo que habla de una mente avanzada, ya que si bien tuvo la oportunidad de palpar lo más desarrollado del momento, no es menos cierto que muy pocas vacunas eran comercializadas y mucho menos común era vacunarse.

Las escenas del mural son ricas en figuras de trabajadores, aviones, máquinas gigantes, enfermeras, médicos, mujeres desnudas, hombres con máscaras anti-gas, e incluso aparece el artista, Valentiner y Ford y obreros de las fábricas, entre otros conocidos, ya que Rivera entabló amistad con algunos de ellos cuando visitó las instalaciones industriales.

Él representó el proceso de la fundición del hierro y el acero, la fabricación de las partes y el proceso de ensamblado del automóvil donde los obreros y las máquinas son un elemento primordial. Sus personajes eran de distintas nacionalidades y razas. También representó a la industria farmacéutica, química, aeronáutica y siderúrgica.

La escena de la vacunación, que como dijimos es una copia de la natividad, muestra a un niño flanqueado por una enfermera que lo sujeta y un médico que lo está inyectando, acompañados por una caballo, una vaca y varias ovejas. Al fondo y en un plano superior se observan tres científicos trabajando. La figura del niño fue inspirada en el bebé de Lindbergh, secuestrado en 1932, según algunos autores. El pelo del niño y la cofia de la enfermera tienen la apariencia de una aureola.

Esta imagen fue muy criticada en su momento por la comunidad católica, quienes lo calificaban como irreligioso y blasfemo, aduciendo que era una caricatura de la Santa Familia en el establo, donde aparecen la Virgen, San José, el niño y los 3 reyes magos u hombres sabios.

Rivera se defendió diciendo que incluyó a la vaca porque el origen del término “vacuna” viene de Jenner, cuando creó la vacuna de la viruela a partir de las lesiones en la vacas. Fue Pasteur quién popularizó el término de vacuna en honor a Jenner.

Otros indignados fueron los artistas americanos porque no fueron seleccionados para el trabajo. También fueron calificadas como pornografía las mujeres desnudas. Pero un elemento que indignó a la población fue que Rivera planteara sus ideas marxistas en la época de la gran depresión económica, ocurrida durante la segunda y tercera décadas del siglo XX en los Estados Unidos. The New York Times y otros periódicos reseñaron esta controversia.

En cambio, señalaron las noticias, los obreros de la fábrica, algunos artistas, Edsel Ford, William Valentiner y el director del museo de Arte Moderno de Nueva York, donde se había celebrado dos años atrás una exhibición individual de Rivera, defendieron al artista.

Esta situación coincidió con el comienzo del trabajo de Rivera en el mural del Rockefeller Center, cuyo final no fue feliz y fue dañado y tapado por haber incluido a Lenin en el mural.


No deja de ser irónico que Rivera fuera invitado por el magnate Ford a pintar la historia de Detroit, el emporio industrial del capitalismo norteamericano, cuando Rivera era un marxista muy conocido por sus ideas anticapitalistas. Era tan irónica la invitación como la aceptación de Rivera para trabajar en un ambiente tan opuesto a sus ideas. Tema analizado por Xavier Moyssén, quién reseña que para Diego resultaba impresionante escoger al mundo industrial como tema del arte del siglo XX.

En este sentido, agrega el historiador de arte y director de varios museos en Estados Unidos, T Freudenheim: “…. sus ideas no parecían impedirle una apretada agenda social retozando con los capitanes de la industria”.

Sin embargo, en su autobiografía “My art, my life”, Rivera expresa su creencias en sus palabras: “los ingenieros americanos, creadores de fábricas, rascacielos y autopistas, son los verdaderos artistas de la nación y Detroit es la mejor expresión del arte Americano: una fábrica a gran escala”.

La ironía también se repite en la escena de “La Vacuna”. 

¿Por qué plasmar para la historia un adelanto tan afortunado como la vacuna en una escena que recuerda la natividad?

Esta notable imagen de “La Vacuna” que vincula al arte con la ciencia no deja de suscitar curiosidad.

Irene Pérez Schael

martes, 4 de enero de 2022

Creatividad: Edward Jenner perseverancia y método / El origen de las vacunas

 

The case of the English physician and surgeon Edward Jenner (1749-1823) is one of perseverance and method, but also of an audacity that today would have put him behind bars. Contrary to what is sometimes presented, the idea of vaccinations did not arise as a “eureka” moment. 


In Jenner’s epoch, variolation, or inoculation, was practiced using smallpox scabs or pus in healthy people to protect them from what was then a terrible plague.

 Ver:

Flaubert & Jenner: Una vacuna "de regalo"

Revive aquí la historia que llevó del primer ensayo de Jenner (hoy inaceptable) a la intensiva campaña mundial de vacunación, que culminó en 1979 con la erradicación de la viruela, la enfermedad infecciosa más mortal de la historia.


 

 

domingo, 2 de enero de 2022

Fundeu: Palabra del año 2021...VACUNA


 

La Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), promovida por la Agencia EFE y la Real Academia Española, ha elegido vacuna como palabra del año 2021.

Además de por su gran presencia en el debate social, político, científico y económico, la Fundación la ha seleccionado por su interés lingüístico. El concepto de vacuna surgió en el siglo XVIII a raíz del descubrimiento del médico inglés Edward Jenner de que los infectados por la viruela vacuna o bovina quedaban protegidos frente a la viruela humana. En español, se utilizó durante un tiempo vaccina (creada a partir del latín vaccinus, es decir, ‘de la vaca’), pero terminó imponiéndose vacuna, que aparece por primera vez en el Diccionario de la RAE en 1803, aunque no con su significado actual, que se incluyó en 1914.


Esta voz y sus derivados, como vacunación o vacunado, han estado presentes en todo el mundo hispanohablante este año, ya fuera de forma aislada o como parte de construcciones más extensas: vacuna de refuerzo, punto de vacunación masiva, pauta de vacunación… Se trata de una palabra que ha motivado incluso la aparición de neologismos, nuevos conceptos como vacunódromo (formado con la base culta ­­-dromo, que se refiere a un espacio de grandes dimensiones destinado a fines determinados) o vacuguagua (acrónimo de vacunación y guagua).

La FundéuRAE le ha dedicado numerosas recomendaciones durante 2021, varias de ellas enfocadas a su confusión con otros términos, como suero, antídoto o inmunización. Asimismo, ha generado dudas su uso con ciertos verbos (inocular es un término genérico para referirse a administrar una vacuna, mientras que inyectar se refiere a una forma concreta de hacerlo). También otras voces relacionadas han protagonizado recomendaciones y consultas de la Fundación este año, como tripanofobia (‘miedo irracional a las inyecciones’) o inmunidad de rebaño (para referirse a la teoría de que, si la mayor parte de una población se inmuniza frente a un virus, este grupo proporcionará protección indirecta a los no vacunados).

Ver: 

FUNDEU 2021

Los vocablos vinculados con el coronavirus agruparon una parte importante de las candidatas a palabra del año de la FundéuRAE del 2021, como ya ocurrió en el 2020. Además de vacuna, entre las elegidas se encontraban negacionista y variante. Otras dos estaban relacionadas con la forma en la que la pandemia ha alterado nuestras vidas: desabastecimiento y cámper. Las demás candidatas aludían al medioambiente (ecoansiedad, carbononeutralidad), la tecnología (metaverso, criptomoneda) y otras cuestiones de actualidad (fajana, megavatio, talibán).

sábado, 25 de diciembre de 2021

Flaubert & Jenner: Una vacuna "de regalo"

 

“Gustave Flaubert no era un escritor de raza, ni la naturaleza le había dotado de un pleno dominio verbal”. Al menos es lo que opinaba Thibaudet, el crítico literario francés más influyente del periodo de entreguerras. Su argumentación, basada en rebuscados errores gramaticales, habría provocado a Flaubert (1821-1880) más de una carcajada, pues este siempre sostuvo que todos los grandes escritores habían sido incorrectos y que ningún gramático sabía de hecho escribir. No tardó Proust, otro novelista colosal, en tomar la defensa del autor de “Salammbô”, indignado porque se tildaba de poco talentoso a un escritor que gracias al uso absolutamente innovador de varios tiempos verbales y de algunos pronombres había “renovado nuestra visión de las cosas casi tanto como Kant, con sus categorías, las teorías del conocimiento y de la realidad del mundo exterior”.

Es posible que Proust cargara algo las tintas, pero lo cierto es que con Flaubert la novela se convierte en un nuevo modo de observar la realidad apoyándose en la única fuerza del estilo, haciendo que la prosa tenga la cualidad y belleza de la poesía. Sonido y sentido, ritmo e idea son para él tan inseparables como en un poema. Mártir del “mot juste”, Flaubert se veía a sí mismo como el sacerdote de esa religión que para él era la literatura. Esta búsqueda estética del absoluto animará algunas de las empresas más relevantes de la novela moderna, y escritores de la talla de Conrad, James, Kafka, Joyce, Woolf, Faulkner, Nabokov o Coetzee –por citar solo algunos de sus ilustres herederos– verán en el novelista francés una suerte de santo patrón. Y es que Flaubert revolucionó la novela, creó la novela moderna, al igual que Edgar Allan Poe había renovado unos años antes el cuento.

Pero esta no ha sido su única contribución a la modernidad. La novela fue también el instrumento con el que sacó a la luz un mal pernicioso que apestaba su época y que no ha terminado de infestar la nuestra: la estupidez. Desde su adolescencia Flaubert había manifestado una singular aptitud para detectar los lugares comunes y la necedad en sus más variadas expresiones. Su obra, desde “Madame Bovary” hasta “Bouvard y Pécuchet”, rastrea con particular olfato la “bêtise” que anida en la opinión generalizada y en las masas, allí donde se diluye toda individualidad, pero también en el sentimentalismo e incluso donde menos cabía encontrarla, en el arte y la ciencia. Aunque advierte en su época un sensible aumento de la estupidez, acarreado por el discurso progresista dominante, en realidad está convencido de que se trata de un mal eterno, indestructible e inherente a la humanidad: “La estupidez es algo inquebrantable; nada la ataca sin quebrarse contra ella. Su naturaleza es la del granito, dura y resistente”. 

Claro está, no fue el primer hombre en reparar en la idiotez, otros ya habían denunciado los estragos que causaba, pero se pensaba que era un mero defecto que la educación podía corregir. Flaubert, en cambio, contemplaba la estupidez como algo inseparable de la existencia humana, propio de su naturaleza.


La mejor forma de luchar contra la necedad fue inocularla en su obra

No le faltaba por ello razón a Kundera cuando declaraba que “Flaubert había descubierto la estupidez. Y me arriesgo a decir que es el descubrimiento más grande de un siglo tan orgulloso de su razón científica”. Pero el autor de “La educación sentimental” no se conformó con este hallazgo, también se propuso, tal vez como hijo de médico que era, enfrentarse a este mal con sus propios medios.

Resulta curioso y revelador que el nombre de Edward Jenner (1749-1823) sea tan poco popular, a pesar de haber salvado millones de vidas gracias a la vacuna, mientras que nadie ignora quiénes son, por ejemplo, Pasteur o Fleming. Ya en vida del médico inglés la Iglesia sentenció que la vacuna era algo diabólico, y no pocos de sus colegas de profesión pronosticaron entonces que los individuos a los que se inoculaba la viruela bovina terminarían desarrollando rasgos vacunos. 

 En 1802, el caricaturista Gillray representó a Jenner inoculando la viruela a varios pacientes que notaban inmediatamente que les crecían cuernos y les salían vacas en miniatura por el cuerpo. La idea parece hoy disparatada y grotesca, pero no más que pensar, como algunos sostienen en estos felices tiempos tecnológicos, que el propósito secreto de la vacuna contra el covid no es otro que introducir en el paciente un microchip para controlar su voluntad. La estupidez es ciertamente eterna, sólo cambia de ropaje. No le faltaba por ello razón a Kundera cuando declaraba que “Flaubert había descubierto la estupidez. Y me arriesgo a decir que es el descubrimiento más grande de un siglo tan orgulloso de su razón científica”. Pero el autor de “La educación sentimental” no se conformó con este hallazgo, también se propuso, tal vez como hijo de médico que era, enfrentarse a este mal con sus propios medios.

Resulta curioso y revelador que el nombre de Edward Jenner (1749-1823) sea tan poco popular, a pesar de haber salvado millones de vidas gracias a la vacuna, mientras que nadie ignora quiénes son, por ejemplo, Pasteur o Fleming. Ya en vida del médico inglés la Iglesia sentenció que la vacuna era algo diabólico, y no pocos de sus colegas de profesión pronosticaron entonces que los individuos a los que se inoculaba la viruela bovina terminarían desarrollando rasgos vacunos. En 1802, el caricaturista Gillray representó a Jenner inoculando la viruela a varios pacientes que notaban inmediatamente que les crecían cuernos y les salían vacas en miniatura por el cuerpo. La idea parece hoy disparatada y grotesca, pero no más que pensar, como algunos sostienen en estos felices tiempos tecnológicos, que el propósito secreto de la vacuna contra el covid no es otro que introducir en el paciente un microchip para controlar su voluntad. La estupidez es ciertamente eterna, sólo cambia de ropaje.


Ahora bien, esta polémica bovina atrajo tanto la atención de Flaubert que convirtió a Edward Jenner en uno de sus primeros personajes literarios. En efecto, cuando tenía solo 24 años, le dio por escribir una tragedia en verso, burlesca y anacrónica, titulada “El descubrimiento de la vacuna”, protagonizada por el médico británico. En esta parodia Jenner lograba vencer con la vacuna la epidemia que asolaba las tierras de Gonnor, el jefe de los bretones, mientras rivalizaba por el amor de la hija de este con Elfrid, un galán intratable, descreído de la medicina y completamente contrario a la vacunación. Como en una comedia, la obra se cerraba con la boda de Jenner y Hermance, después de que el contrincante “negacionista” apareciera desfigurado por la viruela y terminara suicidándose. De esta obra temprana puede decirse que fue para Flaubert un divertimento, pero que también le sirvió para autovacunarse contra el ampuloso estilo clásico, como haría después contra el romántico.

En aquella época, en 1846, Flaubert le aseguraba a su amante, la escritora Louise Colet, que era resistente a las enfermedades psíquicas por haberse inoculado su propia “vacuna intelectual”. Y es que la vacunación era para él una metáfora crucial, pues, además de estar presente en sus distintas obras, este procedimiento médico recuerda al que el novelista empleaba para combatir la estupidez de los lugares comunes. A este respecto, no parece casual que el primer dato que en “Madame Bovary” (1856) aporta Flaubert sobre Homais –ese maestro del lenguaje idiota a fuerza de ser estereotipado– sea que el farmacéutico está “algo picado de viruelas”. En plena redacción de esta novela, su autor se quejaba de que la estupidez de su época le subía hasta la boca como una masa hedionda, pero lejos de librarse de ella quería endurecerla para embadurnar el siglo XIX, “igual que doran las pagodas indias con boñiga de vaca”. Para Flaubert la mejor forma de luchar contra la necedad era inoculándola en su obra, sirviéndose de los lugares comunes para desactivarlos mediante un humor socarrón. Nunca se cansó de repetir que “la estupidez consistía en querer concluir” y empleó toda su maestría en crear una obra donde, según decía, “el lector no sabría nunca si se estaban cachondeando de él o no”. 


Esta duda inmunológica es tal vez la más valiosa enseñanza que nos ha legado Flaubert, y en su inconcluso y desconcertante “Diccionario de lugares comunes”, su obra más emblemática al respecto, no podía faltar una entrada lacónica dedicada al descubrimiento de Jenner: 

“VACUNA: no relacionarse más que con personas vacunadas”.Ver

viernes, 8 de noviembre de 2019

Ratón de biblioteca: Vacunando ¡Dos siglos y sumando! / R.Carnero & L.Marcos


Si "Blossom", 
la vaca que dio nombre a las vacunas 
levantara la cornamenta, 
no podría creer que en pleno siglo XXI 
planeen dudas acerca de la seguridad de las vacunas. 
El hijo del jardinero de Edward Jenner 
y la intrépida Isabel Zendal 
se tirarían de los pelos 
y el mismísimo Louis Pasteur se moriría de rabia. ...



Surge por la necesidad de informar, de manera clara y cercana, sobre un tema de salud pública de gran importancia sobre el que planean algunas dudas, infundadas, pero que precisan ser aclaradas. Tanto Luís Marcos como yo somos farmacéuticos y lo consideramos nuestra obligación como sanitarios.

Es una obra divulgativa que explica el mundo de las vacunas, desde su historia hasta las dudas más frecuentes, pasando por su desarrollo y fabricación, calendarios y políticas de vacunación, así como las enfermedades vacunables más importantes. Una mención especial merece el capítulo mujeres en las vacunas, pues muchas de ellas has sido injustamente silenciadas a lo largo de la historia. En definitiva, es una publicación de divulgación científica sobre vacunas para todas las edades (infancia, embarazo, adolescencia y edad adulta) con un diseño original, con ilustraciones del humorista gráfico Iñigo Ansola y un mensaje muy directo. Raquel Carnero (Más)

EXTRAÍDO DE VACUNANDO


  • La vacunación salva millones de vidas y es una de las intervenciones de salud más coste-eficaces: por cada euro invertido en vacunas, se ahorran entre 4 y 5 euros de costes directos. 
  •  Se requieren de 6 a 22 meses para producir una vacuna. Porque las vacunas son productos biológicos, se fabrican a partir de organismos vivos. Se trata de un proceso complejo, con varias etapas y controles permanentes. 
  •  En los años 70 del siglo XX, las vacunas del sarampión, paperas y rubeola, conocida como triple vírica, comenzaron a administrarse conjuntamente. Cambió el escenario de la epidemiología a nivel global. 
  •  El movimento #VaccinesWork (las vacunas funcionan), promovido por la OMS, destaca la implicación de toda la sociedad en la vacunación como prevención.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Historia de los movimientos en contra de la vacunación (II)





Ver anterior:

Historia de los movimientos en contra de la vacunación (I)


Controversia sobre la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR)

Casi 25 años después de la controversia por la DTP, Inglaterra nuevamente fue el centro de actividades en contra de la vacunación, esta vez por la vacuna MMR.


En 1998, el médico británico Andrew Wakefield recomendó investigar más a fondo una posible relación entre las enfermedades de colon, el autismo y la vacuna MMR.[14]Pocos años después, Wakefield alegó que la vacuna no se había probado adecuadamente antes de utilizarla.[15] Los medios se apropiaron de estas historias, provocando el miedo del público y la confusión sobre la seguridad de la vacuna.[16] El Lancet, publicación periódica que difundió originalmente el trabajo de Wakefield, declaró en 2004 que no debió haber publicado el estudio.[17] El Consejo Médico General, un regulador independiente de médicos en el RU, descubrió que Wakefield tenía un “conflicto de intereses fatal”, ya que una junta legal le había pagado para indagar si había pruebas que sostuvieran un litigio convocado por padres de familia que creían que la vacuna había perjudicado a sus hijos. 










En el año 2010, el Lancet se retractó formalmente del estudio después de que el Consejo Médico General Británico falló en contra de Wakefield en varias áreas. Wakefield fue eliminado del registro de médicos de Gran Bretaña, y ya no puede ejercer su profesión médica en ese país. En enero de 2011, el BMJ publicó una serie de informes del periodista Brian Deer donde se exponían, a grandes rasgos, pruebas de que Wakefield había cometido un fraude científico al falsificar datos, y también que el médico esperaba recibir utilidades financieras de diversas maneras por sus investigaciones. [18]

Ver:
Todo sobre A.Wakefield en PHARMACOSERÍAS

Se han realizado una gran cantidad de estudios de investigación para evaluar la seguridad de la vacuna MMR, y ninguno ha encontrado una relación entre la vacuna y el autismo.[19]

“Vacunas más ecológicas”

El timerosal, un compuesto que contiene mercurio y se utiliza en las vacunas como conservante,[20] también ha sido el centro de una controversia sobre la vacunación y el autismo. Aunque no existen pruebas científicas claras donde se especifique que son perjudiciales pequeñas cantidades de timerosal en las vacunas, en julio de 1999 organizaciones líderes en medicina y salud pública de EE.UU., así como algunos fabricantes de vacunas, estuvieron de acuerdo en que el timerosal debería reducirse o eliminarse de las vacunas, como una medida de precaución.[20] 
En el año 2001, el Comité de Investigación sobre la Seguridad de las Vacunas del Instituto de Medicina emitió un informe en el que concluía que no existían pruebas suficientes para demostrar o refutar las afirmaciones acerca del timerosal en las vacunas infantiles y una reacción para provocar autismo, trastorno de déficit de atención e hipersensibilidad, o retraso en el habla o el lenguaje.[21] Un informe más reciente del Comité “favorece el rechazo de una relación causal entre las vacunas que contienen timerosal y el autismo”.[22] Aun con este hallazgo, algunos investigadores siguen estudiando los posibles vínculos entre el timerosal y el autismo.[23]


A pesar de las pruebas científicas, las inquietudes sobre el timerosal han conducido a una campaña pública para tener “vacunas más ecológicas”, la cual busca eliminar las “toxinas” de las vacunas por temor de que estas sustancias conduzcan al autismo. La famosa Jenny McCarthy, su grupo de defensa Generation Rescue y la organizaciónTalk about Curing Autism (TACA) han encabezado este proyecto.[24]

En conclusión

Aunque los tiempos han cambiado, las emociones y las creencias profundamente arraigadas, ya sean filosóficas, políticas o espirituales, que subyacen a la oposición a las vacunas, se han mantenido relativamente constantes desde que Edward Jenner introdujo la vacunación.

Gracias a...(Ver)

Fuentes de información

  1. .Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Ten great public health achievements -- United States, 1900-1999. MMWR. Atlanta, GA: Centers for Disease Control and Prevention (CDC); 1999;48 (12):241-243. Acesado el 10 enero 2018. 
  2. .Wolfe, R.M., Sharpe, L.K. Anti-vaccinationists past and present. BMJ. 2002d;325:430-432. 
  3. .Durbach, N. They might as well brand us: Working class resistance to compulsory vaccination in Victorian England. The Society for the Social History of Medicine. 2000;13:45-62. 
  4. .Porter, D., Porter, R. The politics of prevention: Anti-vaccination and public health in 19th century England. (2.8MB). Medical History. 1988;32:231-252. Acesado el 10 enero 2018. 
  5. .Williamson, S. Anti-vaccination leagues. (288KB). Archives of Diseases in Childhood. 1984;59:1195-1196. Acesado el 10 enero 2018. 
  6. .Gostin, L. Jacobson vs. Massachusetts at 100 years: Police powers and civil liberties in tension. AJPH. 2005;95:576-581. Acesado el 10 enero 2018. 
  7. .Albert, M., Ostheimer, K.G., Breman, J.G. The last smallpox epidemic in Boston and the vaccination controversy. N Engl J Med. 2001;344. Acesado el 10 enero 2018. 
  8. .Kulenkampff, M., Schwartzman, J.S., Wilson, J. Neurological complications of pertussis inoculation. (559KB). Arch Dis Child. 1974;49:46-49. Acesado el 10 enero 2018. 
  9. .Baker, J. The pertussis vaccine controversy in Great Britain, 1974-1986. Vaccine. 2003;21:4003-4011. 
  10. .Miller, D.L., Ross, E.M. National childhood encephalopathy study: An interim report. Br Med J. 1978;2:992–993. Acesado el 10 enero 2018. 
  11. .WRC-TV, (Washington, D.C.). DPT : Vaccine Roulette. [Film]; 1982. 
  12. .Coulter, H., Fisher, B.L. A Shot in the Dark. New York: Penguin Group; 1991 Gangarosa, E.J., Galazka, A.M., Wolfe, C.R., Phillips, L. M., .
  13. .Gangarosa, R. E., Miller, E., Chen, R.T. Impact of anti-vaccine movements on pertussis control: The untold story. The Lancet. 1998;351:356-361. 
  14. .Wakefield, A. Measles, mumps, and rubella vaccine: Through a dark glass, darkly. Adverse drug reactions and toxicological reviews. 2001;19:265-283. Acesado el 10 enero 2018. 
  15. .Wakefield A, Murch SA, A., Linnell J, Casson D, Malik M. Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non specific colitis, and pervasive developmental disorder in children.The Lancet. 1998;351:637-641. 
  16. .Hackett, A.J. Risk, its perception and the media: The MMR controversy. Community Practitioner. 2008;81:22-25 
  17. .BBC News. Lead researcher defends MMR study. BBC News. Sunday, 22 February, 2004. Acesado el 10 enero 2018. 
  18. .Deer, B. How the case against the MMR vaccine was fixed. BMJ. 2011;342:c5347. Acesado el 10 enero 2018. Deer, B. How the vaccine was meant to make money.BMJ. 2011;342:c5258. Acesado el 10 enero 2018. Godlee, F., Smith, J., Marcovitch, H. Wakefield's article linking MMR vaccine and autism was fraudulent. BMJ.2011;342:c7452. Acesado el 10 enero 2018. 
  19. .Stratton, K., Gable, A., Shetty, P., McCormick, M. Immunization safety review: Measles-mumps-rubella vaccine and autism. Washington, DC: Institute of Medicine, National Academies Press; 2001. Acesado el 10 enero 2018. 
  20. .Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Information about Thimerosal. Acesado el 10 enero 2018. 
  21. .Institute of Medicine (IOM). Immunization safety review: Thimerosal - containing vaccines and neurodevelopmental disorders. Washington, DC: National Academies Press; 2001. Acesado el 10 enero 2018. 
  22. .Institute of Medicine (IOM). Immunization safety review: Vaccines and autism. Washington, DC: National Academies Press; 2004. Acesado el 10 enero 2018. 
  23. .Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Vaccine Safety Datalink (VSD) Project Priority Studies. Acesado el 10 enero 2018. 
  24. .Kluger, J. Jenny McCarthy on autism and vaccines. Time Magazine. 2009. Acesado el 10 enero 2018.

martes, 20 de noviembre de 2018

Historia de los movimientos en contra de la vacunación (I)

. 
The Historical Medical Library of The College of Physicians of Philadelphia

Los académicos de la salud y la medicina han descrito a la vacunación como uno de los diez máximos logros de la salud pública durante el siglo XX.[1] Sin embargo, la oposición a la vacunación desde que se descubrió la vacunación misma [2] (ciertamente la práctica de la virulación, previa a la vacunación, también sufrió críticas: vea detalles en esta cronología). Los críticos de la vacunación han adoptado diversas posturas, como: la oposición a la vacuna contra la viruela en Inglaterra y Estados Unidos a mediados y finales del siglo XIX, y las ligas antivacunación resultantes; las controversias más recientes sobre la vacunación, como las que surgieron por la seguridad y eficacia de la vacunación contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP), el sarampión, las paperas y las rubéola (MMR); y el uso de un conservante que contenía mercurio llamado timerosal.

La viruela y las ligas antivacunación en Inglaterra


La vacunación generalizada contra la viruela comenzó a principios del 1800, después de los experimentos que hizo Edward Jenner con la viruela vacuna, donde demostró que podía proteger a un niño contra la viruela si lo infectaba con la linfa de una ampolla de la viruela vacuna. Sin embargo, las ideas de Jenner eran novedosas para su época, y de inmediato surgió la crítica pública, que se basaba en razonamientos variados e incluía objeciones sanitarias, religiosas, científicas y políticas.

Para algunos padres de familia, la vacunación contra la viruela provocaba miedos y protestas, ya que había que rasgar la carne del brazo de un niño e introducir la linfa de la ampolla de una persona que había sido vacunada aproximadamente una semana antes. Algunos opositores, incluidos los clérigos locales, creían que la vacuna “no era cristiana” porque provenía de un animal;[3] para otros opositores, el descontento con la vacuna contra la viruela reflejaba su desconfianza general ante la medicina y a las ideas de Jenner sobre la transmisión de la enfermedad. Al sospechar de la eficacia de la vacuna, algunos escépticos alegaban que la viruela era el resultado de material en descomposición en la atmósfera.[4] Por último, mucha gente objetaba la vacunación porque creía que atentaba contra su libertad personal, una tensión que empeoró cuando el gobierno desarrolló políticas para la vacunación obligatoria. [3]

La Ley de vacunación de 1853 ordenaba la vacunación para bebés hasta de 3 meses de edad, y la Ley de 1867 amplió este requisito a 14 años, agregando penalizaciones por rechazar la vacuna. Las leyes tuvieron como resultado la resistencia de ciudadanos que exigían el derecho a controlar sus cuerpos y los de sus hijos.[3] Se crearon dos ligas: la Liga Antivacunación y la Liga contra la vacunación obligatoria, como respuesta a las inevitables leyes, y también surgieron muchas publicaciones periódicas en contra de la vacunación.[2]

La ciudad de Leicester fue un lugar particular de actividad en contra de las vacunas, y sede de muchas agrupaciones en contra de la vacunación. El periódico local describió los detalles de una demostración: “Se formó una escolta, precedida por una pancarta, para escoltar a una joven madre y dos hombres, quienes habían resuelto entregarse a la policía y ser encarcelados antes de tener que vacunar a sus hijos... una gran multitud estaba al tanto de los tres... les dieron tres efusivas ovaciones, que se volvieron más vigorosas cuando cruzaron las puertas de las celdas de la policía”.[5] 
La demostración contra la vacunación de Leicester, en marzo de 1885, fue una de las más notorias. Ahí, entre 80,000 y 100,000 opositores a las vacunas organizaron minuciosamente una marcha completa que incluía pancartas, el ataúd de un niño y una efigie de Jenner.[3]

Dichas demostraciones, y la oposición general a las vacunas, condujeron a la creación de una comisión designada para estudiar la vacunación. En 1896, la comisión dictaminó que la vacunación protegía contra la viruela, pero sugería eliminar las penalizaciones por no vacunarse. La Ley de vacunación de 1898 eliminó las penalizaciones, e incluyó una cláusula de “opositor consciente”, de tal manera que los padres de familia que no creían en la seguridad o la eficacia de la vacunación podían obtener un certificado de exención.[2]

La viruela y las ligas antivacunación en Estados Unidos

Hacia el final del siglo XIX, los brotes de viruela en Estados Unidos condujeron a campañas de vacunación, pero también a actividades relacionadas en contra de las vacunas. En 1879 se fundó la Sociedad Antivacunación de Estados Unidos, después de una visita que hiciera a EE.UU. el británico William Tebb, quien objetaba la vacunación. Le siguieron dos ligas más, la Liga contra la vacunación obligatoria de Nueva Inglaterra (1882) y la Liga Antivacunación de la Ciudad de Nueva York (1885). Los opositores estadounidenses libraron batallas en los tribunales para derogar las leyes de vacunación en varios estados, como California, Illinois y Wisconsin.[2]

En 1902, después de un brote de viruela, la junta de salud de la ciudad de Cambridge, Massachusetts, ordenó que todos los residentes de la ciudad fueran vacunados contra la viruela. Henning Jacobson, residente de la ciudad, se rehusó a vacunarse con base en que la ley violaba su derecho de cuidar su propio cuerpo como mejor pudiera, pero la ciudad presentó cargos penales en contra de Jacobson. Después de perder su batalla contra el tribunal a nivel local, Jacobson apeló ante la Corte Suprema de EE.UU. En 1905 la Corte falló a favor del estado, donde se declaraba que éste podía promulgar leyes obligatorias para proteger al público en caso de una enfermedad transmisible. Fue el primer caso de la Corte Suprema de EE.UU. concerniente al poder estatal sobre las leyes de salud pública. [6],[7]

Controversia sobre la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP)

Las controversias y posturas en contra de la vacunación no se limitan al pasado. A mediados de la década de 1970, surgió una controversia internacional sobre la seguridad de la vacuna DTP en Europa, Asia, Australia y América del Norte. En el Reino Unido (RU), surgió la oposición como respuesta a un informe del Hospital para Niños Enfermos Great Ormond Street en Londres, que declaraba que 36 niños habían sufrido problemas neurológicos después de recibir la vacuna DTP.[8] Los documentales por televisión y los informes en periódicos atrajeron la atención pública sobre la controversia. 

Un grupo de defensa, la Asociación de Padres de Niños Dañados por Vacunas (Association of Parents of Vaccine Damaged Children, APVDC) también despertó el interés público ante los posibles riesgos y consecuencias de la DTP.

Como respuesta a la disminución de tasas de vacunación, y a tres epidemias importantes de tos ferina, la Junta Directiva sobre Vacunación e Inmunización (Joint Commission on Vaccination and Immunization, JCVI), un comité asesor de expertos independientes en el RU, confirmó la seguridad de la inmunización. No obstante continuó la confusión del público, en parte debido a las opiniones diversas dentro de la profesión médica; por ejemplo, las encuestas de proveedores médicos en el RU, a finales de la década de 1970, descubrieron que eran renuentes a recomendar la inmunización a todos los pacientes.[9] Además, Gordon Stewart, un médico muy directo y opositor a la vacuna, publicó una serie de informes sobre casos que vinculaban trastornos neurológicos con la DTP, lo cual generó más debate. Como respuesta, la JCVI lanzó el Estudio Nacional sobre Encefalopatía Infantil (National Childhood Encephalopathy Study, NCES). El estudio identificaba a cada niño de entre 2 y 36 meses hospitalizado en el RU por enfermedades neurológicas, y evaluaba si la inmunización estaba relacionada o no con el aumento de riesgo. Los resultados del NCES indicaron que el riesgo era muy bajo, y estos datos constituyeron una base de apoyo para realizar una campaña nacional a favor de la inmunización.[10] Miembros de la APVDC siguieron argumentando en la corte, buscando reconocimiento y compensaciones, pero todo se rechazó debido a la falta de pruebas que vincularan a las lesiones con la vacuna DTP.


La controversia en EE.UU. comenzó cuando los medios se enfocaron a los supuestos riesgos de la DTP. Un documental de 1982: DPT: Vaccination Roulette (DTP: La ruleta de la vacunación), describía supuestas reacciones adversas a la inmunización y minimizaba los beneficios.[11] 

De manera similar, un libro de 1991 titulado: A Shot in the Dark (Un tiro en la oscuridad) definía los riesgos potenciales.[12] 

Tal como en el RU, los padres de familia inquietos y molestos crearon grupos de defensa para las víctimas, pero la reacción de las organizaciones médicas, como la Academia de Pediatría y los Centros de Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., fue más fuerte en Estados Unidos.[9] Aunque la tormenta mediática inició varios juicios contra fabricantes de vacunas, provocó el aumento los precios, y también que algunas compañías dejaran de producir la DTP,[13] afectó menos las tasas de inmunización, lo que no ocurrió en el RU.



martes, 14 de enero de 2014

Emerger después de "morir" o..."After Big Pharma Made Its Money".

Have you ever noticed how warnings about dangerous prescription drugs always seem to surface after the drug is no longer marketed and its patent has run out? Whether it's an FDA advisory or a trial lawyer solicitation about harm that may have been done to you, the warnings are always belated and useless. If a drug you took four years ago may have given you liver damage, why didn't the FDA tell you then? Why didn't the FDA recall the drug or better yet, not approve it in the first place? 

The official answer from the FDA and Big Pharma is that problems with a drug are only seen after millions begin using it, which is why post-marketing surveillance is conducted. In other words—who knew? But in a startling number of cases revealed in court documents Pharma did"know" and clearly misled medical journals, the FDA, doctors and patients, hoping to get its patent's worth before the true risks of a drug surfaced. In other cases, Pharma and the FDA should have known before rushing a dangerous drug to market and making money at the expense of patients. (Más)

1. Vioxx
Remember the "super aspirin" Vioxx, that was heavily marketed by Merck and athletes Dorothy Hamill and Bruce Jenner 15 years ago? Vioxx was a wonder drug that treated everything from arthritis pain to menstrual cramps, its ads claimed, sparing users the gastrointestinal problems caused by older drugs like aspirin. It turned out that Vioxx was super at something else, too: it doubled the riskof cardiac events,causing 27,785 heart attacks and sudden cardiac deaths according to news sources. (...)

2. Fosamax 
Vioxx was not the only Merck drug demonstrating that forgiveness is easier and cheaper when it comes to marketing new drugs. Merck's Fosamax, the first of an anti-osteoporosis drug class called biphosphonates that included Boniva and Actonel, was linked to heart problems, intractable pain, jawbone death, bone fractures and esophageal cancer—only after its patent ran out in 2008. Court-released documents reveal that Merck scientists knew about Fosamax' link to jawbone death as early as the 1970s in animal studies.(...)  


3. Lipitor 
What is the best-selling drug in the history of pharmaceuticals? What made $125 billion in 14 and a half years and as much as $11 billion in a single year? Lipitor, Pfizer's blockbuster statin drug, owed its success to two factors. It was launched in 1997 when direct-to-consumer drug advertising was just beginning and it harnessed the growing national fear of cholesterol-linked heart attacks. Thanks to Lipitor's "Know Your Numbers" TV ads and Pfizer reps who saturated medical offices with free samples of the white pills and sometimes lunch, more than 29 million people were prescribed Lipitor. (...)

4. Nexium 
What is the second bestselling drug, after Lipitor? The Purple Pill. Like statins, Nexium and the other Proton-Pump Inhibitors (PPI) to treat gastroesophageal reflux disease (GERD), became household medications thanks to direct-to-consumer advertising. Before Proton-Pump Inhibitors, people took over-the-counter treatments like Tums or Tagamet when they had heartburn or indigestion. As the afflictions were upgraded into the "disease" of GERD, Nexium made almost $5 billion in the US in one year and the class of PPIs made $13.6 billion in one year, translating into 119 million prescriptions. (...)

5. Adderall 
It is no secret that doctors, parents and teachers are calling millions of children ADHD. Thanks to Pharma marketing, ADHD is now the second most common long-term diagnosis in children after asthma, says the New York Times, often conferred for "childhood forgetfulness and poor grades." While some critics of the massive dosing say kids are being penalized for being kids and that "treatment" used to be recess, Big Pharma's spin campaigns maintain that daily stimulants do not hurt children. (...)


6. Paxil 
Few SSRI antidepressants have the checkered safety profile of GlaxoSmithKline's (GSK) Paxil. In 2007 the BBC revealed that Paxil's Study 329 showed adolescents six times more likely to become suicidal on the drug but the results were buried. (GSK settled related charges in 2012 for $3 billion.) Rumors had circulated for years about suicide and toxic withdrawal symptoms with Paxil and they were evidently true in some cases. (...)

7. Ambien 
One of Big Pharma's cash cows has been insomnia pills, because everyone watches TV when they can't sleep—and they see sleeping pill ads. Leading the sleeping pill category was Sanofi-Aventis' Ambien, which netted $2 billion a yearbefore it went off patent in 2006. But even as the patent expired, stories began to circulate about deranged behavior committed in an Ambien blackout. People drove and made phone calls on the drug with no memory of it; dieters woke up amid mountains of pizza and Häagen-Dazs cartons, and one woman drank a bottle of black shoe polish in an Ambien blackout. (Sanofi-Aventis was forced to publish ads telling people if they were going to take Ambien, to get in bed and stay there.) (...)