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viernes, 24 de septiembre de 2021

Ratón de biblioteca: El imperio del dolor / Patrick Radden Keefe

 

«doctor, please, some more of these»


 

History repeats itself and disaster ensues in this sweeping saga of the rise and fall of the family behind OxyContin, the painkiller widely credited with sparking the opioid epidemic in America. New Yorker staff writer Keefe (Say Nothing) brings three generations of the secretive Sacklers into the light, detailing how marketing techniques—including the co-opting of doctors and FDA regulators, the placement of misleading advertisements and articles in medical journals, and the discrediting of evidence of addiction—pioneered by patriarch Arthur Sackler in the 1960s to sell the tranquilizers Librium and  were enhanced by his nephew, Richard Sackler, in the '90s and 2000s to make OxyContin "one of the biggest blockbusters in pharmaceutical history, generating some $35 billion in revenue.

Keefe also delves into the Sacklers' "mania" for donating millions to "arts and education institutions," the family's cover-up of a drug-addled son's suicide in 1975, their role in a 1995 New Jersey chemical plant explosion that killed five people, and their draining of company funds as lawsuits related to the opioid crisis mounted. It's an altogether damning portrait ("Unlike a lot of human beings," Keefe writes, "[the Sacklers] didn't seem to learn from what they saw transpiring in the world around them"), richly detailed and vividly written. 

Readers will be outraged and enthralled in equal measure. 


Ver:

OxyContin...mas que un dolor, una bancarrota para Purdue Pharma.

 


«Cada vez que escribo sobre millonarios suelen enviarme a sus abogados, pero nunca como con este libro», reconoce Patrick Radden Keefe (Bruselas, 1977). 

Será que, después de todo, el periodista neoyorquino aún no se las había tenido que ver con millonarios de la talla de los Sackler, poderosa dinastía de empresarios y filántropos estadounidenses que buscaban la posteridad en las paredes del Louvre y el Metropolitan y, en vez de eso, se han encontrado con 'El imperio del dolor' (Reservoir Books), libro que los señala como causantes directos de la epidemia de opiáceos que asola Estados Unidos.

¿El vídeo que se viralizó hace unos días y en el que las calles de Kensington, en Filadelfia, parecían el set de rodaje de 'The Walking Dead' en pleno apocalipsis zombi? Los Sackler. ¿El súbito incremento de la demanda de heroína en Estados Unidos? Los Sackler también. ¿El medio millón de muertes por sobredosis de opiáceos en los últimos 25 años? Bingo: los Sackler. «Se calcula que en la actualidad hay más de dos millones de personas adictas a los opiáceos en Estados Unidos», apunta Radden Keefe.

Y el origen de todo, añade, hay que buscarlo en el OxyContin, un analgésico que ha generado nada menos que treinta y cinco billones de dólares en ingresos desde que Purdue Pharma, farmacéutica propiedad de la familia Sacker, lo lanzó al mercado en 1995. Sobre esas ganancias se consolidó una de las fortunas más asombrosas de los Estados Unidos, por encima incluso de las de los Busch, los Mellon y los Rockefeller, y se ideó un sistema de donaciones y mecenazgo que debía convertir a los Sackler en los Medici de su era.

Ahí está, o estaba, su apellido anudado a prestigiosas instituciones como la Universidad de Harvard, el Museo Guggenheim, la Facultad de Medicina de Nueva York, el Museo de Arte y Arqueología de Pekín, el Metropolitan de Nueva York… «Es la gran paradoja del libro: una familia que ocupa un lugar central en el 'establishment', que ha sido aplaudida durante décadas, y que tiene un modelo de éxito capitalista que también puede haber sido responsable de todo este sufrimiento», reflexiona el también autor de 'No digas nada', asombrosa y premiada reconstrucción de los 'Troubles', el origen del IRA y el clima de terror del conflicto norirlandés.

Como entonces, el periodista de 'The New Yorker' se ha embarcado en una investigación de más de cuatro años que cristaliza ahora en casi seiscientas páginas de absorbente no ficción. Una historia de ambición desmedida y opiáceos letales a la que Radden Keefe empezó a dar forma tirando del hilo del tráfico de drogas a través de la frontera mexicana. «Me interesaban los cárteles como negocio, porque además de una organización criminal son una gran corporación, y me fijé en que en 2010 desde México se empezó a enviar más heroína a Estados Unidos. La razón era un misterio para mí, hasta que descubrí la respuesta: había más demanda. Toda una generación de personas había empezado a consumir heroína porque antes tomaban opiáceos legales», explica.

De ahí al OxyContin había tan solo un paso, aunque aún faltaba llenar los huecos con la historia familiar. La cosa prometía, ya que antes de inaugurar la era de los opiáceos sintéticos, los Sackler ya habían empezado a ganar dinero a paletadas gracias a otro viejo conocido: el Valium


Ellos no lo crearon, pero fue Arthur Sackler, el mayor de los tres hermanos y cabecilla de la dinastía original, quien se encargó de diseñar su agresiva y fulgurante estrategia comercial. «Fue uno de los primeros creadores de publicidad y márketing farmacéutico; sabía que si querías vender un fármaco no tenías que influir en el paciente, sino en el médico», explica el autor. Con la fortuna en expansión llegó la pasión por el coleccionismo y la pulsión filantrópica: en 1967, por ejemplo, Arthur Sackler prometió donar tres millones y medio de dólares al Metropolitan de Nueva York para que el museo pudiese exhibir el templo egipcio de Dendur. Nacía el Ala Sackler y crecía con ella la fama de los hermanos Mortimer, Raymond y Arthur entre las altas esferas neoyorquinas.

Literatura y adicción

La auténtica revolución, sin embargo, llegaría con Richard Sackler, hijo de Raymond y responsable directo de lanzar el OxyContin, primo químico de la morfina y de la heroína. Después del Valium, la familia quería más. Lo quería todo. 

  • _El primer paso, escribe Radden Keefe, sería «crear una literatura» que respaldase que el nuevo fármaco era idóneo no solo para dolencias graves, sino que encajaba en «la gama más amplia posible de usos». Y ahí entraban desde el cáncer hasta el dolor de espalda. 
  • _El segundo, convencer a los médicos de que el medicamento no creaba adicción. 
  • _Y el tercero, enviar a un ejército de comerciales a vender con ahínco el nuevo producto por todo el país. «Ahora mismo, las zonas en las que Purdue Pharma invirtió menos en promoción de OxyContin hace 25 años registran menos sobredosis de heroína y fentanilo», sostiene el autor.

'El imperio del dolor', que se abre con una cita de Chesterton y un verso de 'Mother's Little Helper' de los Stones («doctor, please, some more of these») no duda en señalar a los médicos como cómplices necesarios («al fin y al cabo, son ellos quienes recetan los medicamentos, muchas veces seducidos por la farmacéutica», apunta) y pone en duda la fiabilidad de organismos reguladores como la Food And Drug Administration (FDA). «Si los Sackler estuvieran aquí se defenderían diciendo que ellos solo lanzaron un medicamento que había sido aprobado, pero en el caso del OxyContin, el funcionario que se encargó de homologar el fármaco y todas las frases que se utilizaron en su publicidad acabó trabajando para Purdue Pharma cobrando el triple. ¿Ilegal? No lo sé, pero seguro que es impropio», reflexiona el autor.

El desenlace de esta historia no aparece en el libro, sino que se escribió hace tan solo unos días en los tribunales, cuando se aprobó el expediente de quiebra y disolución de Purdue Pharma y la familia Sackler aceptó pagar 4.500 millones de dólares durante los próximos diez años a los cerca de 3.000 demandantes afectados por los estragos del OxyContin. «Creo que se han salido con la suya, ya que no admiten haber cometido ningún acto ilegal y el juez aceptó que no se les podrá encausar por esta cuestión nunca más», opina Radden Keefe. Otra cosa, añade, es lo que pueda ocurrir con su apellido, lo único que Isaac Sackler pudo legar a sus hijos tras arruinarse durante la Gran Depresión y lo que con más esmero se habían preocupado de mimar, cuidar y escribir en las letras más doradas y brillantes posibles. «Se han pasado toda su vida luciendo su apellido, haciendo de él una marca, y ahora ese apellido está a la baja», señala.

Tanto es así que instituciones como el Louvre de París o la Serpentine Gallery de Londres han empezado a borrar el nombre de los Sackler de sus espacios y el MET estudia renombrar el Ala Sackler para eliminar a sus antiguos mecenas de la ecuación. «Para una madre cuyo hijo ha muerto de sobredosis no es mucho consuelo que a los Sackler les quiten el nombre del MET, pero aunque no sea justicia, sí que es alguna cosa», defiende.

O, como les dijo Isaac Sackler a sus hijos, «si pierdes una fortuna siempre puedes amasar otra, pero si pierdes tu nombre no hay manera de recuperarlo».

ABC David Morán 23.9.2021

 

Todo sobre OxyContin en PHARMACOSERIAS

sábado, 12 de octubre de 2019

OxyContin...mas que un dolor, una bancarrota para Purdue Pharma.



US drug-maker Purdue Pharma has filed for bankruptcy protection, as part of efforts to deal with thousands of lawsuits that accuse the firm of fuelling the US opioid crisis.

The company's board approved the Chapter 11 filing on Sunday.

The move is designed in part to resolve more than 2,600 lawsuits filed against Purdue over its alleged role in the opioid epidemic.

Last week, the firm reached a tentative deal to settle most of those lawsuits.

Ver:

USA: PHARMA bajo sospecha de la ley (Opiaceos)





Purdue had been facing legal action from thousands of cities and counties across the US. The lawsuits claimed that Purdue and its owners, the billionaire Sackler family, had aggressively marketed the prescription painkiller OxyContin, while at the same time misleading doctors and patients over addiction and overdose risks. 

Ver:

OxyContin: La polémica familia de patronos artísticos


The drugmaker has reached a deal with 24 states and five US territories, but another two dozen states remain opposed to the proposed settlement.

In a statement reported by Reuters, members of the Sackler family said: "It is our hope the bankruptcy reorganisation process that is now under way will end our ownership of Purdue and ensure its assets are dedicated for the public benefit."

Ver:

Purdue Pharma amenaza quiebra.



Terms of the deal

Chapter 11, a section of the US Bankruptcy Code, postpones a US company's obligations to its creditors, giving it time to reorganise its debts or sell parts of the business.

Under the terms of the deal, Purdue is to be dissolved and the money raised - estimated to be about $10bn-$12bn (£8bn-£9.7bn), including a minimum cash contribution of $3bn from the Sackler family - will go towards settling the lawsuits. The Sacklers have also offered an additional $1.5bn from the eventual sale of Mundipharma, another pharmaceutical firm owned by the family.

Several of the states that oppose the deal, such as New York, Connecticut and Massachusetts, have questioned how Purdue came up with the contribution figure.

The states want the Sackler family to put in more of its own money into the deal.

New York state prosecutors have alleged that the Sacklers had been moving billions of dollars offshore to different banks, including accounts in Switzerland.

The New York Attorney General's office has requested records from 33 financial institutions. However it found $1bn in wire transfers in records from just one institution.


What is the opioid crisis?

Ver:
Todo sobre OxyContin en PHARMACOSERÍAS

Opioids are a group of drugs that range from codeine to illegal drugs such as heroin. Prescription opioids are primarily used for pain relief but can be highly addictive.

On average, 130 Americans die from an opioid overdose every day, according to the US Center for Disease Control and Prevention, which says more than 200,000 Americans have died from opioid-related overdoses in the last two decades.

Fatal drug overdose numbers rose every year from 1999 to 2017, including a sharp spike between 2014 and 2017, according to the Centers for Disease Control and Prevention (CDC).

Experts partially blame the over-prescription of powerful and addictive painkillers for the epidemic.

Firms including Purdue are accused of using deceptive practices to sell opioids, including downplaying their addictive quality.

Purdue argued the US regulator, the Food and Drug Administration, had approved labels for OxyContin that had warnings about the risks.(Ver)

sábado, 21 de abril de 2018

OxyContin: La polémica familia de patronos artísticos

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Los orígenes de Purdue Pharma, el fabricante del opiáceo OxyContin, están en una pequeña compañía científica impulsado por la familia Sackler. 
Los Sackler son conocidos por su riqueza y sus generosas donaciones a museos y universidades. Pero en los últimos años la epidemia de muertes por consumo de opiáceos los ha colocado ante un espejo incómodo. Por ejemplo, la fotógrafa Nan Goldin, una antigua víctima de la adicción de OxyContin, lideró el pasado fin de semana una protesta en un ala del museo Metropolitan de Nueva York que lleva el nombre de la familia. Los manifestantes exhibieron carteles, como “Vergüenza en los Sackler”, y otros que pedían que el clan financie programas de rehabilitación.

Ver:

USA: Demandan industrias farmacéuticas por ocultar riesgo de adicción en analgésicos


Los herederos de Arthur Sackler aseguran que él murió antes de que se desarrollara OxyContin y que ellos no se han beneficiado económicamente del fármaco. Pero una de las hijas, Elizabeth Sackler, ha elogiado el activismo de Goldin y ha considerado “moralmente aberrante” el papel de Purdue en la crisis de los opioáceos.(Ver)

Ver:

Muerte por sobredosis...

viernes, 18 de agosto de 2023

Cinema Paradiso: La belleza y el dolor / Laura Poitras



 

 

 

 

 


El documental más premiado del año. La ganadora del Óscar por "CitizenFour", Laura Poitras, sigue la vida de la reconocida fotógrafa Nan Goldin y su activismo contra la dinastía farmacéutica de la familia Sackler, responsables de la mayor epidemia de opioides de la historia de Estados Unidos.

Considerada una de las fotógrafas vivas más importantes de los Estados Unidos, y una de las artistas fundamentales de la contracultura neoyorquina la obra de Nan Goldin es reconocida por retratar los estragos del sida y la heroína (en la década de los 80) y por plasmar temas como el amor, la sexualidad y el género. 

Ver también:

OxyContin: La polémica familia de patronos artísticos

Tras sufrir una lesión grave, que fue tratada con Oxycontin y que la llevó a una adicción a este opioide, Goldin fundó en 2017 el grupo activista PAIN, con el objetivo de presionar a los museos e instituciones artísticas para poner fin a su relación con la familia Sackler, propietarios de la farmacéutica productora del Oxycontin, a la vez que denunciaban su papel en la epidemia que golpeó Estados Unidos y que se llevó la vida de más de 600.000 personas.

Ver: 

Todo sobre Oxycontin en PHARMACOSERIAS


 

miércoles, 18 de abril de 2018

USA: PHARMA bajo sospecha de la ley (Opiaceos)

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"No me perdono no haber hecho nada 
ante la crisis de opiáceos. 
La tendencia de búsqueda, 
de recetas, la información… 
Todo esto estaba ahí hace 10 años. 
Si lo hubiésemos visto a tiempo 
podríamos haber ayudado."
Sundar Pichai, Google CEO



Estados Unidos ha declarado una guerra a las compañías detrás de la sangría de muertes por el consumo de opiáceos. 
Más de 400 ciudades, condados y organizaciones han interpuesto una demanda conjunta contra los fabricantes y distribuidores de los potentes analgésicos. Casi todos los Estados han lanzado investigaciones a la industria farmacéutica y varios de ellos tienen previsto unirse al litigio colectivo. El Gobierno federal apoya esa hoja de ruta y no descarta presentar su propia denuncia. Se acusa a empresas gigantescas de publicidad engañosa y de ocultar a los consumidores el potencial de adicción de las pastillas de opiáceos. De ser cómplices de una feroz epidemia que abruma a EE UU: cada día mueren por sobredosis más de 150 personas. El proceso evoca la ofensiva judicial en los años noventa contra los gigantes de la industria del tabaco.



Es una crisis, es una epidemia. "Todo el mundo lo sabe, todo el mundo lo siente, así que creo que todos debemos empezar a trabajar conjuntamente”, dice en una entrevista telefónica el juez Dan Aaron Polster. Temido por las poderosas compañías farmacéuticas. Admirado por quienes conocen de primera mano la sangría de muertes por el consumo de opiáceos. Polster tiene uno de los trabajos más difíciles de EE UU. En su mesa en el juzgado federal del Distrito Norte de Ohio, en Cleveland, se acumulan 434 demandas contra la industria. “Mi objetivo es cambiar la trayectoria de esta crisis. No dije que fuera o fuéramos a solucionarla este año pero tenemos que dar algunos pasos. Más gente se está volviendo adicta. Es inaceptable”, clama.

Polster, de 66 años, ha optado por un enfoque heterodoxo desde que en diciembre una comisión judicial decidió agrupar en su tribunal casi todos los litigios en EE UU relacionados con las prescripciones de opiáceos. El juez ha comunicado a las partes de que su objetivo es lograr un acuerdo en vez de iniciar un largo y agresivo juicio, lo que ha soliviantado a la defensa de los grandes fabricantes, distribuidores y vendedores de fármacos. La estrategia se ha comparado con el acuerdo de 1998 que llevó a las grandes tabacaleras a pagar una compensación millonaria (206.000 millones de dólares) por los efectos nocivos del tabaco. El pacto también incluyó prohibiciones a la publicidad de cigarrillos y advertencias públicas sobre sus riesgos para la salud.

Las estadísticas son escalofriantes. En 2016, el último año con cifras completas, murieron alrededor de 64.000 estadounidenses por sobredosis. Tres cuartas partes fueron provocadas por el abuso de pastillas analgésicas, heroína o fentanilo. Los récords se rompen año tras año. La estimación provisional de 2017 alcanza las 66.000 muertes. Para hacerse una idea del alcance del drama, más de 58.000 estadounidenses fallecieron en toda la Guerra de Vietnam, 55.000 lo hicieron en accidentes de coche en 1972, un año récord, o 43.000 durante el pico de la epidemia de Sida en 1995. La crisis de los opiáceos ha costado al Gobierno estadounidense cerca de un billón de dólares desde 2001.

Las muertes por sobredosis de heroína se triplicaron entre 2010 y 2014 en EE UU. Alrededor de 435.000 ciudadanos aseguran haber consumido la droga en los últimos 30 días, según las encuestas disponibles. De fondo, subyace una poderosa conexión entre fármacos y heroína. Cuatro de cada cinco nuevos consumidores de heroína aseguran haber abusado antes de pastillas contra el dolor. Cuando se quedan sin recetas para comprarlas, la desesperación les lleva a pincharse. Y muchas miradas apuntan a la actuación de médicos, farmacéuticos y dispensarios: en 1992, se prescribieron 79 millones de recetas de opiáceos en el país, en 2012 fueron 217 millones.

El Gobierno de Donald Trump ha declarado la crisis de los opiáceos una emergencia de salud pública. Y el juez Polster apunta a la raíz de la tragedia. Su objetivo es lograr soluciones tangibles a corto plazo que no solo impliquen compensaciones económicas sino transformaciones en el sector. “Cuando das algunos pasos luego puedas dar otros más. En general, así es cómo uno soluciona un problema muy complejo. No te quedas sentado esperando a que alguien haya encontrado una gran solución para todo”, esgrime.


La presión ante una industria vigorosa pero que se sabe en el ojo del huracán está empezando a dar frutos. A los 10 días de una de las sesiones judiciales, Purdue Pharma, fabricante de OxyContin, el más conocido de los opiáceos, anunció en febrero que dejaba de promocionar sus pastillas a médicos y recortaba por la mitad su equipo comercial.(...)

En la megacausa judicial, se acusa a Purdue y a otros fabricantes, como Johnson & Johnson, de publicitar durante años sus opioáceos pese a conocer perfectamente su potencial adictivo. A las compañías distribuidoras se las denuncia por enviar cantidades ingentes de fármacos sin avisar a las autoridades; y a las farmacéuticas de no advertir lo suficiente a los pacientes del producto que estaban comprando.

Todos alegan que los fármacos han sido autorizados por el Gobierno y que son los médicos quienes los recetan. Sin embargo, los críticos argumentan que no se informa suficientemente a los doctores sobre los riesgos. Y las compañías han financiado a lobbies médicos que minimizaban los posibles problemas de las pastillas, según un informe del Senado.

De hecho, Purdue se declaró culpable en 2007 ante un juez federal de engañar a médicos y pacientes sobre el riesgo de adicción y el potencial de abuso de OxyContin tras una investigación que terminó en 2001. Pagó una multa de 600 millones de dólares. El diario Los Angeles Times reveló en 2016 que, durante dos décadas, Purdue conocía que su fármaco podía tener un efecto más corto del anunciado, lo que aviva el riesgo de adicción, pero lo ocultó para no perder cuota de mercado. OxyContin supone el 80% de las ventas de la compañía por un valor de 1.700 millones de dólares en 2017.



Un portavoz de Purdue no contestó a las preguntas de este periódico.

La farmacéutica se ha embarcado en las últimas semanas en una campaña para tratar de mejorar su imagen. Ha publicado anuncios en los principales diarios, ha hablado de una “responsabilidad en unirse a la lucha” contra la epidemia de opiáceos y ha asegurado que hay demasiadas pastillas entre la población. Purdue también ha promovido en algunos Estados el uso de productos que palian sobredosis, el desecho de fármacos y ha hecho campañas de información sobre adicción.

La compañía, sin embargo, ha rechazado la reclamación de algunos de los demandantes de dejar de vender su versión más fuerte de OxyContin y los expertos advierten de que sigue publicitando su fármaco en otros países.


Lembke enfatiza que la solución a la adicción rampante de opiáceos llevará “años sino décadas en llegar”. Pide actuar en múltiples ámbitos, más allá de atajar la influencia del sector farmacéutico, y abordar asuntos incómodos, como lo que llama “medicalización de la pobreza” o la estigmatización del dolor, que contribuyó a que a partir de los años noventa proliferaran las prescripciones de opiáceos ideadas contra las dolencias crónicas. Lo que nadie imaginaba es que de esa intención inicial se pasaría a la pesadilla actual.(Más)

viernes, 22 de abril de 2022

Cinema Paradiso: Runnin / Alex Hogan STAT

 


 

 

 

 

 



In 2016, 64,000 people in the U.S. died from drug overdoses. That number was driven largely by an epidemic of opioid abuse. Communities all over the country are losing friends and family members to this crisis at a terribly high rate. I know this firsthand, because I grew up in one of these places: Somerville, Mass. More than a year ago I began thinking about how to tell the story of what happened to my circle of friends, and that turned into Runnin’, our award-winning documentary that premieres Thursday at statnews.com

I hoped that by examining how the drugs took hold in my hometown, I could illustrate how the same thing can and does happen everywhere. Runnin’ includes candid and thoughtful interviews with friends who lost family members and others who abused opioids themselves. One family, who lost their son and brother, started The Alex Foster Foundation in his honor to help families harmed by opioids.

  Runnin’ also examines the role pharmaceutical companies played in promoting the prescription drug OxyContin and downplaying the risk of addiction. Nearly every friend of mine that battled opioid addiction started with OxyContin and progressed to more dangerous but chemically similar street drugs like heroin and the synthetic opioid fentanyl. Ver

Ver:

Todo sobre OxyContin en PHARMACOSERÍAS 


 

viernes, 8 de abril de 2022

Cinema Paradiso: El crimen del siglo / Alex Gibney


 


Esta serie documental del realizador de «Mea Maxima Culpa», «The Armstrong Lie» y «Taxi to the Dark Side» se centra en la epidemia de opioides que ha acabado con las vidas de millones de personas en este siglo y cuyos culpables tienen nombre y apellido

Acaso la droga de mayor crecimiento durante el siglo XXI sea una de curso completamente legal. Conocida en el mercado estadounidense como OxyContin, se trata de un opioide recetado que se lanzó al mercado a fines de los años ’90 para tratar problemas relacionados con el dolor intenso, pero pronto empezó a demostrar un alto poder adictivo.

Ver: 

Los que se enganchaban a ella no solo eran aquellos que la adquirían ilegalmente y la usaban para fines, digamos, «recreativos» (se trata de una droga cuyo efecto es similar y aún más fuerte que la heroína) sino que las personas que empezaban a usarla por motivos reales –recetadas por sus médicos para aliviar dolencias «de amplio espectro»– pronto terminaban enganchadas y necesitando dosis más y más grandes. En muchos de estos casos, la sobredosis era (bah, sigue siendo) tan habitual como mortal.

Hace pocas semanas se publicó EMPIRE OF PAIN, un muy detallado libro de investigación del periodista de The New Yorker, Patrick Radden Keefe, centrado en la familia Sackler, creadora de un literal imperio farmacológico dirigido a medicamentos centrados en tratar las distintas formas del dolor. El libro contaba un siglo de historia de los Sackler, desde los promisorios comienzos investigando drogas para tratar a pacientes que solían recibir electroshocks hasta llegar, décadas después, a sus negocios más turbios. ¿El principal? La manera en la que lograron, en los años ’50 y ’60, vender sus productos con publicidades –y otros «extras»– dirigidas a los médicos en lugar de a los pacientes. Esta alteración sirvió para popularizar entonces al Valium y sería explotada aún más con el OxyContin, ya desde su laboratorio Purdue Pharma.

La serie de Gibney toma la parte del libro de Radden Keefe –quien es aquí uno de los principales entrevistados– que se centra más que nada en este opioide para luego agregar un segundo episodio que pone el eje en el fentanyl, otro derivado del opio con similares efectos y problemas de adicción descontrolada. Pero para entender la lógica económica, publicitaria, política e industrial del éxito de estos productos hay que tomar en cuenta otros ángulos, ligados a la manera en la que los grandes laboratorios farmacéuticos (empresas conocidas popularmente como «Big Pharma») manejan muchos más resortes políticos y económicos de los que deberían. Más



viernes, 26 de mayo de 2023

Cinema Paradiso: Painkiller / Micah Fitzerman-Blue & Noah Harpster


"Painkiller exposes the roots of the most pressing health epidemic of the 21st century. Powerful narcotic painkillers, or opioids, were once used as drugs of last resort for pain sufferers.

 Purdue turned OxyContin into a billion dollar blockbuster by launching an unprecedented marketing campaign claiming that the drug's long-acting formulation made it safer to use than traditional painkillers for many types of pain. 

Ver: 

Todo sobre OxyContin en PHARMACOSERIAS

That illusion was quickly shattered as drug abusers learned that crushing an Oxy could release its narcotic payload all at once. 

Even in its prescribed form, Oxy proved fiercely addictive. 

As OxyContin's use and abuse grew, Purdue concealed what it knew from regulators, doctors, and patients."
 

martes, 26 de marzo de 2019

Purdue Pharma amenaza quiebra.

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Purdue Pharma, the maker of OxyContin, is exploring filing for bankruptcy to address potentially significant liabilities from roughly 2,000 lawsuits alleging the drugmaker contributed to the deadly opioid crisis sweeping the United States, people familiar with the matter said on Monday.

The potential move shows how Purdue and its wealthy owners, the Sackler family, are under pressure to respond to mounting litigation accusing the company of misleading doctors and patients about risks associated with prolonged use of its prescription opioids.

Ver:

OxyContin: La polémica familia de patronos artísticos

USA: PHARMA bajo sospecha de la ley (Opiaceos)



the Sackler family

Purdue denies the allegations, arguing that the US Food and Drug Administration-approved labels for its opioids carried warnings about the risk of abuse and misuse associated with the pain treatments. (Más)

viernes, 22 de octubre de 2021

Ratón de biblioteca: Dopesick / Beth Macy

 

 




Beth Macy takes us into the epicenter of America's twenty-plus year struggle with opioid addiction. From distressed small communities in Central Appalachia to wealthy suburbs; from disparate cities to once-idyllic farm towns; it's a heartbreaking trajectory that illustrates how this national crisis has persisted for so long and become so firmly entrenched. 

Beginning with a single dealer who lands in a small Virginia town and sets about turning high school football stars into heroin overdose statistics, Macy endeavors to answer a grieving mother's question-why her only son died-and comes away with a harrowing story of greed and need. From the introduction of OxyContin in 1996, Macy parses how America embraced a medical culture where overtreatment with painkillers became the norm. 

Ver: 

Todo sobre OxyContin en PHARMACOSERIAS

In some of the same distressed communities featured in her bestselling book Factory Man, the unemployed use painkillers both to numb the pain of joblessness and pay their bills, while privileged teens trade pills in cul-de-sacs, and even high school standouts fall prey to prostitution, jail, and death.

 Through unsparing, yet deeply human portraits of the families and first responders struggling to ameliorate this epidemic, each facet of the crisis comes into focus. In these politically fragmented times, Beth Macy shows, astonishingly, that the only thing that unites Americans across geographic and class lines is opioid drug abuse. But in a country unable to provide basic healthcare for all, Macy still finds reason to hope-and signs of the spirit and tenacity necessary in those facing addiction to build a better future for themselves and their families. Ver


 

jueves, 26 de agosto de 2021

Crisis de los opioides: "Pharmaceuticals" establecen "reglas del juego" y acuerdan pagar 26.000 millones por su rol en crisis.


 

El gigante farmacéutico Johnson & Jonshon y tres de la mayores distribuidoras de medicamentos de Estados Unidos han llegado a un acuerdo de 26.000 millones de dólares con varios Estados para zanjar los miles de pleitos a los que se enfrentan por la crisis de opioides, que ha llegado a ser declarada una emergencia de salud pública, ha matado a cientos de miles de estadounidenses en los últimos años y que ha generado una tonelada adictos por mala información y administración. Una vez ratificado el pacto en los gobiernos estatales y locales, los fondos se destinarán a financiar servicios de prevención y tratamiento de la adicción en las comunidades afectadas.

Además de J&J, forman parte del acuerdo las empresas Cardinal Health, AmerisourceBergen y McKesson, que son pesos pesados de la distribución en Estados Unidos, pero el resto del sector farmacéutico sigue litigando con ciudadanos y autoridades locales de todo el país. 


En este caso —y en la mayoría— los denunciantes sostienen que las distribuidoras hicieron caso omiso a las enormes cantidades de envíos de opiáceos prescritos a las comunidades y que la farmacéutica Johnson & Johnson minimizó la capacidad adictiva de estos productos. Uno de los fármacos que hizo estragos fue el fentanilo, hasta 50 veces más potente que la heroína.

Johnson & Johnson, McKesson, Cardinal Health y Amerisource Bergen no solo prendieron la mecha, sino que alimentaron el fuego de las adicciones a los opioides durante más de dos décadas. Hoy hacemos rendir cuentas a estas empresas inyectando miles de millones de dólares”, señaló la la fiscal general del estado de Nueva York, Letitita James, en un comunicado. James anunció el acuerdo este miércoles por la tarde de forman conjunta con los fiscales generales de Carolina del Norte, Pensilvania, Nueva York, Delaware y Luisiana. Los Estados y el Distrito de Columbia (la ciudad de Washington) tienen ahora un plazo de 30 días para revisar la letras pequeña y, muy especialmente, el reparto del dinero.


Las distribuidoras aportan 21.000 millones y J&J, 5.000 millones. Siguen pendientes otros litigios entre Estados y compañías como Teva o Allegran y cadenas de distribución como CVS o Walgreens, también demandadas, negocian también acuerdos para evitar los juicios. Purdue Pharma, una de las empresas más señaladas de esta crisis por fabricar el analgésico, el OxyContin (nombre comercial en Estados Unidos, Oxycodone en España) se declaró en octubre de 2020 culpable de engaño y llegó a un acuerdo civil para pagar 8.300 millones de dólares, pero como se encuentra en bancarrota el pago de indemnizaciones resulta improbable.

En el año 2020, en plena pandemia, murieron en Estados Unidos más de 93.000 personas por sobredosis de medicamentos, lo que supuso un aumento del 29% respecto a la cifra 2019, que ya había batido un récord, según los datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de EE UU hechos públicos esta misma semana. De los 93.000 fallecidos, cerca de 70.000 fueron debido a sobredosis de opioides. Ver

 


Pero...

...otros laboratorios que son blancos de demandas judiciales como Purdue -fabricante del medicamento OxyContin, que muchos consideran uno de los primeros responsables de la epidemia-, Teva, Allergan o Endo no se unieron al acuerdo.Mas

 

miércoles, 31 de julio de 2013

Doctors with links to drug companies influence treatment guidelines


Doctors with financial ties to drug companies have heavily influenced treatment guidelines recommending the most lucrative drugs in American medicine, an analysis by the Milwaukee Journal Sentinel and MedPage Today has found. 

 The guidelines affect how doctors across the country treat patients for everything from diabetes to asthma, chronic pain, depression and high cholesterol. 

 Issued by leading medical associations and government institutions, treatment guidelines are supposed to be based on rigorous science. But the committees that write them have been dominated by doctors who have worked as paid speakers, consultants or advisers for companies selling the recommended drugs. 

 Critics say the financial relationships have corrupted medicine, resulting in cases where guidelines make dangerous or ineffective recommendations. Drug companies and some doctors counter that those with conflicts are often top experts in their field. 

 The Journal Sentinel examined 20 clinical practice guidelines for conditions treated by the 25 top-selling drugs in the United States. 

 The drugs sit in the medicine cabinets of millions of Americans - Nexium for acid reflux, Lipitor for high cholesterol, Cymbalta for depression and OxyContin for pain. Their collective sales topped $94 billion in 2011, accounting for 30% of drug revenue in the United States. 

 An analysis of the guideline panels, which involved 293 doctors, found:



  • Nine guidelines were written by panels where more than 80% of doctors had financial ties to drug companies.

  • Four panels did not require members to disclose any conflicts of interest. Of the 16 that did, 66% of doctors on the panels had ties to drug companies.

  • Some guidelines written by conflicted panels recommend drugs that have not been scientifically proven to safely treat conditions, leading to inappropriate or over prescribing. Medical experts have raised such questions about guidelines for anemia, chronic pain and asthma.
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miércoles, 17 de febrero de 2010

Pipeline 2010


Multiple sclerosis (MS)


  • Fingolimod (Novartis).
  • Fampridine (Amaya, Acorda).
  • Cladribine (EMD Serono/Merck).
Diabetes
  • Liraglutide (Victoza, Novo Nordisk).
  • Exenatide long-acting (Byetta LAR, Amylin/Lilly/Alkermes).
  • Inhaled insulin (Afresa, MannKind).
  • Teplizumab (Lilly/Macrogenics).
  • Dapagliflozin (Bristol-Myers Squibb/AstraZeneca).
Pain management

  • OxyContin (Purdue).
  • Remoxy (King/Pain Therapeutics).
  • Acurox (King/Acura).
  • Exalgo (CombinatoRx/Covidien/Neuromed).
  • Duloxetine (Cymbalta, Lilly).
  • Naproxcinod (NicOx).
  • Naproxen/esomeprazole (Vimovo, AstraZeneca/POZEN).
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jueves, 22 de junio de 2017

USA: Demandan industrias farmacéuticas por ocultar riesgo de adicción en analgésicos

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Attorney General Mike DeWine said the companies created a deadly mess in Ohio that they now need to pay to clean up. 

"This lawsuit is about justice, it's about fairness, it's about what is right," DeWine said in announcing the complaint filed in Ross County, a southern Ohio community slammed by fatal drug overdoses from painkillers and heroin. 

A record 3,050 Ohioans died from drug overdoses in 2015, a figure expected to jump sharply once 2016 figures are tallied.

Ver también:
Demandan en Estados Unidos a farmacéuticas por ocultar riesgo de adicción en analgésicos


DeWine wants an injunction stopping the companies from their alleged misconduct and damages for money the state spent on opiates sold and marketed in Ohio. The attorney general also wants customers repaid for unnecessary opiate prescriptions for chronic pain. 

"These drug companies knew that what they were doing was wrong and they did it anyway," DeWine said. 

 The drugmakers sued by DeWine are Purdue Pharma; Endo Health Solutions; Teva Pharmaceutical Industries, and its subsidiary, Cephalon; Johnson & Johnson and its subsidiary Janssen Pharmaceuticals; and Allergan

They variously manufacture OxyContin, Percocet and a host of other painkillers that DeWine said represent the heart of the problem. (Más)

Ver también:

España: Consumo de opioides sube 83.5%

viernes, 8 de septiembre de 2023

Cinema Paradiso: PainKiller (Medicina Letal) / Peter Berg



 Painkiller will focus on the opioid crisis that has gripped America since the 1990s.

Speaking about how the series will explore the crisis, show creator Newman said: 

"A tragedy decades in the making, the opioid crisis has become one of the most devastating public health crises of our time. Unlike other drug epidemics, born from underground manufacturing and covert smuggling, this epidemic began by prescription–dispensed by doctors, approved by government regulators and promoted by a family-owned pharmaceutical giant that made billions while betraying the trust of patients and the public."

The series has already racked up an all-star cast, including Orange is the New Black actress Uzo Aduba and Ferris Bueller's Day Off lead Matthew Broderick. Broderick will play Richard Sackler, a member of the billionaire Sackler family and senior executive at Purdue Pharma, while Aduba is to star as Edie, an investigator leading the case against Purdue.

Painkiller (en español: Medicina Letal) es una próxima serie limitada de drama estadounidense de 2022 realizada para Netflix y creada por Micah Fitzerman-Blue y Noah Harpster.

​ La serie de seis episodios, que se basa en el artículo del The New Yorker de Patrick Radden Keefe "La familia que construyó un imperio del dolor" y Pain Killer: un imperio del engaño y el origen de la epidemia de opioides de Estados Unidos de Barry Meier,​ se centrará sobre el nacimiento de la crisis de opioides en los Estados Unidos con énfasis en Purdue Pharma, el fabricante de OxyContin.



 

Ver también:

Todo sobre Purdue en PHARMACOSERIAS

lunes, 24 de marzo de 2014

Muerte por sobredosis...

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WONDER Database

By adding all those sub-categories up, imperfect as they may be, it's clear that the rate of reported overdoses the U.S. more than doubled between 1999 and 2010. 


About half of those additional deaths are in the pharmaceuticals category, which the CDC has written about before. Nearly three-quarters of the pharmaceuticals deaths are opioid analgesics—prescription painkillers like OxyContin and Vicodin*. And while cocaine, heroin and alcohol are all responsible for enough deaths to warrant their own stripes on the chart, many popular illegal drugs—including marijuana and LSD—are such a tiny blip as to be invisible. (Más)


(*) favorita del Dr. House