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viernes, 24 de septiembre de 2021

Ratón de biblioteca: El imperio del dolor / Patrick Radden Keefe

 

«doctor, please, some more of these»


 

History repeats itself and disaster ensues in this sweeping saga of the rise and fall of the family behind OxyContin, the painkiller widely credited with sparking the opioid epidemic in America. New Yorker staff writer Keefe (Say Nothing) brings three generations of the secretive Sacklers into the light, detailing how marketing techniques—including the co-opting of doctors and FDA regulators, the placement of misleading advertisements and articles in medical journals, and the discrediting of evidence of addiction—pioneered by patriarch Arthur Sackler in the 1960s to sell the tranquilizers Librium and  were enhanced by his nephew, Richard Sackler, in the '90s and 2000s to make OxyContin "one of the biggest blockbusters in pharmaceutical history, generating some $35 billion in revenue.

Keefe also delves into the Sacklers' "mania" for donating millions to "arts and education institutions," the family's cover-up of a drug-addled son's suicide in 1975, their role in a 1995 New Jersey chemical plant explosion that killed five people, and their draining of company funds as lawsuits related to the opioid crisis mounted. It's an altogether damning portrait ("Unlike a lot of human beings," Keefe writes, "[the Sacklers] didn't seem to learn from what they saw transpiring in the world around them"), richly detailed and vividly written. 

Readers will be outraged and enthralled in equal measure. 


Ver:

OxyContin...mas que un dolor, una bancarrota para Purdue Pharma.

 


«Cada vez que escribo sobre millonarios suelen enviarme a sus abogados, pero nunca como con este libro», reconoce Patrick Radden Keefe (Bruselas, 1977). 

Será que, después de todo, el periodista neoyorquino aún no se las había tenido que ver con millonarios de la talla de los Sackler, poderosa dinastía de empresarios y filántropos estadounidenses que buscaban la posteridad en las paredes del Louvre y el Metropolitan y, en vez de eso, se han encontrado con 'El imperio del dolor' (Reservoir Books), libro que los señala como causantes directos de la epidemia de opiáceos que asola Estados Unidos.

¿El vídeo que se viralizó hace unos días y en el que las calles de Kensington, en Filadelfia, parecían el set de rodaje de 'The Walking Dead' en pleno apocalipsis zombi? Los Sackler. ¿El súbito incremento de la demanda de heroína en Estados Unidos? Los Sackler también. ¿El medio millón de muertes por sobredosis de opiáceos en los últimos 25 años? Bingo: los Sackler. «Se calcula que en la actualidad hay más de dos millones de personas adictas a los opiáceos en Estados Unidos», apunta Radden Keefe.

Y el origen de todo, añade, hay que buscarlo en el OxyContin, un analgésico que ha generado nada menos que treinta y cinco billones de dólares en ingresos desde que Purdue Pharma, farmacéutica propiedad de la familia Sacker, lo lanzó al mercado en 1995. Sobre esas ganancias se consolidó una de las fortunas más asombrosas de los Estados Unidos, por encima incluso de las de los Busch, los Mellon y los Rockefeller, y se ideó un sistema de donaciones y mecenazgo que debía convertir a los Sackler en los Medici de su era.

Ahí está, o estaba, su apellido anudado a prestigiosas instituciones como la Universidad de Harvard, el Museo Guggenheim, la Facultad de Medicina de Nueva York, el Museo de Arte y Arqueología de Pekín, el Metropolitan de Nueva York… «Es la gran paradoja del libro: una familia que ocupa un lugar central en el 'establishment', que ha sido aplaudida durante décadas, y que tiene un modelo de éxito capitalista que también puede haber sido responsable de todo este sufrimiento», reflexiona el también autor de 'No digas nada', asombrosa y premiada reconstrucción de los 'Troubles', el origen del IRA y el clima de terror del conflicto norirlandés.

Como entonces, el periodista de 'The New Yorker' se ha embarcado en una investigación de más de cuatro años que cristaliza ahora en casi seiscientas páginas de absorbente no ficción. Una historia de ambición desmedida y opiáceos letales a la que Radden Keefe empezó a dar forma tirando del hilo del tráfico de drogas a través de la frontera mexicana. «Me interesaban los cárteles como negocio, porque además de una organización criminal son una gran corporación, y me fijé en que en 2010 desde México se empezó a enviar más heroína a Estados Unidos. La razón era un misterio para mí, hasta que descubrí la respuesta: había más demanda. Toda una generación de personas había empezado a consumir heroína porque antes tomaban opiáceos legales», explica.

De ahí al OxyContin había tan solo un paso, aunque aún faltaba llenar los huecos con la historia familiar. La cosa prometía, ya que antes de inaugurar la era de los opiáceos sintéticos, los Sackler ya habían empezado a ganar dinero a paletadas gracias a otro viejo conocido: el Valium


Ellos no lo crearon, pero fue Arthur Sackler, el mayor de los tres hermanos y cabecilla de la dinastía original, quien se encargó de diseñar su agresiva y fulgurante estrategia comercial. «Fue uno de los primeros creadores de publicidad y márketing farmacéutico; sabía que si querías vender un fármaco no tenías que influir en el paciente, sino en el médico», explica el autor. Con la fortuna en expansión llegó la pasión por el coleccionismo y la pulsión filantrópica: en 1967, por ejemplo, Arthur Sackler prometió donar tres millones y medio de dólares al Metropolitan de Nueva York para que el museo pudiese exhibir el templo egipcio de Dendur. Nacía el Ala Sackler y crecía con ella la fama de los hermanos Mortimer, Raymond y Arthur entre las altas esferas neoyorquinas.

Literatura y adicción

La auténtica revolución, sin embargo, llegaría con Richard Sackler, hijo de Raymond y responsable directo de lanzar el OxyContin, primo químico de la morfina y de la heroína. Después del Valium, la familia quería más. Lo quería todo. 

  • _El primer paso, escribe Radden Keefe, sería «crear una literatura» que respaldase que el nuevo fármaco era idóneo no solo para dolencias graves, sino que encajaba en «la gama más amplia posible de usos». Y ahí entraban desde el cáncer hasta el dolor de espalda. 
  • _El segundo, convencer a los médicos de que el medicamento no creaba adicción. 
  • _Y el tercero, enviar a un ejército de comerciales a vender con ahínco el nuevo producto por todo el país. «Ahora mismo, las zonas en las que Purdue Pharma invirtió menos en promoción de OxyContin hace 25 años registran menos sobredosis de heroína y fentanilo», sostiene el autor.

'El imperio del dolor', que se abre con una cita de Chesterton y un verso de 'Mother's Little Helper' de los Stones («doctor, please, some more of these») no duda en señalar a los médicos como cómplices necesarios («al fin y al cabo, son ellos quienes recetan los medicamentos, muchas veces seducidos por la farmacéutica», apunta) y pone en duda la fiabilidad de organismos reguladores como la Food And Drug Administration (FDA). «Si los Sackler estuvieran aquí se defenderían diciendo que ellos solo lanzaron un medicamento que había sido aprobado, pero en el caso del OxyContin, el funcionario que se encargó de homologar el fármaco y todas las frases que se utilizaron en su publicidad acabó trabajando para Purdue Pharma cobrando el triple. ¿Ilegal? No lo sé, pero seguro que es impropio», reflexiona el autor.

El desenlace de esta historia no aparece en el libro, sino que se escribió hace tan solo unos días en los tribunales, cuando se aprobó el expediente de quiebra y disolución de Purdue Pharma y la familia Sackler aceptó pagar 4.500 millones de dólares durante los próximos diez años a los cerca de 3.000 demandantes afectados por los estragos del OxyContin. «Creo que se han salido con la suya, ya que no admiten haber cometido ningún acto ilegal y el juez aceptó que no se les podrá encausar por esta cuestión nunca más», opina Radden Keefe. Otra cosa, añade, es lo que pueda ocurrir con su apellido, lo único que Isaac Sackler pudo legar a sus hijos tras arruinarse durante la Gran Depresión y lo que con más esmero se habían preocupado de mimar, cuidar y escribir en las letras más doradas y brillantes posibles. «Se han pasado toda su vida luciendo su apellido, haciendo de él una marca, y ahora ese apellido está a la baja», señala.

Tanto es así que instituciones como el Louvre de París o la Serpentine Gallery de Londres han empezado a borrar el nombre de los Sackler de sus espacios y el MET estudia renombrar el Ala Sackler para eliminar a sus antiguos mecenas de la ecuación. «Para una madre cuyo hijo ha muerto de sobredosis no es mucho consuelo que a los Sackler les quiten el nombre del MET, pero aunque no sea justicia, sí que es alguna cosa», defiende.

O, como les dijo Isaac Sackler a sus hijos, «si pierdes una fortuna siempre puedes amasar otra, pero si pierdes tu nombre no hay manera de recuperarlo».

ABC David Morán 23.9.2021

 

Todo sobre OxyContin en PHARMACOSERIAS

domingo, 5 de junio de 2022

Dopesick: Habla Danny Strong, creador de la serie


 

"It was certainly challenging," says Strong.
 
"With so many dark moments and through this American tragedy, I felt like there was something that could be learned from what had occurred, and something that could move us forward in some way. So I just wanted something to be said that was not depressing. And I do think that even though the Sacklers get away with it, there is some satisfaction knowing that they were run out of town, that they were exposed, that they are these American villains.

Ver:
Todo sobre Sacklers en PHARMACOSERIAS 

 

Strong adds that he not only wanted to pay tribute to this case, but also show how it laid the groundwork for future prosecutions: 
"There was a lot of wins to be had here, even though there wasn't the big win.

 Ver: 

sábado, 12 de octubre de 2019

OxyContin...mas que un dolor, una bancarrota para Purdue Pharma.



US drug-maker Purdue Pharma has filed for bankruptcy protection, as part of efforts to deal with thousands of lawsuits that accuse the firm of fuelling the US opioid crisis.

The company's board approved the Chapter 11 filing on Sunday.

The move is designed in part to resolve more than 2,600 lawsuits filed against Purdue over its alleged role in the opioid epidemic.

Last week, the firm reached a tentative deal to settle most of those lawsuits.

Ver:

USA: PHARMA bajo sospecha de la ley (Opiaceos)





Purdue had been facing legal action from thousands of cities and counties across the US. The lawsuits claimed that Purdue and its owners, the billionaire Sackler family, had aggressively marketed the prescription painkiller OxyContin, while at the same time misleading doctors and patients over addiction and overdose risks. 

Ver:

OxyContin: La polémica familia de patronos artísticos


The drugmaker has reached a deal with 24 states and five US territories, but another two dozen states remain opposed to the proposed settlement.

In a statement reported by Reuters, members of the Sackler family said: "It is our hope the bankruptcy reorganisation process that is now under way will end our ownership of Purdue and ensure its assets are dedicated for the public benefit."

Ver:

Purdue Pharma amenaza quiebra.



Terms of the deal

Chapter 11, a section of the US Bankruptcy Code, postpones a US company's obligations to its creditors, giving it time to reorganise its debts or sell parts of the business.

Under the terms of the deal, Purdue is to be dissolved and the money raised - estimated to be about $10bn-$12bn (£8bn-£9.7bn), including a minimum cash contribution of $3bn from the Sackler family - will go towards settling the lawsuits. The Sacklers have also offered an additional $1.5bn from the eventual sale of Mundipharma, another pharmaceutical firm owned by the family.

Several of the states that oppose the deal, such as New York, Connecticut and Massachusetts, have questioned how Purdue came up with the contribution figure.

The states want the Sackler family to put in more of its own money into the deal.

New York state prosecutors have alleged that the Sacklers had been moving billions of dollars offshore to different banks, including accounts in Switzerland.

The New York Attorney General's office has requested records from 33 financial institutions. However it found $1bn in wire transfers in records from just one institution.


What is the opioid crisis?

Ver:
Todo sobre OxyContin en PHARMACOSERÍAS

Opioids are a group of drugs that range from codeine to illegal drugs such as heroin. Prescription opioids are primarily used for pain relief but can be highly addictive.

On average, 130 Americans die from an opioid overdose every day, according to the US Center for Disease Control and Prevention, which says more than 200,000 Americans have died from opioid-related overdoses in the last two decades.

Fatal drug overdose numbers rose every year from 1999 to 2017, including a sharp spike between 2014 and 2017, according to the Centers for Disease Control and Prevention (CDC).

Experts partially blame the over-prescription of powerful and addictive painkillers for the epidemic.

Firms including Purdue are accused of using deceptive practices to sell opioids, including downplaying their addictive quality.

Purdue argued the US regulator, the Food and Drug Administration, had approved labels for OxyContin that had warnings about the risks.(Ver)