domingo, 13 de enero de 2019

Sorolla: “Triste herencia”...

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No la que nos deja la excelente exposición en el Centro Niemeyer (Avilés, Asturias)... recien finalizada.

La segunda colección privada de cuadros del pintor Joaquín Sorolla más importante del mundo la logró juntar a lo largo de su vida el industrial y filántropo asturiano Pedro Masaveu Peterson. Fueron al final 59 lienzos de todos los tamaños y de todas las temáticas; el mejor impresionismo europeo reunido bajo el mismo techo. (...)
 Y es que la muestra “Pedro Masaveu. Pasión por Sorolla” es el hito expositivo más importante que ha acogido el complejo cultural de la ría desde su apertura. 
La Fundación María Cristina Masaveu Peterson ha sacado a la calle su tesoro más impresionista: la mejor obra del pintor español más reconocido del primer tercio del siglo pasado. Y este tesoro brilla aún más con las aportaciones del Museo de Bellas Artes de Asturias y del propio Museo Sorolla. 
Toda esta combinación inusitada ha colocado a Avilés, desde ayer, en la misma orilla del Mediterráneo que tantas veces quedó atrapado en los lienzos de un autor que concluyó su vida habiendo firmado más de 2.000 pinturas que están colgadas en los centros culturales más señeros de todo el mundo. (Más)


Sino este cuadro de Sorolla que acerca a la Fisioterapia y no estaba en la muestra...

"Triste herencia"...que el pintor valenciano pintó en 1899.

Es probablemente el último de una serie de cuadros de Sorolla con temática social que el autor pintó en la década de 1890. Otros son “Aún dicen que el pescado es caro” expuesto en el Museo del Prado, Madrid, “Cosiendo las velas” en colección privada y “La vuelta de la pesca” en el Museo d’Orsay.

Sorolla presentó “Triste herencia” en la exposición de París de 1900 tras un largo proceso de preparación en el que al menos realizó tres bocetos previos del cuadro. Con el cuadro Sorolla obtuvo el primer premio y su obra fue alabada por crítica y público con comentarios elogiosos por Bersnard y Monet entre otros. 
Ese mismo año Sorolla escribe a su amigo Pedro Gil Moreno de Mora respecto a la obra: “Lo he pintado con mi alma, pero como es tan personal, temo que no vaya a ser comprendido. Esta ‘Triste herencia’ es mi pesadilla y mi miedo… La hice porque estaba atrapado por el poder de esa escena. Era tan bella y tan triste…”.

El cuadro presenta a un grupo de niños bañándose en la playa de Cabañal en Valencia. El fraile encargado de la custodia, probablemente de la Orden de San Juan de Dios, está ayudando a un niño que camina con muletas y cuyas piernas son extremadamente delgadas, por lo que podría sufrir una poliomielitis. Hay otros dos niños con muletas en la obra, uno claramente visible en primer plano y otro al fondo (un niño con parte de la pierna amputada) a la derecha del monje, bañándose en el mar. (Más)


Pérez de Ayala relata cómo súbitamente sufrió  ante sus asombrados ojos (Sorolla) una pérdida de fuerza en el lado izquierdo del cuerpo, que lo hizo caer al suelo, del que se levantó sólo con la ayuda del escritor y su mujer para intentar volver a ponerse frente al caballete, sin poder ya continuar trabajando. 
El autor asturiano deja constancia de que en esos momentos Sorolla hablaba y pensaba perfectamente, porque incluso entonces fue capaz de hacer ironía sobre su destino.  

Ver también: 
Sorolla, ictus que cambiaron la Historia
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