viernes, 8 de junio de 2018

Ratón de biblioteca: El desconcierto / Begoña Huertas*



"Qué difícil es la comunicación 
entre alguien enfermo y alguien sano."



Me han interesado mucho todas esas reflexiones sobre la relación de la autora con la enfermedad, con el tumor que crecía en su cuerpo. Y también esa tozudez, ese empeño, que es otra forma de defenderse, de encontrar una postura propia. 

Escribiendo y leyendo. Porque Huertas lee continuamente para averiguar qué han dicho otros autores sobre el cáncer, también, más en general, sobre la enfermedad. 
Lee las experiencias personales de enfermos, lee a Proust, a Dostoievski, las letras de los últimos discos de Bowie y Cohen (de cuando ellos también se sabían cercanos a la muerte), y en el fondo busca algo imposible: que alguien haya dicho lo que necesita oír. 

Al final —por eso escribimos— tiene que decirlo ella misma, aunque también la propia autora se quede con la impresión de que no basta, de que nada puede expresar de verdad, sin estetizarlo, lo siente un enfermo de cáncer que se somete a exámenes, curas, operaciones. 
Qué sientes al oír el diagnóstico. 
Qué sientes cuando estás inerme en un hospital, cuando introducen en ti indefenso agujas y tubos. 
Qué sientes cuando tu cuerpo ya no es ese compañero fiel que era, cuando deja de obedecerte y se desmadeja y no, no puedes levantarte, ni disfrutar, ni seguir con tu vida después de un breve paréntesis de debilidad. (Más)

(*) Begoña Huertas (Gijón), autora de varias novelas y doctorada en literatura hispanoamericana por la Universidad de Madrid. 
Toda su vida era aparentemente normal hasta que un mal día le detectaron un cáncer de colon y a partir de ahí comenzó un duro camino que desembocó en la escritura de El desconcierto, un libro a medio camino entre el ensayo, la autobiografía, la narrativa… que no deja indemne a nadie que lo lee.
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