www.mirandatrauma.com
Algo más personal e íntimo, más reflexivo, que, como «escritora amateur», me llenaba un poco más que hablar de meniscos…
Por otro lado, la idea de un libro me atraía mucho, me gustaba fantasear con la oportunidad de desarrollar ampliamente capítulos médicos simplemente pincelados en mis posts.
Al principio, hasta que decidí hacia dónde tenía que dirigirme, fue un poco forzado. Como cuando estrenas unos zapatos nuevos, que puede que te rocen un poco en el juanete, o quizá la horma posterior a la altura del talón de Aquiles roza y te sientes incómodo.
Poco a poco, a medida que nos íbamos leyendo e intercambiábamos mails y charlas telefónicas, la cosa fue más fluida. Como en una relación (cortejo) nos «estábamos conociendo». Yo le iba mostrando mis luces y sombras, y ella con descaro me soltaba: «Esto de ti no me gusta y eso sí». Y así, entre mails, negativas, respuestas incómodas y encajes de verdades que sonrojan, pasamos nueve meses. No sé si llamarlo noviazgo o embarazo. Y un día de marzo decidimos que sí, que sin pasar por el altar firmaríamos papeles. Y mira, ya me ves, ahora estoy escribiendo mis votos poco antes de pasar por capilla. (Ironía modo on, lo siento, chiste demasiado fácil pero no me he podido resistir…).
¿Sabes? Después de este proceso te diré que estoy orgullosísima de estos zapatos que al principio me costó calzar pero que ahora se adaptan y funden con mi piel, unos zapatos cómodos que espero me lleven muy lejos y me acerquen a ti.
«Doctora Miranda, debe ser un libro para mujeres»: esto retumbaba en mi cabeza después de cada charla con mi editora, Mónica Liberman. Pues aquí está.
No hay comentarios:
Publicar un comentario