miércoles, 10 de octubre de 2018

Los conflictos de intereses, José A. Plaza y el Dr. Nemeroff

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Sábado, 17 de enero de 2009,  

Lizardo Cruzado (Perú) psiquiatra (y poeta), en su blog Desde el manicomio, publicaba:

 
Te me caíste, Nemeroff...


Aunque es casi un refrito dado que han pasado tres meses desde que estalló el escándalo, por acá nos hemos enterado recién y el estupor ha adornado de consternada baba nuestra pechera. Charlie Nemeroff, una de las vacas sagradas del establo psicofarmacológico mundial, gurú de innumerables congresos, libros y revistas de la especialidad, ha caído en desgracia.

A tal punto llegaron las secuelas de la bomba que Charlie debió renunciar a su cargo de Jefe del Departamento de Psiquiatría de Emory University en Atlanta, desde donde ejecutaba su actividad académica. ¿Se denunció que Charlie había plagiado hallazgos de otros investigadores? No. ¿Se puso al descubierto que Charlie, por desventura, fraguaba resultados según su desbocada imaginación? Tampoco. ¿Fue hallado infraganti en sodomía, zoofilia, pedofilia o alguna otra pasión secreta y bochornosa? Mucho menos. ¿Robó, mató, violó? Nada de eso. ¿Cuál es entonces el nefando pecado del que se acusa a este prócer de la neuropsicofarmacología mundial?

Pues sencilla y simplemente Charles Nemeroff falló en la observancia de fundamentales normas éticas relacionadas con su dual papel de investigador científico y a la vez receptor de millonarios fondos y auspicios de la industria farmacéutica.
  El asunto de marras es así: entre los años 2000 y 2006, Nemeroff recibió individualmente casi 3 millones de dólares en concepto de consultoría especializada y declaró... menos de la mitad; al mismo tiempo, Charlie, desmemoriado él, recibió un millonario grant del Instituto Nacional de Salud (NIH) de los Estados Unidos mientras por otro lado él proclamaba en documentos oficiales que apenas recibía menos de 10 000 dólares anuales en prebendas de la industria psicofarmacológica.

Específicamente vayamos a la perla: el laboratorio GlaxoSmithKline (GSK) le entregó durante ese periodo $ 960 488 (no como fondos para investigaciones o para Emory University sino dinero en metálico para su bolsillo por dar conferencias sobre los productos de GSK). De tal suma, Charlie sólo declaró a Emory (su empleador y a quien estaba obligado a reportar sus ingresos) $34 998, o sea, un sencillito.

El quid del asunto es que el mencionado grant del NIH consistía en $3,9 millones y se destinaba a estudiar... 5 moléculas de GSK. Según las normas del grant asignado, si Nemeroff recibía más de $10 000 anuales de GSK debía perder la posición de investigador principal, y Nemeroff excedió largamente dicha cifra pero no dijo, por supuesto, esta boca es mía.


 
¿Alguien dijo por ahí conflicto de intereses?



Madrid Septiembre 2014

Muchos de los 8.000 psiquiatras inscritos en el XVI Congreso Mundial de Psiquiatría,  (World Psychiatric Association / WPA), en una de las conferencias inaugurales fueron testigos del proceder de  Charles Nemeroff: Inicia su intervención con una diapo que expresa su "Declaración de conflicto de intereses". 

Desconcierto para unos, no habituados a esas prácticas, ironia y sonrisas para otros conocedores del historial del ponente y sus contradicciones y "pecados".

Ver:

Charles Nemeroff: Que hace un KOL como tú en un Congreso Mundial de Psiquiatría como éste...?

De_mentes $ucias es recibir dinero no declarado...que se debe declarar

Charles Nemeroff o de la "omnipresencia" Kol´s




Octubre 2018 Twitter



El periodista (y amigo) José A. Plaza @Plaza_Bickle (Diario Médico) expresa en Twitter su "grata sorpresa" despues de una jornada organizada por un laboratorio en la que un médico ha comenzado su charla con una diapo en la que 

"enseñaba con que compañías farmacéuticas colabora. No es usual mostrar así los conflictos de interés. Esta bien".



Cuando algo así, para un periodista, con la "agudeza y experiencia" de Jose A. Plaza, es "grata sorpresa" prueba que, en la "Declaración de conflicto de intereses", persiste la "conflictividad"..

Ver también:

Baselga "se oculta" del fisco (USA)

Valentin Fuster y el dinero...de Pfizer.

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