domingo, 29 de marzo de 2015

Derrida: Deconstrucción, différance y diseminación; una historia de parásitos...(y de los virus).


Lo que el saber no sabe 
es lo que ocurre. 
Eso ocurre. 
J.Derrida Un ver a soie

Desconstruir parece significar ante todo: desestructurar o descomponer, incluso dislocar las estructuras que sostienen la arquitectura conceptual de un determinado sistema o de una secuencia histórica; también, desedimentar los estratos de sentido que ocultan la constitución genética de un proceso significante bajo la objetividad constituida y, en suma, solicitar o inquietar, haciendo tambalear su suelo, la herencia no-pensada de la tradición metafísica. Lo cierto es que ya esta descripción mínima del carácter de esta operación, descripción orientada por los contextos inmediatos de los primeros “usos” de ese concepto por parte de Derrida, tendría que desautorizar la interpretación habitual, y habitualmente crítica, de la deconstrucción como destrucción gratuita y nihilista del sentido y liquidación del buen sentido en el escepticismo posmoderno.
Derrida tenía la impresión que la palabra “deconstrucción” era una palabra entre otras muchas palabras, que iba a borrarse o que iba a ocupar un lugar ... Para él formaba parte de una cadena de vocablos como muchos otros, tales como Huella o Differance, las cuales también corrieron la misma suerte... Según Derrida sólo escribió esta palabra un par de veces, y le costaba recordar dónde y luego el término “ha saltado de pronto fuera del texto y otros se han apoderado de él y le han otorgado la importancia que se conoce... Cabe destacar que el éxito de esta palabra se produjo por el contexto, por la época en que dominaba generalmente el estructuralismo, y en el que la palabra clave era Estructura. Cuando alguien hablada de desectructura o desestructuración, alcanzaba una gran repercusión. (...)


Todo lo realizado por Derrida, para precisarlo, está dominado por la idea de virus, lo que podría llamarse una parasitología, una virología, donde el virus sería muchas cosas. 



Escribió acerca de esto en un texto poco conocido sobre las drogas Rhétorique de la drogue, “Points de suspension.” 

En parte, el virus es un parásito que destruye, que introduce desorden dentro de la comunicación. Incluso desde el punto de vista biológico, esto es lo que sucede con un virus; hace descarrilar un mecanismo de tipo comunicativo, su codificación y decodificación. Por otro lado, es algo que no está ni viviendo ni no-viviendo; el virus no es un microbio. Y si se siguen estos dos hilos, el de un parásito que altera el destino desde un punto de vista comunicativo –modificando la escritura, la inscripción, y la codificación y decodificación de la inscripción– y que por otro lado no está ni vivo ni muerto.


La intersección entre los virus biológicos y los virus de ordenador también tienen un alcance sociohistórico.





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