sábado, 22 de septiembre de 2012

En Viena: Antibióticos y cine./ "El tercer hombre".


El tercer hombre es una de las obras maestras del cine. Destaca la banda sonora de Anton Karas. Obtuvo un Oscar por mejor montaje y dirección, en 1950. La película está protagonizada por Joseph Cotten, Alida Valli, Trevor Howard, Orson Welles, entre otros. La película cuenta la historia de Holly Martins (Joseph Cotten), un escritor norteamericano, que llega a Viena después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, una ciudad dominada por el conflicto bélico, donde prevalece el mercado negro. Su amigo Harry Line (Orson Welles) le ha ofrecido un trabajo, pero cuando Holly llega a la ciudad se entera de que su amigo ha muerto en un accidente. Holly conoce a algunos testigos del accidente y compañeros de su amigo. Ante las dudas respecto a la presencia de un tercer hombre en el accidente, Holly investiga y se entera de que Harry realmente no ha muerto y que trafica con penicilina robada a hospitales británicos, la cual adultera con consecuencias desastrosas.
Antibióticos y cine: El tercer hombre y Mercado prohibido. Sánchez, J.E García Sánchez y E. García. 2004. 3, s.l. : Prous Science, S.A, Septiembre de 2004, Revista Española de Quimioterapia, Vol. 17, págs. 223-225.

En El Tercer Hombre el protagonista se enfrenta a un terrible conflicto en la Viena de la postguerra cuando descubre que a su amigo lo busca la policía por robo y contrabando de penicilina. Este antibiótico era vital en un momento en que todavía había muchos heridos de guerra y en que las condiciones higiénicas y sanitarias dejaban bastante que desear. En la actualidad, una dosis de penicilina cuesta menos de un euro, pero en aquellos años, en valor relativo, una dosis podía alcanzar los trescientos. Por esta razón, el contrabando era un muy buen negocio, todavía más si se “cortaba” con agua para aumentar los beneficios.
Holly Martins (Joseph Cotten) es un mediocre escritor que llega a la Viena en busca de fortuna tras acudir a la llamada de su amigo Harry Lime (Orson Welles), quien le coloca en el aprieto de tener que protegerle o delatarle ante las autoridades. Después de una visita al hospital, estratégicamente preparada por Calloway, el jefe de la policía militar británica (Trevor Howard), toma definitivamente su decisión. La visión de las secuelas neurológicas de la penicilina adulterada sobre niños a los que se trató para curar la meningitis es lo que despeja sus dudas.
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