viernes, 31 de marzo de 2017

Ratón de biblioteca: Por favor...no se meta a publicista / Santiago Blanco


Gran Pulpería de libros/Caracas Ariadna Comas

Sostengo que existe una palabra 
que puede definir cabalmente a Santiago Blanco.
Esa palabra es arrecho.
Santiago Blanco es un hombre arrecho.
Pedro Berroeta

En mis manias de "rebusque" por la "librería de viejo" (#CasaMaza) tropiezo este añoso ejemplar de gratos recuerdos...

Años 70´s significan para mi llegar/descubrir Venezuela. Incorporarme a la industria farmacéutica (Sandoz) y adaptarme/adoptar un nuevo mundo: América Latina que marcará mi vida/querencias ya para siempre.
Descubrir que un asturiano (de la diáspora), Santiago Blanco*, es uno de los "gurus"  de la publicidad en Venezuela llena mi orgullo de coterraneo.
Releo mis subrayados (era "pre-fosforito") y destaco de ellos:

"Creo que el mejor anuncio del mundo (entendiendo por anuncio todo mensaje comercial, en cualquier medio de difusión masiva) es el que consigue concentrar la atención del comprador potencial en la sola existencia del producto anunciado, haciéndole olvidar la existencia de otros productos similares competidores. La asociación con un producto competidor recuerda la existencia de ese producto al que, por mencionar o sugerir, se le está cediendo parte del poder atencional que debíeramos centrar únicamente en las excelencias y ventajas de nuestro producto. Cuando aludimos, o sugerimos, más o menos veladamente, la existencia de otro producto, estamos dedicándole parte de nuestro presupuesto publicitario"



*Periodista y escritor. Ingresó muy joven en las JS en Asturias. Durante su servicio militar en León ingresó en Falange Española en calidad de “espía autorizado” por la dirección de las Juventudes Socialistas. 
Cuando regresó a Asturias en junio de 1934 publicó en el diario socialista Avance de Oviedo sus revelaciones sobre el interior de la organización falangista española. 
Desempeñó la secretaría general del Comarcal de AS de Oviedo. Perteneció a la redacción de Avance y formó parte del Comité del Sindicato de Artes Gráficas. Durante la guerra civil fue vocal del Tribunal Popular de Gijón, desempeñó la jefatura de policía de Mieres y Villaviciosa durante los primeros meses de la guerra y posteriormente fue secretario particular del delegado del Gobierno en Asturias y León. Al caer el frente Norte pasó a Barcelona y finalizada la guerra se exilió en Francia donde estuvo internado en varios campos de concentración. 
Posteriormente marchó a Venezuela donde después de ejercer las profesiones de vendimiador, cocinero y leñador acabó trabajando como publicista y escritor teniendo un gran éxito con la obra Por favor, no se meta a publicista
Regresó a Asturias tras el restablecimiento de la democracia en España. (Ver)
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