domingo, 18 de septiembre de 2016

“VIAGRA para el cerebro...”



Fue diseñado para la hipertensión y la angina de pecho, luego tomó notoriedad mundial cuando se aprobó para disfunción eréctil, y ahora todas las esperanzas están puestas en que la famosa pastilla azul, conocida como Viagra, sirva para tratar la demencia vascular, la más común después del alzhéimer. En Gran Bretaña, expertos de la Universidad St. George en Londres adelantan un estudio con voluntarios para ver si el tadalafilo, una molécula muy parecida al sildenafilo (Viagra), ayuda a incrementar el flujo sanguíneo al cerebro. De ser así podría servir para prevenir o desacelerar la aparición de dicho mal, que afecta a las personas después de los 65 años. 

Según el geriatra Carlos Cano, la demencia vascular está relacionada con condiciones como el colesterol, la hipertensión, la diabetes y otras dolencias que producen un daño en la vasculatura del cerebro. En la literatura científica también se le conoce como demencia multiinfarto. Es mucho más común en hombres y genera “pérdida de memoria, alteraciones en la capacidad de interacción con otras personas, falta de concentración, aunque suele tener una evolución más escalonada que el alzhéimer”, dice Cano. 

La conexión entre las drogas para la disfunción eréctil y dicha enfermedad no es nueva. La teoría es que así como estas medicinas logran expandir los vasos sanguíneos del cuerpo cavernoso del pene para lograr una mayor entrada de flujo sanguíneo, lo que produce la erección, en el caso de las personas con riesgo de demencia se aumentaría la irrigación de sangre al cerebro en aquellos vasos sanguíneos que están enfermos y que restringen dicho flujo. 

Hasta el momento se han hecho ensayos clínicos en 24 personas y posteriormente se realizará un estudio en otras 30, según reportó Atticus Hainsworth, líder de la investigación durante la reunión de la Asociación Internacional de Alzhéimer realizada la semana pasada en Toronto, Canadá. Por lo pronto, el experto busca verificar si hay un aumento de flujo sanguíneo al cerebro y para ello utilizará escáneres de alta tecnología. Una vez compruebe esto, el siguiente paso será verificar si las funciones mentales se mejoran y si estas se sostienen durante el tiempo después de un tratamiento de seis meses. (Más)
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