viernes, 30 de septiembre de 2016

Dos Optalidón*...


"La eficiente Patro, conocedora como nadie de cómo se las gastaba el señorito cuando estaba solo, había dejado a la vista dos Optalidones y un vaso de naranjada".

Filosofía porteña/Emilio Cepeda 
La Nueva España (Oviedo) 16.08.2016

"...acerca de jugadores que se administraban sustancias para mejorar su rendimiento. Las más frecuentes en aquella época eran la centramina, la simpatina y el Optalidón de entonces, productos que darían positivo en un control hoy en día".

Centramina, optalidón... y un café
LUIS GÓMEZ El País 25.10.1998


(*) Desaparecido en combate, en su forma original, el ‘Optalidón’ fue protagonista indiscutible de la farmacia de los ochenta, el gran divo. Tuvo un éxito social bestial y se utilizaba contra los dolores de cabeza, cefaleas y dolor menstrual. Era tomarlo y se pasaban todas las penas. Tenía un problema: su composición contenía un barbitúrico (butalvital), lo que significa que generaba adicción. Los pacientes sentían placer al tomarlo y cuando les faltaba síndrome de abstinencia, porque se convertían en adictos. Llegó incluso a utilizarse como droga de abuso. El laboratorio que lo fabricaba se vio obligado a cambiar su formulación y su estrella se apagó. Al convertirse en un "primo de la aspirin", algo parecido al paracetamol, dejó de interesar. (Ver)

Ver también:
De supositorios de Optalidón y..."Una tarde de feria con Umbral"
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