martes, 29 de septiembre de 2015

Yo, repetidas veces, manifiesté ser esceptico ante las "farmacias on-line"


Y así sostengo en todo "foro" al que asisto.


Aún apoyándome en "argumentos" de estudios hechos por los "homeopáticos".



Ver

Por ello la siguiente columna/ Editorial de Francisco J. Fernández (amigo), Director de Diario Médico/Correo Farmacéutico me parece esclarecedora...


¿Internet para vender o para potenciar la imagen de la farmacia y ampliar su campo de actuación?

No es una cuestión baladí, ante la realidad de la presencia de internet en la sociedad y cuando las primeras farmacias empiezan a vender por esta vía medicamentos OTC. Para responder a ella habría que plantearse antes qué papel quiere desempeñar la farmacia. En principio, parece imponerse el de un establecimiento de salud, complementario al sistema sanitario y asentado sobre dos bases: la prevención/educación para la salud y el uso eficaz del medicamento. En función de esa respuesta habría que responder a la primera cuestión.

Ampliar el espacio de actuación de la farmacia es cabal. Despreciar el canal inmenso que ofrece internet sería una insensatez. Internet, y así se ponía de manifiesto hace unas semanas en la jornada de aniversario de CF, no sólo permite a la farmacia extender su imagen más allá de su mostrador, sino ofrecer una serie de servicios de valor.

Es la primera parte de la cuestión, la de la venta, la que genera más dudas. Hay que recordar de antemano que España debía permitir esta venta on line de OTC. Así lo prevé la jurisprudencia del Tribunal de la UE. No obliga a los Estados a permitir la venta desde su territorio, pero sí a que sus ciudadanos compren a webs establecidas dentro de la UE y siempre que los medicamentos estén aprobados en España. Pese a ello, negarlo sería perjudicar al farmacéutico español, al impedirle competir.
Ante la venta ‘on line’ hay que insistir en que el fármaco no es como otro producto de consumo y que la farmacia se vincula al consejo

Sin embargo, no está claro que haya negocio. De cara al potencial comprador español no hay mucho margen en precio frente a la compra física, fácil además dada la amplitud de la red de farmacias, como planteaba la semana pasada en este periódico la jefa de Inspección y Control de Medicamentos de la Aemps, Belén Escribano. No parece haberlo tampoco ante el comprador exterior, ya que España no tiene precios más bajos que el entorno.

A esto hay que sumar notables gastos e inconvenientes. Marta Morlán, farmacéutica en un pequeño pueblo de Toledo, los enumeraba en la jornada de CF a partir de su larga experiencia de venta on line de parafarmacia: necesidad de alto stock para atender demandas imprevisibles, inversión en posicionamiento de la web, problemas técnicos, muchas horas de dedicación, gestión de los envíos (entregas defectuosas, devoluciones…)...

Con todo, estas cuestiones palidecen ante la esencial de si tiene sentido la venta on line de OTC en una farmacia que se vincula al concepto de AF.

La venta por internet dificulta el control del medicamento por el farmacéutico. El Tribunal de la UE reconoce en parte esto al limitarla a las especialidades publicitarias, mientras la prohíbe para los éticos. Sin embargo, y asumiendo la mayor seguridad de los OTC, no parece tan sencilla la discriminación: al contrario, podría incluso tacharse de arbitraria. Los OTC son también medicamentos y su mal uso es más susceptible de provocar problemas serios que otros productos de consumo.

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