martes, 26 de mayo de 2015

Vivir en un mundo de medicinas que nos enferman (I) / Alejandro Martinez Gallardo

“Estamos viendo un dramático incremento
 en la dependencia en medicamentos
para resolver todos nuestros problemas”
“Hay una fuerte tendencia
en buscar enfermedades
antes de que ocurran,
y las empezamos a tratar 
‘sólo por si acaso’”.
Clare Gerada, Chair of the Council of
the Royal College of General Practitioners


ES NECESARIO UN NUEVO PARADIGMA EN NUESTRA RELACIÓN CON LA INDUSTRIA DE LA SALUD; QUIZÁS PODEMOS EMPEZAR INTENTANDO ALEJARNOS DE ÉSTA Y BUSCAR APRENDER A CURARNOS POR NUESTRA CUENTA O A RODEARNOS DE PROFESIONALES MÉDICOS DISPUESTOS A EJERCER SINCERAMENTE EL PRINCIPIO DEL MENOR DAÑO POSIBLE EN UN TRATAMIENTO.

Alejandro  Martinez Gallardo - 17/05/2015


¿Y, acaso, 
no es superior 
aquel que cura el alma, 
que es más que el cuerpo? 
 -Paracelso 

 Uno de los objetos emblemáticos –y hasta secularmente hieráticos– de nuestra época es la pastilla, la solución más sencilla posible para nuestros problemas. No hay nada más fácil que tomarse una pastilla, un principio activo encapsulado para hacer que cualquier malestar sea neutralizado; podemos confiar pasivamente en su operación milagrosa. No tenemos que hacer nada, solo dejar que esa blanca panacea actúe en nosotros. La situación más representativa es esta: una persona siente un dolor, ni siquiera sabe bien cuál es la causa de ese dolor, pero antes de sufrirlo o averiguar su causa y significado opta por una pastilla. Se la toma y posiblemente se va a dormir; espera que el día siguiente ya no sienta el dolor y se olvida. Otra situación, igualmente común: una persona va con un médico y le describe una serie de síntomas; el médico decide recetarle una serie de medicamentos estándar para la condición que describe, quizás sabiendo que no recetarle nada a un paciente y recomendarle cosas como dietas o ejercicios ante de iniciar un tratamiento agresivo puede ser mejor a largo plazo mejor no quitará el dolor inmediato que el paciente reclama sea suprimido y consciente también de que su autoridad y el halo de sabiduría que proyecta está fundamentado en cosas concretas –el paciente se debe de llevar algo, necesita materializar su consulta y creer que tiene una solución al alcance que no depende de el ejercicio de su voluntad. 

Es emblemático de nuestra época pero quizás también sintomático –literalmente nuestro abuso de confianza en las “pastillas” nos está produciendo todo tipo de síntomas. No hay duda que sociedades como la estadounidense viven en un estado de sobremedicación y el paradigma de la salud en Estados Unidos es copiado en muchas partes del mundo. Hace algunos años se detectó que la tercera causa que más contribuía a la muerte en Estados Unidos era precisamente el tratamiento médico. Otro estudio encontró que el 6.5 de las personas que son internadas, lo son por los efectos secundarios de medicamentos. Evidentemente algo estamos haciendo mal cuando nuestro esfuerzo por curarnos nos está enfermando más. Esa ubicua pastilla blanca que es la solución más sencilla posible, no es del todo inofensiva, incluso cuando se trata de suplementos “naturales” que supuestamente no tienen efectos secundarios. Me atrevería a decir que incluso cuando estas pastillas son poco más que placebo –como ocurre con la mayoría de los suplementos–: es la práctica misma de depositar todo el poder de sanación en una pastilla o en otra persona –y confiar ciegamente en “la ciencia” y en los “experto”–, la que nos está enfermando. 


La revista New Scientist le dedica un número completo a este problema que es urgente ya en países como Estados Unidos y que merece que consideremos seriamente una reforma o un cambio de paradigma sustancial en la salud pública y su relación con la industria farmacéutica. Un sondeo reciente en Inglaterra mostró que el 50 de las mujeres había tomado un medicamento de prescripción la semana pasada y el 25% había tomado tres. “Estamos viendo un dramático incremento en la dependencia en medicamentos para resolver todos nuestros problemas”, dice Clare Gerada, directora de Médicos Generales del Royal College de Inglaterra. “Hay una fuerte tendencia en buscar enfermedades antes de que ocurran, y las empezamos a tratar ‘sólo por si acaso’”. Las consecuencias de tomar medicinas para males que todavía no se presentan y anegar cualquier enfermedad a su primer asomo, hace, según Gerada, que no sea inusual que muchas personas tomen hasta 15 medicamentos al día. “Me sorprende lo poco que las personas se quejan del número de medicamentos a los que están sometidos. Hasta hace una década, las personas llegaban y cuestionaban si en realidad las necesitaban en un principio”. Una pregunta que quizás deberíamos de hacernos frecuentemente, ¿realmente necesitas tomarte esa pastilla? ¿realmente hace mejor tu vida? Es posible que sólo la haga más fácil por el momento, pero no por mucho tiempo. Por otro lado, aunque parezca difícil, la mayoría de las personas descubre que está mejor cuando deja de tomar medicamentos y además recobra su estado de ánimo y su autoconfianza al notar que es capaz de curarse sin agentes externos.

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