sábado, 7 de marzo de 2015

Haber: Raoul Dufy (y los corticoides)...Vamos a ver


El Museo Thyssen-Bornemisza presenta del 17 de febrero al 17 de mayo de 2015 la primera gran retrospectiva de Raoul Dufy en Madrid desde la muestra celebrada en la Casa de las Alhajas en 1989. La exposición, con la colaboración de la Comunidad de Madrid, ofrece una visión del conjunto de la trayectoria del artista francés a través de 93 piezas procedentes de colecciones privadas y museos como el Musée d´Art Moderne de la Ville de Paris, la National Gallery of Art de Washington, el Art Institute of Chicago, la Tate de Londres, y el préstamo excepcional de 36 obras del Centre Pompidou de París.

 Se trata de una selección de óleos principalmente, pero también dibujos y acuarelas, así como diseños en tela y cerámicas, realizados a lo largo de toda su extensa y prolífica carrera de algo más de medio siglo.(Ver)

Autorretrato, 1898
El fauvista Raoul Dufy no hubiera podido seguir pintando de no ser por la Medicina. El pintor, aquejado de artritis, fue uno de los primeros pacientes que recibió corticoides en los años 50. El tratamiento logró aliviar su enfermedad y le permitió pintar en sus últimos años. 

 La artritis del pintor comenzó en 1935. Tras una etapa fauvista y sus 'coqueteos' con el cubismo, Dufy, que por entonces ya tenía 58 años, se encontraba en su mejor momento, popular por sus alegres retratos de la vida burguesa.



 "Durante los dos primeros años [de artritis], sus síntomas fueron intermitentes y no le impidieron pintar los colosales frescos que hizo en 1937. Sin embargo, su artritis empeoró gradualmente", cuenta el reumatólogo Marcel F. Kahn en un artículo sobre el tema publicado en 'Revue du Rhumatisme'. Durante la década siguiente, la enfermedad se agravó: visitas a balnearios, retratos de figuras con sus mismas deformidades artríticas, momentos de depresión en que llega a destruir sus cuadros... Al menos, hasta 1950. 

Viaje a EE.UU

A finales de 1949 Freddy Homburger, un médico estadounidense y gran aficionado a la pintura, había visto en la revista 'Life' un reportaje sobre el pintor y su enfermedad. El reumatólogo acababa de recibir de un novedoso tratamiento para la enfermedad (la combinación de cortisona con hormona adenocorticotrópica). 

 "En un impulso, escribió a Dufy pidiéndole que viniese a Boston a convertirse en uno de nuestros pacientes en los ensayos clínicos sobre estas nuevas sustancias para la artritis reumatoide", contó Homburger y su colega Charles Bonner en un artículo que publicaron en el prestigioso 'New England Journal of Medicine' exponiendo el caso del fauvista.


 "El historial médico de Raoul Dufy supone uno de esos raros momentos en el que un avance médico se hace exactamente en el momento adecuado para salvar la función creativa de una persona importante y, de este modo, enriquecer nuestra herencia", decían en su estudio. 

 Así que el pintor acudió al Hospital Judío de Boston (EEUU) a comienzos de 1950. "En el momento del ingreso, la enfermedad estaba generalizada, afectando a todas las articulaciones y ocasionando una grave limitación de movimientos con dolor y las típicas deformidades de los dedos en ambas manos. El paciente sólo podía estar con los pies en alto y caminaba con gran dolor y sobre muletas", contaban Homburger y Bonner. 

 Una semana después de llegar a EEUU, comenzó el tratamiento. "Dufy sólo era el tercer o cuarto paciente con artritis reumatoide que recibía las homonas bajo nuestra dirección". "Un anciano completamente débil e inmovilizado ganó movilidad en unos cuantos días y fue capaz de caminar con la ayuda de muletas (...). Por primera vez en varios años, fue capaz de 'estrujar' sus tubos de pintura sin ayuda". 

 Un tratamiento revolucionario 

"La mayoría de los días pintaba durante varias horas, produjo muchos dibujos, incluso en servilletas del hospital, e hizo retratos de algunos de sus visitantes. 
Estaba activo y alerta y comenzó a disfrutar de su vida como no había sido capaz antes de recibir tratamiento", contaba el mencionado artículo del 'New England', publicado en 1979. 

 Y es que en los años 50, los únicos tratamientos disponibles para la enfermedad eran aspirina y las sales de oro (que acababan de aparecer y tardaban tiempo en hacer efecto), así que los corticoides "fueron un hecho terapéutico de primera magnitud", cuenta Jesús Tornero, presidente de la Sociedad Española de Reumatología. El reumatólogo recuerda que la primera persona tratada con estos fármacos fue una bailarina norteamericana que pudo volver a bailar gracias a la terapia.
Ver:

Palabras: Crisoterapia


"Hoy en día siguen siendo un tratamiento usado a dosis mucho más bajas para controlar los síntomas de modo enérgico mientras actúan los antirreumáticos [que son fármacos de acción más lenta]". De hecho, tras una época de entusiasmo inicial se vio que no era posible mantener indefinidamente las dosis necesarias para detener la inflamación sin que aparecieran efectos secundarios en exceso.

 El propio Dufy sufrió problemas por culpa de tan agresivo tratamiento: desde un abceso en la zona donde le habían inyectado los corticoides hasta osteoporosis. 

Con todo, el fauvista siguió con el tratamiento a su vuelta a París. Los corticoides le permitieron pintar durante los tres siguientes años (falleció en 1953). "Su arte se hizo más libre, y las líneas menos elaboradas que en sus últimos trabajos antes del tratamiento", narraban Homburger y Bonner.


 "Como médicos, estamos satisfechos de haber sido útiles en permitir a este artista crear un número considerable de trabajos que no habrían existido si su enfermedad hubiese seguido su curso natural. Fuimos bien compensados con la amistad de este hombre maravilloso, cuya personalidad afectó nuestras vidas tanto como nuestras medicinas afectaron a la suya", concluían los reumatólogos.

Gracias a...Isabel Espiño
Raoul Dufy: avances de la Medicina al servicio de la pintura

Ver también:
Deux rhumatisants au soleil du Midi :Renoir et Dufy

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