lunes, 24 de febrero de 2014

Humor(?)...es lunes: Se cura...susto.











“Hampuy Juancito, hampuy 
Keypin ñuñuyki, hampuy"

Invocación quechua para curar 
el Mancharisqa o  Pacha chari

En las calles de Barranco/Lima (Perú)


En el conocimiento popular de México y otras regiones de América, un adulto o niño es diagnosticado con el mal del susto o espanto cuando a raíz de una fuerte impresión entra en un estado continuo de sobresalto, somnolencia, decaimiento, y debilidad general, y se considera que en caso de no hacerse prontamente las curas para recuperar la tranquilidad, y en su momento el alma, la persona puede llegar hasta a morir.

El tratamiento del espanto recae en curanderos o especialistas de la medicina tradicional, quienes no solo deben recomponer la parte física si no que en su momento, rescatar el alma del enfermo. Para ambos casos existen diferentes técnicas que varían según el terapeuta y región. 

Con el fin de reponer los padecimientos físicos, suelen usarse las limpias, las sobadas con alcohol y la ingestión de bebidas preparadas a base de plantas como ruda, Santamaría, poleo, anís y toronjil. 

En lo referente a rescatar el alma, los métodos que resultan incomprensibles para la mentalidad occidental, son totalmente coherentes con los fundamentos de la medicina tradicional. De cualquier forma, se confía de manera popular en ellos y son muchas las personas que reportan mejoría. He aquí algunas de las técnicas usadas de acuerdo a la región y a la particularidad o gravedad del caso: 

  • Ir al lugar donde se produjo el susto y tomar un poco de tierra, que después será mezclada con agua para que el paciente la tome, ya que esa tierra contiene su alma extraviada. 
  • Llevar una ofrenda al guardián del lugar donde se produjo el susto, que puede consistir en alimentos, golosinas, refrescos o alcohol, de modo que quede resarcida la ofensa y sea devuelto el espíritu. 
  • Acudir al lugar donde se produjo el susto, llevando algo que el asustado tenía con él en el momento del incidente, como una prenda de vestir, o hay quienes elaboran un muñeco que lo asemeje. El objeto en cuestión, es arrastrado por el suelo, en otros casos, se le da de varazos al tiempo que se llama por su nombre al asustado, diciéndole qué hace allí asoleándose, que es tiempo de que se pare. Al final el objeto es entregado al enfermo, donde se supone está contenida el alma. 
  • Hacer un buche con alcohol, sal y preparados de hierbas que se avienta por sorpresa sobre el rostro o frente del asustado y luego se le aprieta levemente la frente y se llama por su nombre. 
  • O también se puede hacer una sobada en dirección al ombligo a las doce en punto del día. La hora tiene, posiblemente, que ver con que es el tiempo en que la sombra menos se proyecta y lo mismo debe ocurrir con el espíritu, al que también a veces se llama “sombra”. La zona bajo el ombligo, se considera por su parte, el centro energético del cuerpo. (Más)

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