lunes, 18 de marzo de 2013

Humor...es lunes: Los gatillazos de Hitler.


'Dime de qué presumes, y te diré de qué careces', dice el refranero. Parece que la sabiduría popular no se equivocaba en el caso de Adolf Hitler, porque su afán invasor escondía algún que otro complejo sexual. Quién sabe si fue por ese pelín de estrés que produce 'conquistar' el mundo, o tal vez por el temor a no ser capaz de satisfacer la fogosidad de una joven amante que contaba veinte años menos que él, pero el caso es que el Führer se atiborraba de un compuesto médico similar a la Viagra. Más en concreto, se inyectaba testosterona y un explosivo cóctel de semen y glándulas de la próstata de toros jóvenes que le ayudaban a seguir el ritmo sexual de Eva Braun. 





El historiador Henrik Eberle y el profesor emérito de Medicina Hans Joachim Neumann acaban de publicar conjuntamente el libro '¿Estaba Hitler enfermo?', en el que revelan que el líder nazi era tan obsesivo con su salud que rozaba lo hipocondríaco. Confiaba tanto en la medicina tradicional como en los ritos esotéricos y llegó a tomar hasta 28 remedios al día para tratar las múltiples afecciones que padecía, entre las que se encontraban, además de la disfunción eréctil, dolores de cabeza, problemas de tensión alta y pólipos en la garganta. También tenía eczema -una enfermedad inflamatoria de la piel de origen alérgico- e insomnio, algo menos llamativo cuando se trata del personaje que desencadenó el conflicto armado más sangriento de la historia de la humanidad.(Ver)

Demasiado tarde para que leyera lo que propone el Dr. Enrique Gavilán en su twitt:

Medicalización del envejecimiento y síndrome por déficit de  testosterona

Ver también:

LILLY: "Caravana del sexo" y la monorquídia de Francisco Franco (VII) 

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