viernes, 20 de junio de 2008

Cinema Paradiso EL FUGITIVO








Alfredo Málaga (“Comandante camión” para mi hijo en sus años infantiles en Lima) fué Gerente de Ventas cuando dirigí SANDOZ PERÚ.

Peleamos algo/mucho pero nos queremos.

Supimos, como era el lema del General Yamamoto en el “Puente sobre el rio Kwai”,


"Trabajar con alegría".

Escribe un comentario en el Blog, a propósito de “EL JARDINERO FIEL”.

Menciona una película donde también se toca el tema de la industria farmacéutica:

“Recordarán que también en la película EL FUGITIVO con Harrison Ford y Tommy Lee Jones, el tema es corrupción en la industria farmacéutica.”

Por ello es nuestra propuesta de hoy…

Al revisar información encuentro esto:


Presunto culpable

“Es un monstruo”, dice sorprendido el investigador Samuel Gerard (Tommy Lee Jones), perseguidor infatigable del doctor Richard Kimbal (Harrison Ford) en El fugitivo (Andrew Davis, 1993), tras leer un folleto informativo de la compañía farmacéutica Devlin McGregor y observar que el año anterior tuvo unos ingresos por ventas de 7.500 millones de dólares. En las palabras del policía cabe entender la sugerencia de que un coloso de tales características lo puede casi todo, y eso, cuando se tiene la sospecha de que el asesinato de la esposa del doctor Kimbal puede deberse a algún entuerto relacionado con la empresa, es mucho sugerir. En este filme, el jefe de Anatomía Patológica de un gran hospital de Chicago quiere quitarse del medio a Kimbal, un prestigioso cirujano vascular, por el alambicado medio de mandar asesinar a su esposa incriminándole a él. ¿Por qué? Porque los ensayos con pacientes sobre un nuevo fármaco antiateroma están mostrando graves efectos secundarios en el hígado, lo que compromete el futuro del fármaco. El anatomopatólogo, miembro del Consejo de Administración del laboratorio, falsifica las muestras hepáticas que le envía Kimbal y opta por sacarlo de escena para que no descubra el pastel tan delicadamente cocinado por quien busca el modo rápido de garantizarse la jubilación. El ejemplo de El fugitivo es significativo del papel que la industria farmacéutica ha jugado en el cine. Es un personaje ideal para ser el malo: una corporación tan poderosa como abstracta, con fuertes intereses económicos y que, además, trabaja con la salud de los ciudadanos, lo que da un punto más de oportuno y necesario dramatismo. Esta presunción de culpabilidad con respecto a las grandes compañías farmacéuticas no es un invento del cine, sino que parece estar al cabo de la calle. Este verano se han visto ejemplos significativos en España. Como siempre, el cine nada inventa. A lo sumo, reinterpreta la realidad. Si El fugitivo delimita las bases de lo que suele ser el papel de la industria en el cine, también hay que decir que es uno de los pocos casos que quien escribe recuerda de protagonismo de las farmacéuticas en la trama de un largometraje para el cine, algo que no deja de ser curioso en tanto en cuanto, como se ha dicho, es un buen malo para las películas.

F. J. Fernández

Fuente: Artículo publicado en el nº 23 de la revista “Información al Día”, editada por AstraZéneca.



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